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  1. #11
    Usuario Ricardo97 va por un camino distinguido Avatar de Ricardo97
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    Banderitaaa!

    Re: Explorador - Va Lctea (Segundo Libro) [Primera Parte] -Prlogo-


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    Por favor sigue la historia es muy interesante.

  2. #12
    Usuario MasterPlayer va por un camino distinguido Avatar de MasterPlayer
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    Banderitaaa!

    Parte 1 - Captulo 9

    Parte 1 - Infancia.
    Cuando Nacen Las Esperanzas.

    Captulo 9 - La Advertencia.
    Avanzar O Retroceder?

    Guiados por la brjula de Albus, lo nios caminan bajo el cielo amarillento que la Luna Sagrada trajo consigo.
    Al parecer, se dirigen a las afueras de El Naranjito, acercndose a la Carretera Transstmica, est absolutamente vaca, slo se pueden ver autos estrellados y destruidos en el camino.
    No hay ninguna seal de vida.


    Elena: Qu pas aqu?
    Albus: No lo s... Pero la brjula desapareci justo cuando llegamos aqu.
    Sveta: Shh! No escuchan?
    Wind: Yo escucho algo, no estoy seguro de que sea.
    Sveta: Es como... Si alguien estuviera gritando.
    Albus: Ah! Viene alguien!

    Albus seal para indicar que alguien se aproxima, es una mujer con un beb entre sus brazos, parece desesperada, corre ciegamente sin ver adnde va.
    Est en la mitad de la calle, de repente tropieza, soltando al pequeo al aire.
    Los chicos corren en su ayuda, excepto Albus quien fij al nio como su nuevo objetivo; se inclina y se prepara para dar un salto horizontal, pese a la distancia, se impulsa y brinca, atrapando al beb antes de caer al suelo, con una increble velocidad.
    Elena y los dems ayudan a la pobre mujer a levantarse.


    Rosas: Se encuentra bien seora?
    -Mi hijo! En dnde est mi hijo?!-

    Albus: Yo lo tengo!

    Albus se acerca con el beb entre sus brazos, estando frente a su madre le entrega al nio, ella lo abraza encarecida.

    -Gracias! Gracias nio!-
    Sveta: Disculpe, por qu estaba corriendo en medio de la va?
    -... Por un hombre loco, que quera quitarme a mi hijo.-
    Sveta: Y en dnde est? Nosotros lo detendremos.
    -Us-ustedes?! Qu pueden hacer unos simples nios contra un psicpata?!-
    Elaice: Estamos muy bien equipados mujer, no te preocupes.
    Rosas: Vaya forma de contestar Elaice.
    -Nios, agradezco lo que han hecho por m, pero no digan tonteras. No piensen darle la cara a ese hombre, l s est armado, y podra herirlos.-
    Sveta: Mmm... Darin, desenvaina tu espada.
    Darin: Mi espada?
    Sveta: S, y menala como metrnomo enfrente de la seora.
    Darin: Ests, segura de lo que me pides?
    Sveta: *Asenta* Hazlo.

    No del todo convencido, Darin saca la Espada de la funda y la mueve de un lado a otro, esperando que la seora dijera algo por su arma, ella no lo hizo y slo lo miraba con rareza.

    -Nios, este no es momento para bromas.-
    Sveta: Tal como lo pens. Ya puedes guardarla Darin.
    Albus: Sveta, no entend qu pas.
    Sveta: Algo tienen ellos, que no pueden ver las espadas, ni el arco de Elaice ni la lanza de Wind.
    Albus: Algo? Qu tenemos de especial nosotros que, ellos no?
    Sveta: No estoy segura Albus.

    Desde lejos, un explosivo cae al suelo y detona, la explosin llam la atencin de todos, entre las nubes de humo y polvo, aparece un hombre con aspecto de ladrn, pero no como ladrn de la actualidad, ms que nada parece bandido, de piel morena con algunas quemaduras tanto en el pecho como en su rostro, con unos extraos pantalones blancos algo rotos de las rodillas, zapatos marrones puntiagudos y un sombrero, con una hacha en la mano.

    -Es l!- Grit la mujer con temor.
    Darin: Rosas! No fue...
    Rosas: No. Este es muy diferente que con el que nos topamos antes.
    Wind: Casi iguales Elaice, pero este se ve ms feo.
    Elaice: T crees? Me da asco verlo.
    Sveta: Debe ser su jefe.
    Albus: De el que nos hablabas Sveta?
    Sveta: S, bueno, eso pienso yo.
    Elena: Se est acercando.

    -Vaya, vaya... Cmo puede ser, que unos simples nios, hayan acabado con mis nicos tres matones? Pero bueno, eran unos completos intiles, apenas y saban esgrimir una hacha.-

    Albus: Quin eres t!
    Vic: Llmame, Vic. T debes ser Albus.
    Albus: No!!
    Elena: Albus, que no te confunda!
    Vic: Hmm, mejor no suelto la sopa, podra costarme la cabeza. Lo lamento nios, pero tendr que matarlos a todos.
    -No! Deja a los nios ir!-
    Vic: Ojal pudiera mujer, pero es un caso diferente.
    -Nunca! Nios!-
    Sveta: No se va a tranquilizar.
    Albus: Este es el plan: Rosas, Darin y Wind, lucharn conmigo. Elaice, si alguien est en problemas, nos cubrirs atrs. Elena y Sveta, cuiden a la seora y a su hijo.
    Sveta: Un segundo Albus!
    Albus: No! Si perdemos tiempo, no habr vuelta atrs, hagan caso!
    Elaice: Vaya Albus, parece todo un lder, como en esas caricaturas. Pero, a la orden!
    Rosas: Darin, esta batalla no ser como las anteriores, ests listo?
    Darin: Estoy ms que listo, nunca dije que me echara atrs.
    Wind: Buff... Bueno, juntos lo lograremos.
    Elena: Albus!
    Albus: Estar bien, no pierdas la fe, hermana.

    Elena call al escuchar la forma en la que Albus la llam.
    Todos ya estn listos para luchar, mientras Vic se re.


    Vic: Ja, ja, ja! Piensan que luchar solo? Error!

    Vic dio un pisotn en el suelo, a los pocos segundos aparecieron Tarntulas, aproximadamente un metro mide cada una, tres en total son las que cubren a Vic en la lnea frontal.

    Vic: Carne fresca para ustedes, mis hijas!

    Albus: Al ataque!

    Mientras tanto, en el interior de El Naranjito, Adabella se encuentra enfrente de un monumento, el cual no se puede deleitar ni la escultura ni el grabado porque estn destruidos.
    Mirando con cuidado, descubre azulejos falsos debajo de la estatua, al removerlos, revela la entrada a un pasadizo secreto, al el cual desciende, equipada con un Arco ndigo por si es atacada por sorpresa.
    Entr, pero el camin es un muy oscuro. Prepara el arco, cargando una flecha con la mano derecha y apuntando al frente.


    Adabella: "Un amanecer... Luminoso."

    Dispar, la flecha no pareci estrellarse o enterrarse en algo, pero su trayectoria ilumin todo el camino.
    A medida que entraba en lo ms profundo, escucha sollozos y llantos, por las voces reconoce que son nios
    Lleg corriendo hasta el final del camino, encontr a muchos nios y a muchas mujeres, todos residentes del pueblo, todos la miraban, algunos con duda, a ella.


    Adabella: No se asusten, no estoy del lado de ellos. Todos son libres, salgan en orden.

    Le fue muy sencillo tomar el control, ninguno pareca alarmado.
    Muchas madres tomaron de la mano a sus hijos y caminaron hasta la salida, afortunadamente no encontr heridos o gravemente lesionados.

    Todos salieron, Adabella incluida.


    Adabella: Regresen a sus casas, y no salgan de ah hasta que no vuelva la luz del da.

    Dio la orden y se retir del lugar, comenz a correr, guiada por una brjula hologrfica que apunta hacia las afueras del vecindario, esperando dar con su nuevo objetivo.


    Del lado de Albus, la batalla ya haba comenzado.
    La formacin qued de la siguiente manera: en el lado derecho se encuentra Darin, en el centro Rosas, del lado izquierdo est Wind, Albus se encuentra en frente de Rosas y Elaice se ubica detrs de los chicos, manteniendo distancia y evitar lanzar alguna flecha hacia ellos.
    A la seal de Vic, la Tarntulas comenzaron a atacarlos, ellos con la ayuda de sus armas se defienden, cada una de ellas fue a atacar a los chicos, dejando a Albus solo.
    Vic slo mira, como si se tratara de un partido cualquiera, Albus no le pierde la vista.


    Vic: *Nich* T qu miras?
    Albus: Lo mismo te pregunto.
    Vic: Me sorprende que unos chamacos como t tengan tanto valor para no rajarse.
    Albus: *Sujetando firme la espada* Vas a luchar o te quedars ah parado?
    Vic: Ms te vale no provocarme, que no tendr piedad contigo, ni aunque me llores.
    Albus: Llorar? Veamos quin llorar.

    Los chicos atrs no parece que tengan muchas dificultades.
    Quien ya asegur su victoria es Wind, quien con un manejo impecable, derrot a su enemigo con pocos golpes, atacando al arcnido hacia sus patas para hacerlo tropezar, y al caer al suelo, la elimina con una estocada.

    Darin, pese a su poca experiencia luchando contra monstruos, se defiende muy bien.
    Antes de dejar caer un corte, distrae a su oponente realizando cortes falsos, evitando tocar a su enemigo para confundirlo, y cuando lleg a estar arto, decidi darle un empuj a Darin, el cual esquiva al dar un salto y aprovecha el momento para dejar caer su espada en el corazn de la araa, acabndola de una vez por todas.

    Parece que Rosas s tiene unos cuantos problemas, a diferencia de l, Darin y Wind, l maneja la espada con ambas manos, Darin es diestro y Wind y Albus son zurdos.
    No debera haber problema en eso, a pesar de ello, Rosas intenta daar con golpes de punta, la Tarntula esquiva, fueron tantos golpes eludidos que cansaron a Rosas.
    En vista a eso, aprovech el momento y le dispar seda hacia los pies, inmovilizndolo.


    Rosas: Ah!

    Elaice: Rosas, la ayuda va en camino!

    Elaice carg una flecha tan rpido como pudo, y sin apuntar dispar, dio en la cabeza del insecto.
    Rosas cort la seda y dej caer un corte vertical, dndole fin a su escurridizo rival, pero la batalla no haba acabado, Rosas no lo cort completamente y regres a la forma de un Limo Azul, quien se lanza para atacar de sorpresa a Rosas.
    Darin y Wind corrieron tan rpido como pudieron para protegerlo, pero no llegaran, sin embargo Albus s puede, realizando otro salto horizontal con la espada lista para el corte definitivo.


    Rosas: Vaya, esa no la vi venir. Lo lamento chicos.
    Darin: No Rosas, todos hicimos lo que pudimos.
    Wind: Ja ja, esas "bestias" no eran rival para m

    Vic: Cmo?! Derrotadas! Esto no es bueno...

    Elena: Albus! El bandido se escapa!

    Albus: No lo permitir!

    Aunque no particip directamente en la lucha, Albus ya se estaba cansando por los saltos constantes, slo le queda fuerza para hacer uno ms.
    Vic ya gan distancia, pero Albus no piensa retractarse. Se prepara para un ltimo salto, al ejecutarlo, fue ms largo que los ltimos dos, pero no alcanz a Vic por unos cuantos centmetros.
    Apoyndose de su espada, Albus intenta recuperar el aire perdido inclinndose en el suelo.
    Vic, aprovechndose de la situacin, saca su hacha, apuntando a la cabeza de Albus.


    Vic: Te dije que no me tentaras.
    Albus: Buagh! ... Ah...
    Vic: Unas ltimas palabras?
    Albus: "ltimas palabras"? Quin eres para callarme? Slo mi mam me dice cundo estar callado.
    Vic: Mmmrr! Miserable insecto!

    Elena: Albus!!
    Sveta: No lo har...

    Rosas - Elaice: Albus!!
    Darin: Se atrever? Wind: Ese hombre est enfermo...

    Nadie se percat, pero a una velocidad extrema, una espada se desenvaina y taja a Vic, dndole un golpe de lleno, derrotndolo y haciendo que caiga hacia el suelo.
    Quien salv la vida de Albus fue Romain, el Espadachn quien conoci a Albus y a sus amigos en la primera Luna Sagrada.



    Vic: AAGH!! Qu...
    Romain: Debera darte vergenza el querer lastimar a un nio.
    Vic: Ro... Romain, el, Espadachn...
    Romain: Ests bien, Albus?
    Albus: *Bosteza*... S, un poco cansando, pero estoy bien.
    Romain: Es bueno saberlo, Erico. [Serio] *Mira a Vic* Ves a estos chicos? Ninguno tuvo miedo de detenerte, ni a tus lacayos ni a ti mismo, y sabes por qu?
    Vic: ... Ay...
    Romain: Ellos, sin importar si es un mal da o la peor de las noches, caminaron entre la oscuridad para encontrar la luz al final del tnel.
    Estn llenos de esperanzas y de buenas intenciones, en cambio t, buscaste slo ser temido saqueando a personas inocentes y secuestrando a personas indefensas.
    Tarde o temprano, llegaran, y as fue, te derrocaron y no pudiste impedirlo, aquel miedo que t y tus hombres sembraron, fue erradicado totalmente gracias a una luz Resplandeciente, y esa luz, la porta l, Albus Erico.
    Vic: Agh...
    Romain: Es suficiente. Ya no hay miedo, ni se respira, ni se contagia.

    Se escuch un crujido muy fuerte, provino del cielo, de la Luna Sagrada exactamente.

    Elaice: *Seala al cielo* Miren all! Se est partiendo!
    Rosas: Al igual que la Luna Sagrada Azul!
    Darin: Pero, por qu se rompe?
    Wind: *Chifla* Esto es nuevo para m.

    Elena: Asombroso...
    Sveta: Finalmente, otra... Luna Sagrada fue destruida... por ahora...

    Sveta cay inconsciente al suelo, Elena y la mujer que estaba con ella todo este tiempo trataron de despertarla, pero fue ms que intil, Sveta se desvaneci enfrente sus propios ojos.
    La mujer se desmay de la impresin, mientras que Elena ya saba que algo pasara.


    Elena: *Suspira* Descansa amiga, ya hiciste lo tuyo.

    Romain: Confiesa forajido. Quin te "pag" para deshacerte de Albus y tus amigos?
    Vic: N-nunca! Nunca, lo dir!

    La luna ya est desapareciendo del cielo, falta poco para que la luz del da regrese a El Naranjito.
    Vic no dijo ninguna otra palabra, Romain no lo forz, mucho menos Albus, quien est cerca de l.


    Romain: Dentro de poco todo volver a la normalidad. Erico, t y tus amigos deberan volver a casa, ahora que la situacin se ha tranquilizado.
    Albus: Supongo que s. Mmm...
    Romain: Sucede algo?
    Albus: Salimos de casa para encontrar a mi madre, y no la hemos hallado.
    Romain: Adabella no debe estar muy lejos.
    Albus: Conoces a mi mam?
    Romain: Fuimos compaeros en una ocasin. Es una larga historia.

    -Has fallado Vic, ya no te necesitamos.-

    Vic: N-no...

    Todo se silenci, justo cuando el cielo regres a la normalidad, vuelve cubierto de nubes oscuras, y cualquier reloj marcara que el anochecer est cerca.
    Justo en el punto donde se encuentran Albus, Romain y Vic, se concentra energa elctrica en las alturas, Romain lo vio con mala cara.


    Romain: Esto no es bueno. Atrs!
    Albus: Qu--
    Vic: T-tenga, piedad...

    Cuando lleg a su punto, un rayo se liber de la concentracin, cayendo sobre Vic y acabando con sus existencia.
    Romain tom a Albus y escaparon antes de que el relmpago impactara con ellos.
    Lo que fue de Vic ahora es nada, se desintegr por completo.
    Rosas y los dems se acercaron hacia donde estn Albus y Romain, Elena conjur una barrera sobre la madre y su hijo antes de irse y alcanzar a los dems.


    Rosas: Qu le pas?
    Elaice: Rosas, esto no me gusta.
    Darin: S que un rayo es capaz de matar a alguien, pero de esta manera?
    Wind: *Seala* Chicos, alguien se acerca.

    Una figura, suponiendo ser humana, encapuchada por completo de ropas oscuras, apareci tras la cada del rayo.
    Todos, estando frente a ello, estn preparados para atacar si este se mueve, pero est muy quieto.
    Romain es quien lo ve de mal gusto.


    Albus: Quin es l?
    Romain: Es un Fantico, puede ser peligroso.
    -Mmm... Dos Lunas Sagradas destruidas... Grave error.-
    Albus: Mmm...
    -Y por qu todos estn rodendome? Ninguno de entre ustedes es de mi inters... Slo, t, Elena.-


    Sealando a Elena, ella retrocede.
    Rosas corre hacia Elena para protegerla, situndose enfrente de ella.
    Elaice de inmediato prepara una flecha, y sin reflexionar dispara.
    El sujeto misterioso esper un momento hasta que la flecha estuviera cerca de impactarla en la cara, y cuando eso se pensaba, la detuvo con una mano, tan rpido fue el movimiento que no se supo cundo reaccion.
    Con la flecha en la mano, la pulveriza, y sus restos los arroja al suelo como si fuera basura.


    Elaice: No puede ser! La destruy!

    -Nios incompetentes... No debieron haberme provocado.-

    Junt sus dos manos, a los pocos segundos se form una esfera con energa elctrica.
    Al adoptar el tamao de una pelota promedio, la arroj contra el suelo y al caer, gener una onda de choque, la cual se expande hasta golpear a todos.
    Todos se cubrieron, Rosas se lanz hacia Elaice para protegerla, y aunque ambos recibieron parte del choque, Rosas qued peor herido.
    Darin y Wind resistieron un poco, pero la onda es muy fuerte y fueron empujados por la misma, cayeron inconscientes.
    Romain pudo cubrirse y resistir con tan slo colocar su espada al frente para evadir daos de la expansin, Albus salt muy alto, e hizo el Corte Giratorio para ganar todava ms distancia y eludir.
    Elena, aun cubrindose, no fue afectada, ni golpeada, por el ataque.
    Las armas de los chicos desaparecieron al caer ellos.


    Elena: ... *Retirando sus brazos*... Pero, por qu no fui lastimada? *Volteando a los lados* No, chicos!

    Albus: Elena, sal de ah!

    Elena: Albus!!

    -Fueron tus poderes los que te protegieron.-
    Elena: Mis, poderes?
    -As es. Elena, deja atrs esta forma de vida, y ven a m. Te llevar a tu verdadero destino.-

    Albus: No si puedo evitarlo!

    El sujeto encapuchado extendi su mano hacia Elena, llamndola.
    Ella en un principio se neg, pero pronto cay sumergida, como hipnosis, y comenz a caminar hacia la silueta.
    Albus sigue en el aire, lentamente cae, pero trata de impulsarse para alcanzar a Elena.


    -No interfieras!-

    Extendi el brazo izquierdo en direccin a la ubicacin de Albus, haciendo un movimiento con los dedos.
    Pronto, Albus se paraliz en el aire, no puede descender, y todo porque se form una especie de telaraa, la cual impide que caiga.
    Por ahora todo qued a manos de Romain, quien rescatara a Elena de no ser que una araa apareci en su camino, y esta lo retiene al ser ms gil que las que Albus y sus amigos derrotaron.


    Albus: No, Elena! Elena despierta!

    Y justo cuando estaba cerca de tomar la mano de Elena, dos flechas de luz fueron disparadas de la nada; una impact contra el brazo derecho del ser misterioso, y la otra con la araa, la acab con un tiro.


    Adabella: Aljate de mi hija!

    Adabella lleg, aprovechando que el sujeto intenta calmar su dolor, corre y toma a Elena, alejndola de l.
    La telaraa que retuvo a Albus desapareci, cae ligero y finalmente toca tierra. Sin olvidar lo que pas, corre hacia el encapuchado, con su espada lista.


    Albus: No te vuelvas a acercar a Elena!

    Estando en frente suya, le asest una estocada, tan fuerte fue su golpe que logr derribarlo.
    A los pocos segundos, vuelve a levantarse, pero pareciera que los golpes slo lo empujaron, pues no presenta heridas, a excepcin de la flecha que le lanz Adabella.

    -Llegar la ltima Luna Sagrada, y no podrn hacer nada para evitar vuestro terrible e inevitable final!-

    Desapareci, sin dejar rastr alguno.
    Todas las nubes oscuras en el cielo tambin se desvanecen, dejando slo un cielo estrellado y una luna menguante.
    Romain se acerca a todos los nios que cayeron tras el golpe, verifica que todos estn bien, afortunadamente respiran y tienen un pulso normal.
    Albus corre hacia su madre, quien carga a Elena entre sus brazos, ella qued dormida.


    Albus: *Sonre* [Muy alegre] Mam!!
    Adabella: Albus, hijo mo, me alegra saber que ests bien.
    Albus: Claro mam! Yo y mis amigos luchamos--
    Adabella: Pero no puedo creer que hayas luchado usando mi espada.
    Albus: [Sorprendido] Tu... tu espada?
    Adabella: As es, la hoja Resplandeciente, la he posedo por tantos aos, nunca pens que la empuaras siendo tan joven.
    Albus, desde que te encontr en mi habitacin aquel da, sospech que la habas visto, inclusive desenvainado, adems, t tienes como yo, un Brazalete Blanco.

    Albus pudo ver en la mano derecha de su madre dicho Brazalete Blanco que mencion, l mostr el suyo, que est a mano izquierda.

    Albus: Mam, y el arco? Tambin lo us, pero slo dos veces.
    Adabella: Este Arco... Tambin tiene su historia, no era mo desde un principio.
    Albus: Mam, te molest mucho que yo usar la espada y el arco?
    Adabella: A decir verdad, no Albus. En los ltimos das, han sucedido todo tipo de cosas, la mayora de ellas, nadie aqu en la tierra es capaz de tratar con ellas, estn muy lejos de su alcance. Moriran en el intento.
    Albus: Pero mam...
    Adabella: *Niega con la cabeza* Albus, lo nicos capaces de luchar contra aquellas amenazas somos nosotros, los portadores de las armas quienes su poder eliminar todo mal.
    Albus: Entonces... Ya s qu hacer.

    Los dems nios despertaron, Rosas y Elaice al ver a Adabella, corrieron muy contentos hacia ella.
    Darin y Wind tambin los acompaaron, caminando, pero llegaron.
    Romain tambin vino.


    Romain: Tu hijo tiene mucha habilidad Ada, lo he visto luchar es un todo un guerrero.
    Adabella: Romain, qu sorpresa!
    Romain: Ha pasado mucho tiempo.
    Albus: Se conocen?
    Romain: Cuando ramos jvenes, es otra historia.
    Adabella: Gracias por haber ayudado a Albus.
    Romain: No es nada. Bien, yo tengo que irme.

    Romain guard su espada y se retir del lugar.
    Adabella les indica a todos los nios que la acompaen a ella y a Albus hasta su casa, todos caminan.

    Al llegar, Albus mir la casa antes de entrar, la barrera de Elena haba desaparecido.
    Cuando abri la puerta, Venus se lanz hacia l, como si supiera que l llegara pronto.


    Venus: Albus, te extra mucho!! En dnde estabas?
    Albus: Auch... Venus...
    Adabella: Venus, estabas aqu todo el tiempo?
    Venus: S, me qued dormida, pero algo me dijo que me despertara pronto.
    Elaice: (Seguramente por Albus, no lo dudo).
    Adabella: Ji ji! Nios...

    Todos descansaron tras lo ocurrido.
    Adabella los invit a cenar a todos, ah tambin conoci a Darin y a Wind, tambin amigos de Albus.
    Cerca de las 8 PM, todos estn por retirarse, a excepcin de Elena, quien todava sigue dormida.
    La despedida ser en la puerta de la casa.


    Rosas: Entonces, Elena se quedar con usted.
    Adabella: As es, el da de maana los profesores tendrn junta, y suspendern las clases.
    Elaice: Ah, est bien, estoy muy cansada despus de todo eso.
    Darin: Muchas gracias por la cena seora.
    Wind: Ha sido un gusto compartir tan deliciosa merienda con su hijo y con usted.
    Adabella: *Sonre* Siempre sern bienvenidos a esta morada nios.
    Venus: Hasta maana Albus!
    Albus: Nos vemos Venus.

    Los nios tomaron camino de regreso al Orfanato Crepsculo, mientras que Albus y Adabella entraron de nuevo a casa.
    Adabella le dijo a Albus que tena que hablar con ella, quedaron de verse dentro de cinco minutos, en la habitacin de Ada.
    Tras un tiempo, Albus entra al cuarto, puede ver a su madre sentada en su cama y a Elena, an dormida, a su lado.


    Adabella: Toma asiento Albus.

    Camina y se sienta al lado izquierdo de su madre, casi pegado a la pared.
    El ambiente del lugar est muy tranquilo, slo se pueden escuchar los cantos de los grillos de las afueras.


    Albus: Qu es mam?
    Adabella: Albus, alguna vez te has preguntado, "quines fueron mis padres?"
    Albus: Yo? Mmm...
    Adabella: No respondas. Hijo, esperemos que Elena despierte el da de maana, tengo que hablarles a ambos de algo muy importante.
    Albus: Ah s?
    Adabella: *Asenta* S. Sern, cosas que a la larga entendern, pero sobresaldremos de ellas mismas.
    Albus: Mam, tengo una duda.
    Adabella: Qu es, Albus?
    Albus: Cuando le disparaste una flecha a ese sujeto, le gritaste "aljate de mi hija", pero el modo en el que lo dijiste fue muy diferente.
    Adabella: De eso tambin hablaremos maana. Ya es muy tarde hijo, ve a tu cuarto y durmete, hoy ha sido un da muy agotador.
    Albus: Es cierto. Bueno mam, buenas noches.
    Adabella: Que descanses Albus.

    Albus sale de la habitacin, cerrando la puerta, dejando a Adabella sola con la durmiente Elena.
    Acariciando sus cabellos, le mira.


    Adabella: Los das en lo que fue escondido un gran secreto, ya estn por llegar a su fin. Estoy segura, de que Albus y Elena estarn de acuerdo en un futuro. Esto no es ni ser un cambi...
    Mis hijos... A los tres nos esperan muchos retos, muchos sern muy dolorosos, pero con esas heridas, seguiremos adelante.

    Final del Captulo.

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    -Prximamente ms cdigos y contenido AQU-

  3. #13
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    Parte 1 - Captulo Final

    Parte 1 - Infancia.
    Cuando Nacen Las Esperanzas.

    Captulo Final - Nacen Esperanzas Para El Maana.
    A Partir De Ahora, Juntos.

    8 de Septiembre.

    A la habitacin de Albus lleg un olor a su nariz, misma que lo despierta, amaneci con mucha hambre.
    Se levanta de su cama, dobla las sbanas y reacomoda las almohadas, y cambiado de atuendo, sale de su habitacin.
    Justo al salir, Elena sali de la alcoba de Adabella, se le ve confundida.


    Elena: Albus? Qu hago yo aqu, de nuevo?
    Albus: Terminaste muy cansada tras la batalla de ayer. Como no despertabas, mam te trajo aqu.
    Elena: Ah! Qu pas con...
    Albus: Los dems estn bien, seguramente estn dormidos an, all en el orfanato. Y Venus tambin despert, tarde, pero despert.
    Elena: Ya veo... Vaya...

    Se escucha un rugido, provino del estmago de Albus.
    De la vergenza se cubri las mejillas, Elena se re tras lo ltimo.


    Albus: Ba-bajamos?
    Elena: Claro, tambin tengo hambre, seguro mam est preparando algo rico.

    Los nios bajan las escaleras y llegaron al primero piso.
    Adabella se encuentra en la cocina, los nios le saludan al verlo.


    Adabella: *Sonre* Buen da pequeos. Cmo amanecieron?

    Albus: Muy bien mam. *Se estira* Umm... S, muy bien.
    Elena: Qu bien se siente despertar en un nuevo da.

    Adabella: Qu bueno. Vayan a lavarse las manos, el desayuno est casi listo.

    Albus y Elena caminaron al bao del mismo piso, Albus deja entrar primero a Elena, segundos despus, pasa l.
    Cuando regresaron al comedor, Adabella ya les esperaba en la mesa, los platos estn servidos, el da de hoy: arroz con carne chinameca en trocitos.
    Albus solt un grito de alegra, y eso se debe a que es su segundo platillo favorito.
    Ambos toman asiento.


    Albus: Gracias mam!
    Adabella: Ji ji, por nada hijo!
    Elena: Wow... Provecho para todos.

    En el desayuno, ninguno de los tres habl como lo haban hecho antes.
    Tras 12 minutos, Albus termin, primero que las chicas, y ruega por otro plato, el cual su madre se lo niega, a pesar de ello, est satisfecho.
    Elena, en coincidencia con Adabella, fue la segunda en terminar, Albus recogi todos los trastes, vasos y cubiertos usados para llevarlos al lavabo, respectivamente, limpia cada uno.
    Luego de irse a lavar las manos y cepillarse los dientes, Ada les pide a los chicos que la acompaen un momento ms en la mesa, Albus record que ella le dijo que tena que hablar con ambos, enseguida fue, Elena le sigue.
    Vuelven a tomar asiento, Adabella se ve muy tranquila.


    Adabella: Les gust el desayuno de hoy?
    Albus: Claro mam! Por qu no habra?
    Elena: Todo estuvo muy delicioso, gracias.
    Adabella: Por nada corazn.
    Albus: ... Mam, vamos a hablar de lo que me dijiste?
    Adabella: Antes d, quisiera contarles una pequea historia. Les pido mucha atencin por favor.
    Elena: Cla, claro.
    Adabella: Gracias. Permtanme comenzar...


    Hace aos, dos jvenes subieron la colina ms alta de su pueblo, en una noche estrellada.
    Una noble joven de cabellos rubios, le pidi un deseo a la luna, mientras la deleitaba en la colina ms alta en tierras lejanas.
    Ella no estaba sola; su acompaante, un chico de cabecera pelirroja, le pregunt:

    -Es a la luna, y no a las estrellas?-

    Y ella respondi:

    -Tengo la fe, en que ella, podr hacer realidad mi sueo.-

    l no reneg, y la acompa hasta el ltimo momento de la noche.
    De repente, algo extrao sucedi... La luna comenz a cambiar de colores, pronto se torn oscura, y finalmente se volvi amarilla por completa.
    Su acompaante, por un segundo se llen de miedo, pero ella, tomando su mano, le dijo:

    -No te asustes.-

    Sin objecin alguna, se qued, sujetando con firmeza y delicadeza la mano de aquella mujer.
    Ella le pidi a la luna, que le diera la oportunidad de dar amor, compaa, consuelo, y compartir todos sus conocimientos, al lado de quienes merece estar.
    La luna cambi de colores de nuevo al terminar su deseo, esta vez cambi a ser roja, ahora ella senta algo de duda, l se dio cuenta:

    -Por qu pensarlo dos veces?-

    Aquel hombre, inspirado de aquella mujer, tambin quiso pedirle un deseo a la luna de colores rojos.
    l pidi, recibir el poder de proteger, defender a quienes l sentir afecto algn da, poder prometerles un pacfico maana, y convivir el resto de sus das en alegra con quienes amar.
    La luna regres a su estado normal, su color plateado, y ambos, sin darse cuenta, cayeron dormidos tras pedir sus deseos.

    Las horas transcurrieron, quien despert primero fue la mujer, quien qued asombrada con lo que sus ojos estaban viendo, al recordar sus deseos, le peg un poco de tristeza... pero aquel joven quien estaba a su lado, despert y le tom el hombro, mostrando seguridad, aunque senta algo de incertidumbre...
    Entre los dos, se apoyaron para no pensar en ningn mal, y juntos apreciaron la ltima transformacin de la luna, su color era azul.

    Como si pensaran lo mismo, recitaron a la vez:

    -Llvame al lado de la persona, a la que, con su ayuda, har realidad mi ms grande anhelo.-

    La luz de la luna ilumin los ojos de quienes merecan con todo derecho, cumplir sus cometidos.
    Tanto tiempo conocindose, y hasta aquella noche, lo supieron.
    Desde un principio, su destino era vivir juntos.
    En secreto, vivan enamorados el uno del otro, hasta que en aquella noche, bailaron debajo de la luna.

    Pas mucho tiempo para comprobar si era verdad lo que ambos pensaban, y tiempo despus, se casaron, dando el primer paso en la construccin de un amanecer resplandeciente.

    Dicha pareja tuvo dos hermosos hijos, un nio y una nia, ambos de cabellos azules, como la luna que los alumbr.
    El nio recibi el nombre de Erico, y su hermana, Amancay.
    Sus padres trabajaban muy duro, da con da para regresar a casa y ver los rostros alegres de sus pequeos.

    Solan salir a las praderas, en clidas y mansas maanas.
    Los nios jugaban en los alrededores, corran sin descansar, sus padres eran felices al ver a sus hijos tan contentos.

    ... Pero, tiempo despus, algo pas...

    En el pueblo donde habitaban, fue atacado por sorpresa por extraas amenazas, destruyendo todo a su paso.
    Aquel padre de los nios era un arquero, el ms respetado entre todos, y luch contra las bestias al lado de su mujer, y madre de sus hijos, ella cargaba una espada, adems era una poderosa maga.

    Fue una intensa batalla, mientras aquella chica arriesgaba su vida luchando en las lneas fronterizas, su amado la protegi en las barracas traseras.
    Aquellas criaturas no eran ni humanas ni animales, era algo muy extrao, pues estar, an adoptando distintas formas, vivan, estando muertas en lo ms profundo de tales.

    Lograron acabar con el caos, sus hijos presenciaron toda la pelea, ninguno tuvo miedo de perder a sus padres, de pensamiento, los apoyaron.
    Les rogaron para ensearles las artes de la esgrima y la arquera, y ellos aceptaron, siempre y cuando prometieran que las usaran slo para el bien, eso no se dud, y confirmaron.

    Erico domin con mucha sencillez la esgrima, tras esto, su habilidad con los arcos tambin era increble, su padre se senta muy impresionado tras lo que vea.
    Amancay no corri con la suerte que su hermano, tena una destacable puntera, pero esgrimir espadas, a la larga no era lo suyo... Ella no se rindi, por ms difcil que le era posible.
    Su madre, preocupada por su hija, decidi ensearle las artes mgicas, para ello, dependi de un libro, el cual slo las mujeres de su familia lo han portado, Amancay en un futuro sera la siguiente.

    Tristemente lleg un da en el que los hermanos, salieron de casa para ir a jugar, pero se perdieron entre los bosques, conocidos como "El Ecosistema Perdido".
    Al saber de esto, un dolor demasiado tajante lleg a sus corazones, pues entrar a dicho lugar, no es posible salir.

    Antes de partir a la bsqueda de sus hijos, quedaron de acuerdo en una cosa... l buscara a Amancay, y ella mirara por Erico, y antes de separarse, esa mujer le dio a su marido su libro de hechizos, y le dijo:

    -Cuando encuentres a Amancay, entrgaselo, ella sabr qu hacer con l.-

    Tena duda, pues no saba que su amada le enseaba a su hija magia, pero sin rechistar, respondi:

    -Y cuando encuentres a Erico, dselo de mi parte, ahora le pertenece.-

    Y le entreg su arco, el corazn de aquella mujer senta que era perforado, pero no se dio por vencida, y lo tom.

    Entraron, y fue la ltima vez que se vieron las caras.

    La noche cay, la bsqueda no terminaba...
    Justo cuando la primera lgrima sera derramada, apareci Erico, y era l quien liber su llanto... Pero, no recordaba el por qu de ello, al ver a su madre, corri hacia sus brazos y la abraz, la extra mucho.

    Fue un milagro, pero salieron del ecosistema, y bajo de la orden de la madre de Erico, esperaron hasta el amanecer del da para volver a verse con su amado y su hermana Amancay... Pero no volvieron a verlos...

    Erico no record nada de Amancay, para l, era como si ella nunca hubiera existido, su madre no intent ayudarle a recordar, guard el secreto... Hasta el da de hoy.


    Albus y Elena intercambiaron miradas, Albus era el ms espantado, porque Erico es su segundo nombre, est totalmente confundido.
    Elena pudo imaginar claramente la historia que les narr Adabella, entre esos momentos, record uno de sus sueos, tal en donde ella corre en un campo junto con otro nio, y una mujer rubia y un hombre pelirrojo, juntos, observndolos.


    Adabella: *Niega con la cabeza*... Tienen preguntas?
    *Albus alz la mano*
    Adabella: Dime, Albus.
    Albus: ... Esos nios, su mam y su pap... Quienes, eran?
    Adabella: Erico era, y eres t, Albus. Amancay era, y es... Elena... Y sus padres, era y soy yo, su madre. Su padre...
    Elena: E-espere! Definitivamente no entiendo nada, qu sucede realmente?
    Adabella: Elena, la verdad es que t y Albus, son hermanos, son los mismos nios que se perdieron en El Ecosistema Perdido... Al entrar, trataron de buscar la salida, pero al hacerlo, perdieron la memoria.
    Albus - Elena: Pero, cmo?
    Adabella: Cuenta la historia que, si alguien entra en el ecosistema, corre el riesgo de perderlo todo, y morir dentro del mismo... Fue un milagro, pero slo ustedes perdieron sus recuerdos, no logro entenderlo.

    Llega un momento de silencio, todos callaron.
    Albus cont hasta 70 segundos, y volvi a hablar.


    Albus: Tengo otra pregunta. Dices que, aquel hombre, te entreg su arco, es el mismo que usaste para luchar contra el Fantico?
    Adabella: En efecto es el mismo. Lo he conservado desde ese entonces.
    Elena: ... Y el libro...?
    Adabella: Yo se lo entregu a tu padre, para que l te lo diera a ti, y as, continuaras tu estudio de la magia.
    Albus - Elena: Cmo se llamaba nuestro padre? Qu fue de l?
    Adabella: Su nombre era Eusebio, que descanse en paz. Elena, si todava lo recuerdas, sabes qu fue de l?
    Elena: Mmm... No puedo recordarlo, lo ltimo que s, es que despert en el Orfanato Crepsculo en una noche, al lado de Venus, Rosas y Elaice... Tena 5 aos.
    Adabella: *Suspira* Eusebio...
    Albus: Mam, tengo que contarte algo. Ese da, cuando Elena y yo nos enfermamos, tuvimos el mismo sueo.
    Elena: *Mirando a Albus* Eso... *Mirando a Adabella* Es verdad, esa nia era yo, y el nio era Albus.
    Albus: T estabas ah mam, y ese hombre pelirrojo era...
    Adabella: Su padre.
    Elena: "Como hermanos, no lo crees Elena?" Recuerdas Albus? Eso que me dijiste en ese da... Entonces, s somos hermanos... Pero sigo sin entender muchas cosas.
    Albus: ... He tomado mi decisin.
    Adabella - Elena: Albus?
    Albus: Siento que mis recuerdos estn ocultos en algn lugar, y, los encontrar a como d lugar. Tal vez no s cmo, pero har lo que sea por hallar mis recuerdos y los de Elena, y no perder en mi memoria los pocos momentos que viv con mi padre.
    Elena: Yo tampoco recuerdo a pap... Pero, algo me dice que sigue vivo, y la respuesta est en esos recuerdos.
    Adabella: Erico... Amancay...
    Albus: *Sonre* Djalo en mis manos. No s por dnde empezar, pero...
    Adabella: Elena, mustrame tu libro de hechizos.
    Elena: Claro, aqu lo tengo.

    Elena dej el libro en un estante de la casa, se par para ir a buscarlo y se lo entreg a Adabella.
    Abre el libro, buscando una pgina en especfico, pero al llegar a ella, hizo una mueca de susto.


    Albus: Mam?
    Elena: ... M?
    Adabella: No est...
    Elena: Qu no est?
    Elena: Una pgina, contiene el hechizo "Memoriae", que en latn significa Recuerdos... Elena, no arrancaste la pgina por error?
    Elena: Nunca haba ledo, o escuchado, algo sobre un hechizo de ese nombre, no miento.
    Adabella: [Desanimada] Ay... Estbamos tan cerca.
    Albus: No te pongas triste mam, con o sin el hechizo, seguiremos buscando.
    Adabella: Albus...
    Elena: Y partir de hoy, volvers a ser mi mam, y t mi hermano, Albus?
    Albus: Claro! Bueno... Qu decir, me pregunto.
    Elena: Pues, llmame hermana, o Elena, como as ha sido. Podr acostumbrarme a Amancay?
    Adabella: Hijos, lamento mucho si les hice pasar un mal rato.
    Albus: Para nada. Al contrario mam, estoy muy contento por saber que tengo una hermana, y que podr jugar con ella todos los das.
    Elena: Yo tambin quiero darte las gracias mam, porque a partir de ahora no estar sola. Bueno, nunca lo he estado, mis amigos del orfanato siempre han estado conmigo. Somos una gran familia.
    Albus: Mmm... Oye Elena has pensado qu dirn los dems cuando les contemos todo esto?
    Elena: Eh? Oh no, no s cmo reaccionarn. Creen que les disguste?
    Adabella: No lo sabremos hasta que llegue el momento.

    La pltica termin, los tres se levantaron de la mesa.
    Adabella entr a su habitacin, Elena pidi si poda estar con ella, y ambas subieron las escaleras.
    Albus se qued, sali al patio de la casa para respirar aire fresco, aprovecha para reflexionar sobre lo ltimo, solo.


    Albus: (As que, tengo una hermana, Elena es mi hermana... Y tuve un padre, del cual no recuerdo nada... Qu habr pasado con mis recuerdos de aquella vez? Lo nico que tengo es mi sueo, nada ms...
    Tengo el presentimiento de que mi vida cambiar mucho, y que todava hay muchos misterios por resolver...
    Si quiero saber de mi pasado, me gustara saber ms del pasado de mi madre, y de mis amigos?)


    Pronto, y sin la peticin de Albus, su espada apareci en su mano izquierda, fue muy rpido, se queda mirando el filo.

    Albus: La espada? Pero si no la he llamado. Por qu--

    La respuesta lleg antes de terminar la pregunta.
    Frente a l, apareci un nio, con las mismas caractersticas fsicas que Markus, de hecho, parece que es l; a pesar de su oscura vestimenta, se le ve muy serio y no le quita la mirada a Albus.


    Albus: [Atnito] Markus? Markus, qu haces aqu?
    -Cmo, me llamaste?- Dijo inclinando la cabeza.
    Albus: Markus, te llam por tu nombre.
    -... No s de quin me hablas, exactamente...-

    Aquel chico extendi su brazo derecho, y cerrando su puo, se concentra luz prpura, Albus puede verla sin problema, pero tiene un mal augurio.
    Pronto, apareci una espada idntica a la arma de Albus, slo que el mango es completamente negro con detalles morados y la hoja de la misma es ms griscea.
    Al tener su espada a la mano, seala a Albus con la misma.


    -Me molestas mucho. No veo color en ti.-
    Albus: *Adoptando una pose de pelea* Qu tratas de decirme? Markus, soy yo, Albus.
    -Ojal no vuelva a escuchar ese nombre...-
    Albus: Ngh! Qu remedio!


    Estando en un espacio abierto, no tendrn problemas en el momento de atacar, al menos una persona as lo piensa.
    Albus realmente no quiere pelear, ms que nada por el hecho de no saber por qu est siendo atacado por un supuesto Markus.
    Sujetando con mucha fuerza su arma, corre hacia Albus para asestarle un corte vertical, el cual bloquea, pudo retener el ataque.


    Albus: Realmente quin eres?
    -... Una vez fui una persona, ahora mismo, no soy nada...-
    Albus: No entiendo!
    -Ninguno de los dos, entiende!-

    Aplicando fuerza, se empujaron ambos chicos, y saltaron hacia atrs para separarse.
    Albus no piensa en correr y huir, pero intenta hacer tiempo para ver quin se cansar primero.
    "Markus", ahora tomando con ambas manos su espada, realiza un salto muy grande, con el cual deja caer un corte horizontal pero ms potente al caer de mayor distancia.
    Albus reflexiona el momento y prefiere esquivarlo. En el momento perdido, corre hacia "Markus" y ejecuta una barrida, para derribarlo, sin usar su espada como golpe secundario.
    Ambos yacen en el suelo, el primero en levantarse es el Daren oscuro, quien aprovecha el estado de Albus para impedir que se mueva; se coloca frente a l y le apunta con su espada, dejndolo contra la misma y el suelo.


    -Esto acabar aqu... Finalmente...-
    Albus: Mss...
    -... Qu, pasa?-
    Albus: Eh?
    -No tienes, miedo por lo que te har... No?-
    Albus: No tengo miedo, y no s por qu tenerlo.
    -Esto, yo no...-

    Sveta: + Onda de Fuego! +

    Albus: Qu cosa?

    De una direccin lateral, es disparada con mucha velocidad lo que parece ser una cuchilla que, conforme gira en el aire, se envuelve en fuego y golpea al Markus oscuro.
    No fue un dao grave, pero logr empujarlo y tumbarlo, aunque no solt su espada.
    Aquella cuchilla result ser un Abanico, el cual regres a las manos de Sveta, quien ayud a Albus.
    Ella corre a l para verlo y ayudarle a levantarse.


    Sveta: Te encuentras bien?
    Albus: Emm... Aj.
    Sveta: Te hiri? Te golpe?
    Albus: No, no me pudo hacer nada.

    -Demonios...-

    Tras una ola de viento, se vuelve una sombra y desaparece frente a los ojos de los nios, en parte aliviados por haberse librado de ese peso y a la vez confundidos, mayormente Albus.

    Albus: Es extrao... Pero algo me deca que no era el Markus que yo conozco.
    Sveta: Gracias a Dios que no te pas nada grave, me tema lo peor.
    Albus: Gracias a ti tambin Sveta, por haberme ayudado. Oye, cmo sabas que estaba en medio de una pelea?
    Sveta: Qu? Pues... Vers... Podemos ir a caminar?
    Albus: *Mirando su casa* No creo que me hablen en un rato. Bueno, dime a dnde vamos.
    Sveta: Ven, sgueme.

    Sveta gua a Albus a una calle detrs de la avenida, rumbo abajo.
    Caminaron hasta llegar a una clase de jardn cercano a un estanque de agua pura, vieron una mesa de de jardn redonda con asiento a su alrededor. Se dirigieron hacia ellos y tomaron asiento, Sveta no parece querer separarse de Albus.


    Albus: Ese ataque que hiciste hace un momento, qu era exactamente?
    Sveta: Us un Abanico, y con mis poderes de Fuego, aument su poder, aunque slo lo hice para alejar a ese chico.
    Albus: Fue increble, nunca haba visto algo as. Oye, an lo recuerdo, ibas a decirme cmo supiste que estaba en problemas.
    Sveta: Ah, es que Venus me dijo que fuera a verte, quera que te preguntara cmo ests t.
    Albus: Yo estoy bien, y ella?
    Sveta: Enferm, tiene temperatura, pero estar bien.
    Albus: En serio? Quisiera ir a verla.
    Sveta: Hoy no Albus... Hoy no
    Albus: Pero por qu no?
    Sveta: Porque...

    Elaice: Al-buuus!!

    Albus: *Voltea* Es Elaice, creo que viene hacia ac. Sveta... Sveta?

    Sveta desapareci, justo en el momento en el que Albus le quit la mirada, no volvi a verla.
    Elaice baj la calle, al ver a Albus slo en el asiento, corre hacia l.


    Elaice: Qu haces aqu tan solo?
    Albus: Estaba pensando, aqu.
    Elaice: Te estaba buscando, vine con Rosas para ir a ver a Elena.
    Albus: Venus vino con ustedes?
    Elaice: No, se enferm, y eso que hace das estaba bien, aunque dorma mucho. Tal vez est creciendo, no te preocupes.
    Albus: Mmm, bueno.
    Elaice: Ven, Elena quiere decirnos algo.

    Los nios tomaron camino de regreso a casa de Albus.
    Al llegar, Adabella, Elena y Rosas se encuentran en la puerta, todos se ven muy contentos.
    Elaice fue contagiada por la actitud, el nico serio es Albus.


    Elaice: No estaba muy lejos, as que no demor mucho en encontrarlo.
    Rosas: Gracias Elaice. Bueno Elena, qu es?
    Elena: Chicos, no ser muy sencillo de explicar, pero lo intentar.

    Con ayuda de su madre, Adabella, les cont la misma historia a Rosas y Elaice, Albus tambin escucha de nuevo la narracin, pero no da la mirada.
    Los chicos imaginaron con detalle cada momento de la historia, lo cierto es que terminaron sorprendidos al final, no saban qu pensar exactamente.
    Al acabar, tambin explicaron quienes eran los nios que se mencionaron, ellos eran, y son, Albus y Elena, sus segundos nombres son Erico y Amancay.
    A la hora de hablar, Elena se ator en algunas partes, pero Adabella le apoy para no colgarse.
    Y al final...


    Rosas: No puedo terminar de creer lo que acabo de escuchar.
    Elaice: Albus y t de verdad son hermanos? Pero cmo?
    Rosas: Pensbamos que habas sido abandonada a tu suerte, ay... Me confundo.
    Elaice: Yo tambin me confundo!
    Elena: Les dije que no sera fcil se explicar, tal vez si pudiera recordar exactamente qu pas...
    Albus: Basta Elena, ni t ni yo recordamos qu pas aquel da en el ecosistema, no sigamos buscando explicaciones.
    Adabella: Albus? Qu pasa con esa actitud?
    Albus: *Mirando a todos* Lo que pasa es... Que, no s si les molest que, Elena realmente sea mi hermana. Es que, pensarlo me pone triste.
    Rosas: Pero por qu nos molestara? Al contrario Albus, estoy muy alegre por saber que Elena tiene familia, y que est muy cerca de nosotros.
    Albus: De, de veras? Elaice?
    Elaice: Desde la primera vez que vi a Albus y Elena en la misma ocasin, vea sus parecidos, pero nunca haba dicho o pensado si eran hermanos. Ahora que lo sabemos, bueno... S, estoy contento por saberlo.
    Albus: Aww...
    Elena: Albus?
    Albus: *Suspira, ahogado* Deberamos contrselo a los dems?
    Adabella: No es y no ser necesario hijo, no todo el mundo puede saber la verdad, lo mejor sera que nosotros fusemos los nicos.
    Albus: [Retomando la firmeza] De acuerdo!
    Rosas: Elena, en dnde te quedars entonces?
    Elena: La verdad, echara mucho de menos el orfanato si me quedara de ahora en adelante, por eso quisiera quedarme algunos das ms all, y, cuando quisiera estar con Albus y mi mam, me quedara aqu. Chicos, desde que los conozco, han sido unos hermanos para m, y no quisiera que eso acabe.
    Elaice: No acabar, ya lo vers. Mientras sigamos unidos, seguiremos siendo hermanos, sin importar la sangre y esas cosas que dice la gente.
    Rosas: Estoy de acuerdo con Ela, no seremos hermanos realmente, pero nos consideramos como tales.
    Adabella: *Sonre* Y yo los considero mis hijos, pase lo que pase.
    Elena: Les importa si paso hoy el da entero aqu?
    Rosas: No te preocupes, nosotros nos regresamos y, si preguntan, te quedaste a jugar con Albus.
    Elaice: Uuy! S que llegan sorpresas de la nada. Bueno hermanos, nosotros volveremos a casa, bueno, ya saben adnde.

    Al lado de Elaice, Rosas y ella toman camino de regreso.
    Van muy motivados.


    Adabella: Nos veremos maana!
    Elena: Nos vemos chicos!

    Albus slo se despidi meneando su mano, sin decir nada, fue el primero en entrar a la casa.
    Adabella y Elena entraron despus.

    Cae la noche, el reloj indica las 9 PM, Albus se encuentra en su habitacin, y Elena en el cuarto de Adabella.
    Antes de irse a dormir, Adabella va hacia la habitacin de Albus.


    Adabella: *Toca la puerta* Albus? Ests dormido?
    Albus: No mam.
    Adabella: Voy a entrar hijo.

    La puerta se abre, Ada pasa y ve que Albus ni se ha puesto la pijama, slo est sentado sobre su cama, mirando perdidamente la pared.
    Su madre se acerca a l y toma asiento al lado suyo.


    Adabella: Necesitas algo hijo?
    Albus: *Suspira* Ay mam...
    Adabella: Hace tiempo que no te haba visto con esa cara.
    Albus: *Niega con la cabeza* Estoy confundido mam.
    Adabella: Es por lo que les cont en la maana?
    Albus: No, eso lo entend perfectamente M. Es que, no s cmo sern los das a partir de maana.

    Adabella comenz a acariciar a Albus, mira su rostro con plena dulzura.


    Adabella: Mi bombn, ni t ni yo sabemos qu ser maana, pero algo que s te puedo asegurar es que, veremos un bello amanecer, Elena, t, y yo. Y el resto de los das, viviremos intensamente, como si fuera el ltimo.
    Albus: Y si maana fuera el ltimo da en el que viviramos? No quisiera irme a dormir entonces...
    Adabella: No digas eso Albus, la primera en irse de esta tierra ser yo, ni t ni Amancay tienen porque irse antes que yo.
    Albus: *Prensndose con Adabella* No digas eso mam!
    Adabella: No lo digo para que te asustes hijo. Yo no me ir hoy, ni maana... No s cundo, pero te prometo que no ser pronto, tardar, y mucho. Mientras estemos unidos, no habr cosa que nos separ.
    Albus: Lo prometes mam?
    Adabella: Lo prometo. (Cuidar de ellos por ti, Eusebio.)

    Adabella y Albus se separaron, acompaados de una sonrisa; Albus est listo para irse a dormir, as que Adabella se retira y cierra la puerta.
    Albus se siente ms tranquilo, se levanta de la cama y se dirige hacia su guardarropa, pero se detiene al escuchar golpes en su ventana.
    Sin saber qu es, se asoma, y se sorprende al ver.


    Sveta: Me abres por favor?

    Albus, a pesar de la impresin, abri la ventana.
    Sveta no entr, tom a Albus de la mano y lo impuls a salir.
    Ambos ahora se encuentran en el balcn de la casa, es un cuadrado de 16 metros cuadrados, slo hay macetas con flores en las esquinas.


    Albus: Sveta? Qu...
    Sveta: *Seala arriba* Mira all.
    Albus: El cielo?

    En breve Albus alz la mirada, ambos nios deleitan un cielo estrellado, acompaado de una luna llena creciente en forma de C, tanto las estrellas como la luna, brillan intensas.

    Sveta: Quera ver las estrellas contigo antes de irme a dormir. Te molesta si me quedo unos minutos contigo?
    Albus: Pues... No, puedes quedarte.
    Sveta: Gracias Albus.

    Como no hay asientos, Albus y Sveta miran el cielo de pie.
    En un momento, Sveta se acerc a Albus, a modo de estar su hombro con el suyo cerca.
    Sin mirarse los rostros, Sveta habl.


    Sveta: Son tan hermosas, siempre lo han sido.
    Albus: Umm... Nunca haba salido antes a mirar las estrellas, no que yo recuerde.
    Sveta: No? Y qu tal si, salimos a verlas, de vez en cuando?
    Albus: *Sonre* Me gustara. Despus de todo, verlas... Me relaja, me pone a pensar...

    Vuelven a quedarse callados.
    Segundos despus, Sveta apret muy fuerte la mano de Albus, y pronto la solt, alejndose de l, para distanciarse.
    Extraado, Albus se acerca a ella.


    Albus: Te encuentras bien, Sveta?
    Sveta: Un, poco.
    Albus: Qu tienes? Si te sientes mal, puedo hablarle a mi mam para que te d una medicina.
    Sveta: No Albus, no es una enfermedad, es algo que no me deja en paz.
    Albus: Djame ayudarte. No creo que sea tan difcil.
    Sveta: [Frustrada] En serio? Cmo es que te ofreces a ayudar a alguien que no conoces?
    Albus: Para m es fcil. Bueno, tienes algo que, me inspira a creer en ti.
    Sveta: S? Qu es, exactamente?
    Albus: Este... Me ayudaste en una ocasin, tambin sin conocerme, y sigo agradecido desde ese da Sveta. No me importa lo que digan de ti, te ayudar cuando me necesites.

    Sveta gir, a modo de estar frente a Albus.
    Ahora, ella tom sus manos, y aunque est nerviosa, lo mira a los ojos.


    Albus: Sveta?
    Sveta: Puedes responderme esta pregunta?
    Albus: Amm, s.
    Sveta: OK... Albus, t, amas a Venus?

    Albus se sonroj, solt las manos de Sveta para cubrirse la cara, ella slo se re.
    Con slo ver la reaccin de Albus, se sinti satisfecha, inclusive vuelve a sonrer, aunque ella tambin sonroj.


    Albus: T, t tambin ests roja.
    Sveta: *Con los ojos ligeramente abajo* S, pero es porque s la verdad.
    Albus: Sveta!
    Sveta: Ji ji, una disculpa Albus, pero estoy tan feliz. Todo por saber que el chico que amo tambin me ama.
    Albus: *Inclina la cabeza, mirndola rara* Sveta? Qu dijiste?
    Sveta: ... Lo, lo dije en voz alta?
    *Albus le confirma, asentando con su cabeza*
    Sveta: A-ay... ... *Seala al frente* Albus mira!
    Albus: *Voltea atrs* Eh?

    Cuando Albus volte, no vio nada, pero al regresar la mirada, Sveta haba desaparecido.
    Confundido, entr de nuevo a su habitacin, pero no puede olvidar todo lo sucedido.

    Ya con la pijama puesta, apaga las luces y se recuesta.
    Todava no le pega el sueo.


    (Pensndolo bien, desde que entr de nuevo a la primaria, han pasado tantas cosas...
    Nunca haba pensando que, alguna vez tomara una Espada, o manejara un Arco, y luchara al lado de mis amigos, los cuales tambin luchan conmigo.
    De verdad sigo confundido, pero buscar las maneras de resolver todas mis preguntas.
    Es cierto! Puedo ver lo que ser, qu har en esos momentos y lo que est por descubrir, ir a por l.
    Siento que, esta es una nueva esperanza para m, porque ahora s lo que ser de ahora en adelante: Explorador.)


    Y as, Albus ha decidido su profesin con el propsito de responder las dudas que en un pasado no fueron contestadas.
    Lo que le depara el futuro es un misterio, y el pasado podr acosarlo, pero no estar slo para revelarlo.
    As es como da comienzo la historia de un chico que navegar por tiempos y espacios para desempolvar recuerdos, correr por senderos oscuros, pero llegar a la luz de la verdad.


    Final del Captulo.
    Final de la Parte 1.

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    Parte 2 - Prlogo

    Introduccin.

    Es fcil guardar un secreto, la pregunta es por cunto tiempo.
    Estos, los confiamos hacia nosotros mismos y a las personas en quien mayor confianza tenemos.
    Podra ser nuestra culpa, o no, si un oscuro pasado vuelve a ver la luz del da, y este cuan grave puede ser?
    No ser el adecuado para preguntarme esto, o para responderlo... Pero si yo estoy seguro de algo, es, que reforzara una relacin en muchos aspectos.
    Una cosa es perder la esperanza, otra es en qu momento, da a da veremos de qu seremos testigos.
    Alguien lo sabe? Esta pregunta no la puedes responder.




    Parte 2 - Perder.
    Manos Fuera De Control, Atraern Ms De Un Error.

    Prlogo - Un Ao Ms De Vida.
    Y De Regalo, Una Grata Sorpresa.

    10 de Octubre.

    Ha pasado un mes desde que Albus y Elena vuelven a vivir como hermanos.
    En los ltimos das, Elena ha estado muy unida a Adabella, aunque no recuerda aquellos das de su infancia a su lado, ha transcurrido nuevos con muchas esperanzas.
    Por su parte, Albus ha ido a jugar ms seguido con sus amigos, en ocasiones, Elena se encuentra en el Orfanato Crepsculo, y en otras, viene en compaa de su hermano.

    Una hermosa maana llega al pueblo El Naranjito, un calor abrazador les da los buenos das a todos sus habitantes.
    El da de hoy, es un da muy especial para dos chicos: Albus y Elena, ambos cumplirn diez aos, una primavera ms.
    El reloj marca las 7 AM, la puerta de la habitacin de Albus es abierta por l, sale de la misma y siendo coincidencia, se encuentra con Elena.
    Ambos ya tienen puesto el uniforme de la escuela.


    Albus: Buenos das Amancay.
    Elena: Buen da Erico. Cmo amaneciste?
    Albus: *Se estira* Pues... Muy bien. Qu tal t?
    Elena: Esplndida. Bajemos a desayunar.

    Los nios bajan por las escaleras con mucha calma.
    Justo a pisar el ltimo escaln, se escucha la voz de Adabella, espera el momento para cantarles.



    Estn son, las maanitas
    que cantaba el Rey David.
    Hoy por ser su cumpleaos
    yo les cantar as.

    Despierten, nios despierten,
    miren, que ya amaneci.
    Ya los pajarillos cantan
    la luna ya, se meti.

    Qu linda est la maana,
    en que vengo a saludarlos.
    Yo vengo con mucho gusto,
    y un placer al felicitarlos.

    Ya viene amaneciendo,
    ya la luz del da nos dio!
    Levntense, ya es maana,
    miren que ya amaneci!


    Albus estuvo muy emocionado al escuchar a su madre cantar, corri hacia ella y le dio un fuerte abrazo.
    Elena se siente feliz, a la vez confundida, se qued parada al final de las escaleras, baj la mirada hacia el suelo.


    Adabella: Elena, hija ma. No te quedes ah, ven, que quiero felicitarte.

    Al escucharlo, Elena corre hacia su madre, al abrazarla, solt unas cuantas lgrimas, Albus, estando a su lado, no la dej sola.
    Los hermanos se toman los hombros.


    Adabella: Despus de tanto tiempo, celebraremos su da tan especial reunidos en familia.
    Elena: Mam, crees que pap... estara feliz tambin?
    Adabella: Estoy segura de que lo estara, sin importar en dnde est.
    Albus: No te preocupes Elena, me tienes a m y a mam, y estaremos juntos pase lo que pase.
    Elena: *Sonre* Gracias, hermano!
    Adabella: Hijos, s que estn muy contentos, pero recuerden que deben ir a la escuela.
    Albus - Elena: Claro mam!

    Los nios ya estn listos para irse a la escuela, los hermanos fueron por sus mochilas y su madre fue por su bolso.
    De inmediato salen de casa, sin antes cerrar la puerta con llave.

    Justo en la parada del autobs, Albus, Elena y Adabella se encontraron con Rosas, Elaice y Venus, quienes tambin esperan transporte que los lleve a la primaria.


    Rosas: Feliz cumpleaos amigos.
    Elaice: Dos cumpleaos, quin lo dira.
    Albus: Gracias chicos, se los agradezco.
    Elena: As es Elaice, aunque no hagamos una fiesta, me complace tenerlos como amigos da con da.
    Adabella: Nios, el carro est casi cerca, estn atentos.
    Venus: Emm... A-Albus?
    Albus: Oh, Venus. Qu pasa?
    Venus: Vers... Tengo algo que decirte.
    Elaice: (Se lo va a decir! Se lo va a decir! Se lo va a decir!)
    Albus: S? Dmelo.
    Venus: *Chocando sus dedos ndice* Albus, yo te--
    Adabella: Y aqu est. Suban nios.

    Los nios entraron al autobs primero y Adabella al final.
    En todo el viaje Venus se qued callada, adems que su cara sonroj un poco ms de lo usual.
    En el viaje las posiciones variaron ligeramente, esta vez Elena viaja al lado de Adabella y Albus con Venus, Rosas y Elaice siguen juntos.
    Actualmente el camin est pasando por Plaza Cristal Chedraui.


    Albus: Ya no falta mucho, llegaremos temprano.
    Venus: Mmm-hmm...
    Albus: *Suspira* Oye Venus, yo tambin quisiera decir algo.
    Venus: S-s?
    Albus: Aj, es algo que no he me quitado de la cabeza desde que lo supe, y pienso que t podras responder mi duda.
    Venus: D-dime.
    Albus: Escucha. Nadie no sabe, pero en una noche me vino a visitar Sveta, una amiga tuya.
    Venus: Sveta? Ah! *Se cubre la cara*
    Albus: [Sorprendido] Y ahora?
    Venus: Na-nada, de veras.
    Rosas: Ya llegamos. Prense chicos.

    Rosas toc el timbre para anunciar la bajada de todos.
    Pronto llegaron a la primaria Miguel Hidalgo.
    Mientras llegaban, vieron a Markus pasar con bolsas en las manos, dentro tienen platos de plstico. Rosas y Albus se acercaron a l para ayudarlo.


    Markus: Gracias chicos.
    Rosas: chame una. Adnde las llevamos?
    Markus: A nuestro saln, ah se har todo.
    Albus: Es verdad, Markus cumple el mismo da que yo, vas a celebrar tu cumpleaos aqu?
    Markus: Aj, pedimos permiso y terminar hasta despus del receso. Habr dos piatas y muchos dulces.
    Rosas: Eso me gusta! Ah Markus, felicidades, aunque no saba que era tu cumpleaos, te deseo un buen da.
    Markus: Muchas gracias Rosas.
    Albus: Bueno, vamos rpido al saln, para que podamos darle su abrazo.

    Markus, acompaado de sus amigos, aceleraron el paso para llegar en breve al aula de clases del 4-A, los tres estn muy emocionados.
    Adabella y las nias llegaron un poco despus, nada tarde; Elena, Elaice y Venus fueron a dejar sus mochilas, Adabella todava no pensaba irse.
    En frente del saln hay mesas y asientos, realmente son los mobiliarios del interior en donde los estudiantes realizan sus actividades, slo que est vez ser para que convivan con Markus al aire libre.

    Los chicos se ofrecieron a ayudar a Markus y a su madre, quienes preparan todo lo necesario para su pequea reunin, tambin son apoyados por algunos de sus compaeros de clases y Don Salomn, el ltimo mencionado fue quien ajust las cuerdas para las piatas y trajo un palo.

    Las chicas se quedaron con Adabella.


    Elena: Nunca haba visto a Albus tan laborioso.
    Adabella: Desde que l y Albus se conocen, siempre estn juntos para la mano de obra, todava recuerdo aquel da, cuando ellos apenas iban en primer grado.
    Elaice: Qu pas en ese da?
    Adabella: Celebramos los cumpleaos de ambos aqu mismo en la escuela, todo iba bien, hasta que Markus y Albus quisieron partir la piata entre ambos.
    Venus: Se pelearon?
    Adabella: No. Al contrario, partieron un palo en dos para golpearla, y los dos lograron. Lo curioso es que Markus pareca espadachn, y aunque Albus golpeaba normalmente, lograron derribarla, con la cuerda incluida, al darle un ltimo corte, por as decirlo.
    Me sorprendieron, pues al final no quisieron comer nada, a pesar de la batalla que tuvieron, dndole y dndole palazos.
    Elena: Y eso ha vuelvo a pasar mam?
    Adabella: *Negando con la cabeza* No hija. Pero no sabemos qu podra pasar hoy.
    Elaice: Y por qu no celebramos el cumple de Albus aqu tambin?
    Adabella: Esta vez les tengo una sorpresa, para ti Elena, y para Albus.
    Elena: [Emocionada] Qu es mami? Me das una pista?
    Adabella: Ji ji, lo sabrn al llegar a casa. Ya tengo que irme. Vendr por ustedes a la hora de siempre. Prtense bien nios.
    A propsito, no podr venir hoy por ustedes, pero no lleguen tarde a casa, se vienen todos juntos. OK?
    Elena: Claro mam.
    Elaice: *Sonre* Nos vemos.
    *Venus slo se despide, meneando su mano*

    Adabella toma camino hacia el portn principal para irse.
    Las nias ahora slo se quedan viendo a todo el movimiento, Venus est muy ida, por eso mismo no presta atencin.
    Elena y Elaice se dan cuenta de qu es lo que atrae a Venus... de nuevo, y para hacerla reaccionar, le clavaron la mirada.
    Venus est perdida viendo a Albus, hasta que por sus amigas se ubic de nuevo.


    Venus: ... Um? Elena? Elaice?
    Elena: Qu estabas viendo Venus?
    Venus: Na-nada!
    Elaice: Era a Albus, conozco tu mirada cuando lo ves.
    Venus: E-Elaice!
    Elena: [Despreocupada] No es para que te sientas mal Venus, ambas sabemos tu secreto, y no te hemos molestado nunca por eso, me equivoco?
    Venus: [Un poco ms relajada] Pues, no...
    Elaice: Te digo algo? Hace rato pens que le diras a Albus lo que sientes, estaba tan emocionada, que casi gritaba.
    Venus: *Baja la mirada* No lo s... Piensen, hoy no slo es el gran da de Albus, es tambin el tuyo Elena, y no quisiera que por mi culpa todo se echara a perder...
    Elena: No seas tan pesimista Venus. T no le echars nada a perder a nadie, te doy mi palabra.
    Elaice: [Pcara] Y qu haras si fuese Albus quien te lo dijera?
    Venus: *Mira a Elaice, inclinando su cabeza* Si l me lo dijera?
    Elena: Qu traes entre manos Elaice?
    Elaice: T sabes, que se arrodillara ante Venus y se lo confesara, tomando su mano.
    Elena: No crees que, lo que acabas de decir es como si le pidiera matrimonio?
    Venus: Aaay!! Paren!

    Finalmente, todos los preparativos estn en su lugar.
    Luego de tanta espera, se da por iniciada la celebracin por Markus.
    A peticin suya, pidi que se partieran las piatas primero antes que nada, comenzando con una en forma de estrella de cinco puntas.
    El primero en pasar es el mismo Daren, quien sujeta con la mano derecha un palo, de 1 metro de largo aproximadamente.
    El resto de los nios estn moderadamente alejados del evento para evitar ser heridos por un falso tortazo.



    Albus: Dale duro Mark!

    No es que se trate de un duelo todo o nada, pero con lo competitivo que es Markus, ha decidido tratar al objeto inanimado como si este fuese un rival suyo.
    Mientras el Profesor Vctor agita la piata, los nios cantan la clsica cancin, con la cual miden el tiempo en el que debilitar la estructura, aunque lo que ms quieren son los dulces.

    Dale-dale-daaale!
    No pierdas el tino!
    Porque si lo pierdes, pierdes el camino!
    Ahora s le das! Ahora no le das!
    Porque tienes cara, de conejo bras!


    Markus: Vaya... Creo que me pas un poco.

    En los pocos que dur su contienda, la piata no slo qued achatada, dos de las puntas laterales superiores estn cerca de despegarse y slo tiene un agujero en el centro, muy pequeo.

    Markus: Quin quiere seguirle?

    Todos salieron corriendo hacia Markus, fue socorrido por Rosas para evitar un accidente, tranquilizando a los dems convencindolos de que formen una fila.
    Tan gil fue Albus que fue el primero, y detrs de l se encuentra Venus.
    Al momento de tomar el palo, se da cuenta de que ella estaba todo el tiempo cerca de l.
    Camin hacia ella y le entreg el palo.


    Albus: Toma, te dejo que vayas t primero.
    Venus: Albus? Pero si t estabas primero.
    Albus: Yo puedo esperar, y no importa si se rompe, hay otra all, la que tiene forma de Bob Esponja.
    Venus: Mmm... *Sonre, toma el palo* Gracias!

    Markus: Adelante Venus!

    A diferencia de Markus, Venus sujeta de una forma muy diferente el palo, con la mano izquierda cerca de la mitad de este y la derecha separada a un tercio de distancia.
    Los nios vuelven a cantar, cosa que puso nerviosa a Venus, ya que se siente presionada contra el reloj, pero Albus le anima dndole porras.
    Retomando el valor, su objetivo es dar la mayor cantidad de golpes a la piata.
    Se acerca a ella y la golpea de una forma distinta, en vez de cortes da estocadas, y en poco tiempo, logr atravesar el corazn del recipiente de dulces, y con mayor fuerza, trat de tumbarla al suelo aprovechando que la vara est enterrada, y lo logra, aunque slo la mitad de esta.
    Quienes quedaron bastante impresionados fueron Markus y Albus, en contagio Rosas, no se movieron de su lugar, pero los dems nios siguieron en lo suyo: recolectar dulces.

    Venus comenz a sentirse cansada, dej caer el palo mientras recupera el aire, Elena y Elaice fueron a socorrerla.


    Elena: Ests bien Venus?
    Venus: *Jadea* S... Un poco... Cansada...
    Elaice: En serio? *Coloca una de sus manos en la frente de Venus* Mmm... Se te subi la temperatura.

    Markus, Albus y Rosas se acercaron, tambin preocupados.
    Pronto Venus empez a tambalear, de inmediato Elaice la retiene con ayuda de Rosas, Venus sigue consiente.


    Markus: Estar bien?
    Elena: Tiene algo de fiebre, pero estar bien.
    Elaice: La llevaremos al bao, no tardamos.
    Rosas: Elaice, si sucede algo, no duden en avisarnos.
    Elaice: Claro Rosas.

    Las nias llevan a Venus hasta los sanitarios, un viaje ligeramente pesado, pero no ser mucha trayectoria, slo tendrn que caminar 6 salones adelante y llegarn.
    Mientras tanto, los chicos se quedaron un poco pensativos ante lo ltimo sucedido, sin embargo Albus habla.


    Albus: Venus es una nia fuerte, yo pienso que estar bien.
    Rosas: *Asenta con la cabeza* As es. Cuando Venus se pone muy nerviosa, suele marearse un poco, pero no es nada de qu preocuparse.
    Markus: Mmm... Chicos, vamos a partir la otra piata. Y de los dulces que consiga, le guardar un poco a Venus.
    Albus: Yo har lo mismo.
    Rosas: Oigan, quin sigue? Quiero pasar.

    En los sanitarios para nias, Elena y Elaice esperan a Venus quien entr a una cabina.
    Mientras esperan, charlan.


    Elaice: Oye Elena, cmo te va?
    Elena: En qu Elaice?
    Elaice. Con Albus y con tu mam, desde que sabemos que son familia, has pasado tiempo con ellos, pero no nos cuentas cmo te va.
    Elena: Ay Elaice, disculpa, me he descuidado un poco.
    Elaice: *Las manos en las caderas* Ser? A veces hemos llegado a no dirigirnos la palabra.
    Elena: Cuando estoy con mam, le cuento lo que pasa y cmo me siento, he estado muy unida a ella, que siento que me he alejado mucho de ustedes.
    Elaice: Tranquila Elena, es la emocin, es natural. Qu tal si cuando hagamos la tarea juntas, me cuentas cmo te va?
    Elena: Me parece bien. *Sonre* Gracias amiga.
    Elaice: Ya sabes.

    Venus: Uuuh...

    Elena: Venus? Fuiste t quin gru?

    Venus: ... Aaah...

    Elaice: Ests bien Venus? Te escuchas, como estreida.

    En vez de obtener una respuesta de parte de Venus, una densa luz ilumin todo el interior de los sanitarios, Elena y Elaice se cubrieron los ojos al momento de sentir el calor del destello.
    Todo qued en silencio por unos segundos, hasta que las chicas decidieron volver a hablar.


    Elaice: [Asustada] Qu fue lo que pas?! Venus?!
    Elena: Ay no... No ahora...
    Sveta: Elena?

    La puerta de la cabina se abri, esperando que Venus saliera de ah, no fue as...
    En su lugar, quien sali fue Sveta, con las mismas ropas que Venus, su calzado tambin.
    Elaice se espant todava ms al ver su aparicin, Elena se preocup por la situacin; Sveta sale y mira a ambas nias.


    Sveta: [Confundida]... Qu?
    Elaice: S-Sveta?! Esto es una broma?!
    Elena: A ja ja... [Inconforme] Hola, Sveta.
    Sveta: Sveta? Elena, no te estars equivocando de--
    Elaice: Cmo rayos llegaste aqu?! Qu le hiciste a Venus?
    Sveta: Elaice? No me reconoces? Soy--
    Elena: Sveta... Mira all.

    Elena seal hacia el espejo, de inmediato Sveta corri hacia l para ver su reflejo, Elaice entr a la cabina donde se supona que estara Venus, pero no encontr nada.
    Sveta puede verse, en efecto es quin debe ser, slo que algo le preocupa y corre hacia Elena.


    Sveta: Pero cmo?!
    Elena: N-no lo s! Pas de repente!
    Elaice: Sigo sin creerlo!
    Sveta: Ay Dios... Qu dir Albus?
    Elena: *Niega con la cabeza*... Tendrs que decrselo.
    Sveta: Decirle la verdad? No puedo!
    Elaice: Saben? Me gustara tambin saber la verdad. No entiendo qu est pasando, y no quiero estar enojada.
    Elena: La verdad es que yo tampoco s, al menos totalmente, es difcil de explicar...

    Sveta camina de nuevo hacia el espejo, una vez ms ve su rostro, sus ojos, su cabello y parte de su cuerpo.
    Su mirada cambi, se ve ms pcara y muestra una sonrisa pintoresca, pero en el mismo sentido.


    Sveta: ... Aunque, pensndolo y vindolo de otra forma, podra hacer algo mejor.
    Elena: De qu hablas?
    Sveta: Y si juego un poco con Albus? No creo que se d cuenta.
    Elena: Eh? ! Oh no, contrlate Venus, que--
    Sveta: Ahora soy Sveta! Y se lo dir cuando yo crea que sea necesario!

    Sveta sale de los sanitarios, Elena piensa seguirla y Elaice la acompaa sin duda, ambas van calladas, la actitud de Sveta demuestra mucha confianza.

    Regresando al patio frente al saln, la segunda y ltima piata fue destruida.
    Ahora, todos los nios comparten una merienda, Rosas y Albus se sentaron en una mesa y jalaron otra, incluyendo tres sillas, para cuando llegaran las chicas.
    El cambio era notable, pero pas desapercibido por la mayora, se cree... Sveta lleg detrs de Albus y le cubri los ojos con sus manos, esperando que Rosas la diera una pista, no fue as, se qued impactado con lo que vea.
    Detrs de Sveta, llegaron Elena y Elaice, un poco inconformes, por la mirada se deduce.


    Sveta: Adivina quin soy.
    Albus: *Toca las manos con las suyas* Mmm... Son suaves...
    Sveta: Otra pista corazn?
    Albus: Eh? ... ... Rosas quin es?
    *Rosas no puede decir nada, se atora*
    Elena: Dselo ya.
    Sveta: No lo har.
    Elaice: Que qu Sveta? Que no le dirs a Albus?
    Sveta: E-Elaice!

    De la furia Sveta le quit las manos y Albus y se queja con Elaice.
    Albus volte aprovechando que puede ver, y se dio cuenta de que era Sveta quien le cegaba, pero no termin pasmado.


    Albus: Sveta? Era Sveta todo el tiempo?
    Elena: Mmm-hmm.
    Rosas: Pero--
    Elaice: Yo hice la misma pregunta, nos lo dirn despus.
    Sveta: Hola guapetn. *Guio*
    Albus: *Los ojos en el cielo* A quin le habla?
    Sveta: No te hagas, si te pusiste rojo.

    Y Albus sonroj ms cuando Sveta divulgo la verdad.
    Pronto lleg Markus hacia el grupo de Albus.


    Markus: [Contento] Chicos, ya es hora de partir el pastel, y despus nos darn una bolsa de dulces.
    Albus: S? Vamos!

    Todos siguieron a Markus, excepto Sveta, quien tom a Albus de un brazo, impidiendo que se mueva, por lo tanto se qued con ella.

    Albus: Qu ocurre? Vamos con Markus.
    Sveta: Quera darte tu regalo de cumpleaos, no creas que lo he olvidado.

    Sveta cerr los ojos, acomod sus labios, y acerc su rostro hacia el de Albus, pero no entendi qu era lo que le deca y se fue.
    Para cuando Sveta abri los ojos, l ya no estaba, se enfado y por ende fue a con los dems.

    Antes de cantar, Markus pidi un "tiempo fuera", todos le prestaron atencin.


    Markus: Les agradezco a todos por acompaarme el da de mi cumpleaos. De todo corazn... Gracias... Pero tambin quisiera que felicitaran a dos personas ms que hoy cumplen aos, y conmigo, somos tres nios que cumplen hoy diez aos.
    Albus y Elena, gustaran partir el pastel conmigo?

    Markus seal a Erico y Amancay con la mirada, el resto tambin los hizo.
    Albus toma la mano de Elena y juntos acompaan a Daren, se colocan al lado suyo, Albus a su derecha y Elena y su izquierda.
    El grupo entero, la madre de Markus y el profesor interpretaron las maanitas.

    Mientras se interpreta en voz alta, Sveta no cambia su humor, no sigue disgustada por lo ltimo que pas, pero a diferencia de otros das, ahora est muy atrevida, no le quita la mirada a Albus.

    Rosas se acerc a Elaice, sigilosamente toma una de sus manos y la entrelaza, cuando Elaice se dio cuenta, se zaf, separando aquella unin que se haba formado.
    Al ver Rosas baj la mirada, ahora fue ella quien junto las palmas, la de ella y la suya, slo que se sujeta con ms fuerza.


    Elaice: Slo lo hago para que no ests triste.
    Rosas: Yo lo hice porque...
    Elaice: (Me lo va, a decir...?)
    Rosas: ... Porque, quera la paleta que tenas en la mano.
    Elaice: Eh? ...

    Rosas dijo la verdad, Elaice tena en la mano una paleta de dulce de sabor fresa, y para cuando recuper la mano de Rosas, ella ya no lo tena, al final se dio cuenta.
    Infl los cachetas y cruz los brazos, evitando el contacto visual con Rosas, quien suelta pequeas risas.

    Cuando todos terminaron de cantar, Markus anunci a Albus y Elena.


    Markus: Pidamos un deseo chicos.

    Los tres cerraron los ojos, los dems callaron.

    . . . . . . . . . .

    Sincronizados, abrieron sus ojos y soplaron las velas; compaeros y amistades aplaudieron, felicitando a sus seres queridos por un ao ms de vida.

    Suena la campana de la escuela, todos los estudiantes salen de sus aulas para disfrutar un merecido recreo.
    Algunos nios se quedaron en el patio frente el saln 4-A para degustar de los dulces que obtuvieron en la partida de la piata.
    Por su parte, Markus y Albus se dirigieron al campo, tomaron asiento debajo de un rbol de limones cercano a una de las porteras del campo de ftbol.


    Markus: 10 aos... Qu coincidencia.
    Albus: Qu es, Markus?
    Markus: Nac un 10 de Octubre, hoy cumpl 10 aos, y mi mam me dijo que nac exactamente a las 10 de la maana, suena divertido, no crees?
    Albus: Vaya, no saba eso Mark. Yo hoy tambin cumpl 10 aos y en el mismo da, pero no s a qu horas nac, se lo preguntar a mi mam cuando pueda.
    Markus: *Se estira* Humm... Aah! *Se recuesta en el suelo* Sabes Erico?
    Albus: Qu es, Daren?
    Markus: Me pregunto muchas cosas. Crees que, cuando lleguemos a sexto grado y nos graduemos, seguiremos siendo amigos?
    Albus: Qu quieres decir?
    Markus: Pinsalo. Cuando termin el knder, slo uno de mis compaeros estudi de nuevo conmigo, y ese es Ricardo, ha cambiado algo.
    S slo fue uno, cuando llegue a secundaria, puede que me quede slo, no lo s... He perdido muchsimos amigos, el ao pasado, recuerdas?
    Albus: La profesora Juana, s... Carlos, Christian, Laura...
    Markus: Y esta ltima era una amiga muy cercana para m... Y ya no s nada de ella, ni de los dems... Me da miedo Albus... Hace meses llegaron Rosas y los dems, y dentro de dos aos... No s...
    Albus: Qu tal si estudiamos la misma secundaria? Estaramos tres aos ms juntos, no s si Elena y los dems quisieran estudiar ah.
    Markus: De veras? Y que estudiramos en el mismo saln.
    Albus: Ajm. Pero todava no sabemos si llegaremos all, pero no hay que darnos por vencidos. Alcanza un buen promedio Albus, quiero competencia de tu parte.
    Markus: [Emocionado] Y la tendrs! Tenlo por seguro que la tendrs!
    Albus: Y mientras llegue ese da, qu tal si practicamos un poco de esgrima? Ya no hemos jugado desde aquel da.
    Markus: Claro! Vaya, nunca nadie me haba preguntado eso.
    Albus: Me gust mucho, adems, dices que tienes ms de un ao de experiencia, me gustara que me ensearas unas cuantas tcnicas.
    Markus: No s muchas, pero no dudes de m.

    Un grito se escuch hasta el interior de la escuela, y uno muy fuerte, no pareca ir en broma.
    Algunos profesores salieron de la escuela abriendo el portn principal, muchos nios que estaban cerca se asomaban, pero Don Salomn intervino para que nadie saliera.
    Markus y Daren se pararon rpidamente y corrieron hacia uno de los portones, el secundario, a unos cuantos pasos a la derecha del principal.
    Se encontraron a Elaice, quien est muy atenta a lo que pasa, Albus fue hacia ella para informarse de la situacin.


    Albus: Elaice, qu ocurre?
    Elaice: Estn asaltando a Doa Lupe!
    Markus: Qu?!

    Markus volte a todos lados, encontr una rama y la cogi, regres al portn y abri la puerta para salir, intentaron detenerlo, pero el miedo los paralizado.
    Estn en medio de la calle, es un hombre de piel oscura, con ropas sucias y algo rasgadas, su calzado tiene huecos.
    El sujeto usa un cuchillo para detenerla, lo coloc cerca de su cuello, mientras la mantiene amordazada.


    -Suelte la lana, o se la clavo!-

    La seora Guadalupe slo rogaba por su libertad.
    Pronto lleg Markus, se posiciona en frente de ambos, sujetando la rama con ambas manos.


    -T qu enano mocoso!-
    Markus: Sultela, o se las vers conmigo!
    -T contra m?! A ja ja ja!-

    Del lado del portn, Elaice se prepara para suplirlo, Albus tambin.
    Elaice extiende sus brazos para llamar a su Arco, el cual aparece tras unos segundos, pero slo ella y Albus pueden verlo.


    Albus: Todos aljense! Markus y doa Lupe estarn bien! Vyanse!

    Fue complicado, pero logr ahuyentar a la mayora del lugar de los hechos.
    A la brevedad, Elaice carg una flecha y la dispar, impactando en una de las piernas del ladrn y el dolor lo debilitad, la seora Guadalupe escapa y Markus acta en su momento de flaqueza.
    Con mayor fuerza, salt y empuando la rama como si fuese a enterrarla, asesta un golpe crtico a su adversario, derribndolo contra el suelo, no soport otro golpe, y perdi el conocimiento, quedando en el suelo.
    Markus con otro salto se aleja del tipo, los hijos de la seora corren hacia ella para ayudar a tranquilizarla tras un repentino ataque.
    Elaice y Albus suspiran de paz, ya que todo se estabiliz, o eso se pensaba...
    El cuerpo del ladrn empez a emanar humo, pero este era azul muy oscuro, y pronto se form una llama azul encima de su cuerpo, y este se acerca lentamente a Markus.


    Markus: Qu es eso?!

    Elaice: No! Est muy cerca!
    Albus: Aydalo Elaice!
    Elaice: No puedo darle, si estn muy pegado podra herir a Markus!

    Markus: No s qu seas, Pero ya es suficiente!

    Aprieta con ms fuerza la rama y est decidido a un ltimo ataque.
    Alzndola hacia arriba, deja caer un corte vertical en la llama, pero por un segundo la rama tom la forma de una Espada, y cuando cort a la llama, se liber un destell bastante potente al entrar en contacto el filo de la hoja.
    La llama desapareci, y Markus cay al suelo rendido, y la rama se parti en dos, de la espada no se sabe nada.
    Albus y Elaice corren hacia Markus para traerlo devuelta, aunque sea cargando, hasta el saln.
    El profesor Vctor fue uno de los que presenci el repentino evento, l platic con su madre de lo que vio y lo valiente que fue.
    Cuando llegaron Albus y Elaice con Markus en sus brazos, corrieron a verlos, murmurando rumores entre ellos, sin embargo est vivo, slo inconsciente.
    Elena, Sveta y Rosas se acercaron a Erico para preguntar detalles, sin prisas, les cont todo lo ocurrido.
    Afortunadamente nadie sali herido.

    Doce y media marca el reloj, los estudiantes deben volver a casa.
    Markus sigue sin reaccionar, respira, pero no despierta.
    Albus y sus amigos van a verlo antes de irse, se encuentra con su madre y hermanos en las afueras del saln.


    Albus: Buenos tardes seora.
    M. Catalina: Nios, buen da.
    Rosas: Lamentamos lo que pas, pero gracias a Dios todo sali bien.
    Damian M: Mi hermano fue un hroe, me deja pensando...
    Elaice: S en qu ests pensando pequeo, pero lo que hizo tu hermano no lo hace cualquiera hoy en da, ten cuidado.
    Diana M: Por qu mi hermano comete tantas estupideces?
    Elena: A tu nuestra edad, lo que hizo Markus pudo haber sido un suicidio, pero... Aunque yo no s qu pas exactamente, l no hizo nada malo, al contrario, hizo algo muy bueno. No seas tan dura con l.
    Sveta: Yo pienso que Markus es un chico afortunado. Mrenlo. Rodeado de sus amigos y su familia, que lo quieren y se preocupan por l.
    Albus y Elena tambin, bueno, todos...
    M. Catalina: *Sonre* Muchas gracias nios. Les agradezco su apoyo.
    Albus: Por nada seora. Con permiso.

    Recordando el mensaje de Adabella, los nios salen de la escuela y cruzan con cuidado para tomar el autobs que los lleve de vuelta a El Naranjito.

    15 minutos despus, llegaron y cruzaron las calles tomando el puente.
    Rosas, Elaice y Sveta acompaaron a Albus y Elena hasta su casa, llegaron a la puerta.


    Elaice: Hoy te quedas aqu Elena?
    Elena: S, a lo mejor y ms al rato vayamos Albus y yo a jugar con ustedes.
    Rosas: No importa si no nos vemos luego, hoy pueden descansar todo el da.
    Sveta: Que no importa? A m s me importa! Hoy quiero estar todo el da con Albus!
    Albus: Yo, qu?
    Sveta: *Entrelaza su brazo con el suyo* Vamos!
    Albus: Pero, adnde?
    Sveta: Iremos a--... ... Aahh...
    Elena: Sveta, se lo contaste?
    Sveta: N... No...

    Otro destell alumbr por completo el lugar, todo el cuerpo de Sveta fue el origen de los mismo.
    Cuando todo regres a la normalidad, en lugar de Sveta apareci Venus, est bastante nerviosa por ver que est muy cerca de Albus y sonrojo un poco ms que l.
    Intent separarse de l, pero Albus ahora no la soltaba a ella, y era porque tampoco estaba impresionado, slo confundido.
    Quienes s terminaron impresionados fueron Rosas y Elaice, de parte de Elena, est muy tranquila.


    Venus: Aaay! A-Albus, yo--
    Albus: Creo, que ya conozco la respuesta a una de mis preguntas...
    Venus: Albus, d, d, djame explicarte!

    Antes de que Venus hablara, Adabella sali de la casa y les abri la puerta a los nios, de momento se queda con ellos.

    Adabella: Hijos, llegaron temprano! Bueno Elena, queras saber qu sorpresa era la que te deca?
    Elena: Sorpresa? Ah! S! Cul es!
    Adabella: Je je, Rosas, podras cubrirle los ojos a Albus? Y t Elaice a Elena?
    Rosas - Elaice: A la orden!
    Adabella: Y Venus, no digas nada hasta mi seal.
    Venus: *Baja la mirada*... S seora...

    Parece que los nios se olvidaron de todo lo ocurrido de Venus y se enfocaron ahora en la sorpresa de los hermanos.
    Con cuidado, los van guiando para que no tropiecen mientras caminen con los ojos cubiertos.
    Al llegar al comedor de la casa, Adabella orden.


    Adabella: Ahora s nios. Sorpresa!


    Rosas y Elaice retiraron sus manos, Albus y Elena de inmediato sonrieron al ver la sorpresa que su madre les tena preparada.
    Sobre la mesa se encuentra en pastel en forma de crculo de chocolate, con detalles coloridos por chispitas de dulce, adems de tener cuatro fresas sobre cada 90 grados.
    Diez velas de distintos colores estn encendidas en el centro, formando un pequeo crculo.


    Adabella: Feliz cumpleaos.
    Elena: Gracias mam! Me gusta mucho el chocolate!
    Albus: De chocolate! Mi preferido!
    Rosas: Eh je je... Chicos, una felicitacin de mi parte y una disculpa, pues ya saba de esto.
    Elaice: Ja ja ja, yo tambin, era una sorpresa.
    Venus: Yo igual... S...

    Venus se dio la media vuelta y huy del lugar, Albus al verla correr decidi seguirla.
    Elena tambin quera ir, pero Adabella intervino.


    Elena: Pero mam!
    Adabella: *Sonre* Esto es algo entre l y ella. Todo estar bien Amancay.

    Venus se detuvo en la puerta de la casa, pronto Albus la alcanz.
    Venus tena ganas de llorar.


    Albus: Venus no te vayas, quiero que te quedes con nosotros.
    Venus: Pe, pero Albus, todo lo que pas hoy... Qu no sientes rabia u odio por m?
    Albus: Por qu debera? La verdad es que, estoy muy sorprendido por lo que acab de descubrir, t y Sveta...
    Venus: S que no es algo fcil de explicar, pero--
    Albus: Ya Venus, detente por favor. Te lo voy a decir. No estoy molesto, ni siento odio por ti, estoy feliz por haberte conocido y porque hemos pasado por situaciones ms difciles.
    S no nos hubiramos conocido, cmo crees que hubiese sido nuestra vida hasta el da de hoy?
    Venus: ... Albus...
    Albus: No importa si no me dices la verdad ahora, qu tal si otro da buscamos una explicacin juntos? T y yo.
    Venus: [Un poco ms tranquila] Me, me encantara.
    Albus: Y hoy, t y yo, compartiremos una rebanada de pastel. Te gustara acompaarnos? Para m, sera el mejor regalo que me dieras si te quedas un rato.
    Venus: Yo... ... [Alegre] Claro! Me quedo contigo!
    Albus: Ya est, vamos.
    Venus: Y Albus...
    Albus: S?
    Venus: T... Ya sabes, lo que siento?
    Albus: *Sonre* T tambin sabes lo que siento.

    Sin duda, un fue un da lleno de muchas sorpresas.
    Todos, al final del da, terminaron con bien.
    Albus y Elena, al lado de sus amigos y Adabella, su madre, conviven en harmona no slo por festejar un ao ms para los hermanos, tambin por un da ms de vida, nadie sabe qu ser maana.

    Y aunque Markus en estos momentos no tiene contacto alguno con su familia, en espritu est conectado con aquellos seres que lo estiman, que desean que abra los ojos para escuchar su voz de nuevo.

    Nunca hay que perder la esperanza, lejos o cerca, uno llegar a lo que ms desea.


    Final del Prlogo.

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