gonzalo (28/04/2012)
Así como indica la descripción, este es el segundo libro.
Todo esto no es después de 7 Días, ni es su secuela directa, sino una historia "no tan alternativa", por así decirlo, ya que tiene relativos con 7 Días.
Su relación con 7 Días se basa en un comienzo por los personajes, al menos en ciertas partes, se puede ver una pequeña parte de cómo eran hasta tales años.
Este post estará segmentado para agregar sinopsis, datos de los personajes, curiosidades, soundtracks, entre otras cosas.
Spoiler para Sinopsis:
Spoiler para Datos de los Personajes:
Spoiler para Información sobre los lugares y hechos:
Spoiler para Curiosidades y relación con la realidad:
Spoiler para Contenido Descargable:
Spoiler para Disclaimer:
De momento, eso es todo.
Última edición por MasterPlayer; 24/07/2012 a las 12:11 Razón: Actualización de entregas, toque de capítulos y remodelación.
gonzalo (28/04/2012)
Introducción.
El ser humano puede ser lo que él mismo espera de muchas formas, pero para lograrlo, podría llegar a ser auto destructivo con el fin de tener todo poder en la palma de su mano.
Sin importar los riesgos, tener el poder, el control, requiere de una persona que acate toda la responsabilidad de sus actos; no se puede confiar en cualquier en estos tiempos...
Quienes luchen contra una borrosa tiranía podrían perder la vida en el intento, ¿De quién dependería la última esperanza? Tal vez del último guerrero en pie, o de quien menos imaginan.
Hay que tener Coraje para afrontar los miedos, no ser inteligente, ser Sabio y saber usar el Poder que tiene en sus manos.
Puede que, tenga dolor el camino que recorra, pero al final, la recompensa no será necesaria.
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Prólogo - Amigos.
¡Que Comience Una Gran Amistad!
Circulando por el año 2003, un 25 de Agosto indicaba en el calendario que todos los niños debían volver a asistir a sus clases luego de un merecido periodo vacacional.
Entre esos niños se encuentra Albus, un niño de 9 años quien estudiará en 4to de primaria en este año, está emocionado por asistir a clases, aunque es un poco desorganizado.
Albus es un chico de cabello azul oscuro, no muy oscuro, largo que le cubre sus orejas y algo picudo; ojos azules semiclaros, delgado y de tez clara, tiene un aspecto inocente, pero suele ser travieso.
Baja por las escaleras emocionado con el uniforme de su escuela puesto.
Albus: ¡Vamos Mamá! ¡No podemos llegar tarde!
Le insistía mucho a su madre, su nombre: Adabella.
De cabello largo y rubio, tez clara como la de Albus y siempre con un vestido casual calzando sandalias.
Siempre corrigiendo al pequeño Albus por sus errores, pero en sus manos siempre la razón.
Adabella: Albus, no irás así a clases.
Albus: ¡Pero ya es tarde Mamá!
Tenía prisa en su primer día, pero tenía la camisa mal portada, el pantalón arrugado y los zapatos no estaban boleados.
Nota su ánimo, pero como siempre, tranquiliza su actitud energética.
Adabella: No te has bañado y tu uniforme no está bien. Albus, en lo que plancho tu ropa puedes bañarte, y podrás desayunar una vez que estés vestido.
Albus: Oh... Pero...
Adabella: Falta una hora, sobrará tiempo y llegaremos temprano. Confía en mí, ¿va?
Albus se calma y confirma asentando con la cabeza.
En la mañana el agua es muy fría, por eso Albus sentía que demoraba, pero no le tomaba más de 15 minutos en hacerlo.
Luego de ducharse sale del baño y entra a su habitación para vestirse.
Tras de vestirse y estar preparado correctamente, se dirige al comedor y toma asiento, voltea a ver el alrededor y nota que su madre le esperaba sentada en la mesa, frente a él.
Una mirada muy tierna de su parte lo pone un poco nervioso, lo notaba porque cerró los ojos.
Adabella: Y bien Albus, ¿Qué esperas de este año escolar?
Albus: Bueno, muchos amigos, divertirme, jugar...
Adabella: Tener buenas calificaciones hijo, preocúpate por tus notas también.
Albus: Lo sé.
Adabella: Pero tu alegría también es importante, para mi lo es.
Mucha alegría es común en un niño, Albus como el primer ejemplo.
Después del desayuno, salen de su casa; cabe mencionar que estudia la primaria en Minatitlán a pesar que vive en Cosoleacaque, en un lugar llamado "El Naranjito" para ser precisos.
Para llegar allá toman un autobús que fuera al centro de Minatitlán, no precisamente al centro, anticipan su bajada por un hospital y caminan dos calles para llegar a la escuela primaria Libertador Miguel Hidalgo y Costilla.
Llegan 15 minutos antes de las 8, cuando cierran el portón, buscando en qué salón estudiaría, si en uno inferior y de la planta superior.
La primaria no es muy grande, es un cuadrado.
En el lado izquierdo hay 4 salones, los más grandes y generalmente ahí estudian los alumnos de 5to y 6to grado, en el lado derecho hay 6 salones en donde estudian los niños de 1ro a 4to grado, entre ellos Albus.
Logran dar con su salón, siendo los del lado derecho, el segundo desde la izquierda.
Muchos niños entran a los salones, otros están a fuera y algunos están junto a sus padres antes de irse.
Albus antes de entrar al salón habla con su madre para aclararse unas dudas.
Albus: Mamá, tengo muchas dudas.
Adabella: ¿Qué pasa Albus?
Albus: ¿Por qué debo estudiar? Digo, conozco muchas cosas y siento que la escuela me quita tiempo.
Adabella: Ay Albus, estudiar es necesario para ser alguien en la vida, y quiero verte ser un campeón cuando llegue ese día.
Albus: Mmm...
Adabella: Parece que tienes nuevos compañeros de clase, ellos también tienen planes para un futuro, ¿Por qué no intentas conocerlos?
Albus: Quizá. Cierto, ¡También quiero muchos amigos!
Adabella: Je je, y podrás conseguirlos si tienes buenas intenciones. Tanto tú como los demás en algún momento tendrán que echarse una mano.
Albus: ¿Sabes Má? Estoy emocionado.
Adabella: Me alegra saberlo hijo.
Madre e hijo se dan un cálido abrazo mostrando el afecto que se traen entre ambos.
Minutos después comienza la clase, y como siempre, los primeros en presentarse son los alumnos de nuevo ingreso, aunque también los alumnos veteranos deben presentarse.
Prof. Víctor: Alumnos, sean bienvenidos nuevamente a su escuela primaria.
Veo y reconozco a muchos y a otros veo que son nuevos por aquí, ¿Por qué no se presentan ante los demás? Pueden hacerlo en frente del pizarrón.
Un niño y tres niñas, haciendo la suma de cuatro niños, son los alumnos que recibe el 4to grado, grupo A para este periodo escolar.
El primero en pasar al frente es un chico de cabello rubio y algo picudo, delgado, moreno y con un rostro muy animado, el color de sus ojos es parecido a los de Albus, pero tienen un tono un poco mayor.
Rosas: Podéis llamarme Rosas, encantado de conocerlos, me encanta el futbol y practico distintos deportes.
Todos, excepto Albus, otro chico y los de nuevo ingreso, se hicieron la pregunta de por qué llamarlo Rosas, suponiendo que tiene nombre, pero el Profesor Víctor tampoco objetó y todos los recibieron con bien.
Quien seguía era una chica de largos cabellos negros, morena, de ojos oscuros, difícilmente de reconocer si son azules o grises.
Elaice: Mi nombre es Elaice, encantado de conocerles, espero tener buenos amigos y tener un buen desarrollo.
Otra duda surgió del mismo público cuando dijo "encantado", pues muchos notaron que parece chica, quién sabrá...
Quien seguía era una chica con grandes parecidos con Albus, tanto el color de cabello como el color de los ojos, así como su piel clara, sólo que usa lentes y su cabello es más largo, llegando por la cintura.
Elena: Me llamo Elena, es un placer estudiar con ustedes en esta escuela.
Me encantará ayudar en lo que sea.
Fue quien recibió mayor aceptación del grupo, hasta la aplaudieron los niños del grupo.
La última niña en presentar dio un paso enfrente, pero estaba nerviosa y bajó la mirada.
Es una chica de cabellos verdes claros, tez blanca, similar a la de Albus, ojos rojos no tan fuertes, algo equilibrados.
No salía ni una palabra de su boca, sin embargo Albus se levantó de su asiento y le miró, sonriendo.
Albus: No tengas miedo.
-... ¿Cómo?- Dijo, mientras alzaba la mirada.
Albus: Mi nombre es Albus, estudio aquí desde primero y es un placer conocerte, ¿Puedo saber tu nombre?
-¿Mi, nombre?- Dijo un poco más tranquila.
Albus: Si puedo saber tu nombre, me agradaría escucharlo.
Albus caminó hacia ella y le dio la mano, como presentación.
Ella tomó la suya y tomó más confianza, devolviéndole la sonrisa tanto a Albus como a todos.
Venus: Mi nombre es Venus, y, gracias.
Una vez que todos se presentaron, todos tomaron asiento.
Los nuevos estudiantes fueron alineados de la siguiente forma: Rosas se siente frente a Albus, Elaice detrás de él, Elena a su derecha y Venus a la izquierda.
Las horas pasan hasta tocar el timbre, las 10:30 AM que anuncia el recreo para todos los niños.
Albus tenía una lonchera y dentro un sándwich acompañado de un jugo, camina hacia una jardinera cerca de la dirección y toma asiento cerca para pasar el rato.
Segundos después, los cuatro nuevos se acercan a Albus.
Albus: Hola, ¿Qué es?
Rosas: Hola Albus, así te llamas, ¿Verdad?
Albus: Sí, tú debes ser Rosas.
Rosas: Ajá.
Elaice: ¿Te importa si almorzamos contigo?
Albus: Para nada, siéntanse cómodos.
Elena: Hola Albus, gusto en conocerte.
Albus: *Sonríe* Un gusto para mí Elena.
Venus: ... ...
Albus: ¿Venus?
Venus: ¿Puedo?
Albus: ¡Claro! Los cinco podemos estar juntos, ¿No lo creen?
Rosas - Elaice: ¡Así es!
Albus: ¿Ves? Rosas y Elaice están de acuerdo, toma asiento.
Venus: B-bien.
Todos tomaron asiento en el suelo, a un lado de la jardinera formando un pequeño círculo.
A la derecha de Albus está Elena, seguido de Rosas, luego Elaice y al final Venus, quien está a la izquierda de Albus.
Todos traen refrigerio y entre ellos deciden compartir su comida, quienes parecían llevarse muy bien eran Rosas y Elaice, pues se compartían tanto la comida como la alegría.
Venus seguía con su timidez, pero Albus se animaba por ella y le ofrecía parte de su almuerzo.
Albus: ¿Gustas un poco? Es una manzana, pero te doy la mitad.
Venus: Gra-gracias... Albus.
Albus: De nada.
Elena: ... ...
Albus: ¿Elena verdad? ¿Quieres el pedazo que me queda?
Elena: No, gracias. Veía otra cosa.
Venus recibió la mitad de la manzana, sonríe agradeciendo a Albus, en un instante se la devora y Albus queda sorprendido.
Elena miraba a Albus con sigilo, no la descubrió y le ofreció algo, pero no aceptó.
De repente, se escuchan a otros niños discutiendo no lejos de donde están Albus y los nuevos, otros tres chicos pelean, uno de ellos trae dos palos entre las manos mientras los otros dos lo critican.
Markus: ¡Les digo que esto es un deporte!
Ricardo: ¡¿Cómo es que jugar con palos es un deporte?!
Jorge: Juega un verdadero deporte, como futbol.
Markus: Les enseñaré...
Albus se percató de lo que escuchaba y se levantó para ir a donde estaban los otros niños, Rosas también lo acompañó, dejando a Elaice con la duda y le sigue, Venus y Elena se quedan sentadas pero ven a Albus, Rosas y Elaice dirigiéndose a con los otros niños.
Albus: ¿Qué pasa aquí?
Markus: Ah, hola Albus.
Ricardo: Esgrima un deporte, ¿Qué es "esgrima"?
Rosas: Esgrima en efecto SI es un deporte, trata que dos oponentes intenten tocarse con un arma blanca.
Jorge: ¿Que, qué?
Elaice: Así es, no serán armas blancas lo que tendrá en sus manos, pero si tiene habilidad para dominarlas, no hay objeción para no dejarlo practicar.
Ricardo: Pues, ¡Yo no voy a jugar con palos!
Jorge: Yo tampoco, se escucha aburrido.
Albus: ¿Aburrido? ¡Hay que intentarlo! Dame uno Markus.
Markus: *Sonríe* Je, claro, Albus.
Markus es amigo y compañero de Albus desde primer grado de primaria, es de cabello rubio algo alborotado, ojos anaranjados y muy vivos, tez morena y de actitud positiva.
Le da uno de los palos a Albus para demostrarles a sus compañeros, Ricardo y Jorge, de lo que es el deporte que Markus anuncia.
Despejan el área, siendo espectadores los compañeros en su alrededores, frente a frente Albus contra Markus, un duelo de distintas expectativas.
Venus pensó que Albus se metería en problemas, cosa que la motivó a ver si podía impedir algo, acompañada de Elena quien también despertaba curiosidad en su ser.
Markus: Te confieso que ya tengo experiencia en esto, ¿Estás listo?
Albus: Hoy nos llevaremos una gran sorpresa, estoy preparado.
Venus: ¡A-Albus!
Albus: Venus no te acerques, no es nada malo.
Venus: ¡Pero--
Elena: Estará bien, confía en él.
Elena le toma del hombro mostrando confianza, pero Venus sigue teniendo dudas sobre ello.
Ambos preparados, lucharán por el primero que logre tocar al otro, el duelo consistirá en quien toque a su enemigo más veces en una ronda "dos de tres".
Ambos parecían estar emocionados, pues al momento de empezar ambos tomaron valor para comenzar con fuerza, no como un juego de niños, ambos demostraban tener determinación para el partido.
Albus comenzó a retroceder y casi tropieza, en un momento de distracción recibió un toque departe de Markus.
Albus: Oh no...
Markus: Parece que llevo la delantera.
Albus: Je je, esto apenas comienza.
*Venus junta sus manos*
Elena: ¿Quieres que gane Albus?
Venus: ... No quisiera, verlo perder.
Elena: ¿Y por qué no lo apoyas? Mira a esos dos: Rosas y Elaice, parece que todo está bien con ellos.
Venus: ¡Mmm! ¡Albus, tú puedes!
Impulsada por Elena, Venus grita para animar a Albus en su duelo.
Para la segunda ronda, Albus tomó rápidamente la ventaja, haciendo retroceder a Markus y al instante logra darle un toque, casi haciendo que tropiece.
Markus: Wow.
Albus: Empatados, ¿Y si ponemos más chido el desempate?
Markus: ¿Y cómo?
Albus: El último punto se lo llevará quien no toque a su oponente, si no quien logre desarmarlo.
Markus: Me está gustando esto, ¿Preparado?
Albus: ¡Listo, cuando quieras!
Rosas: Ese Albus se ve muy contento.
Elaice: Se está poniendo muy divertido todo esto.
Elena: Albus...
Venus: ¡Vamos Albus, muéstrale lo que tienes!
La lucha tomaba buen rumbo, inclusive otros alumnos quienes estaban cerca fueron atraídos por el duelo y se acercaron a verlo, formando un círculo.
Albus y Markus ahora lucharán sin temor, buscando la victoria por su cuenta.
Ya no serán estocadas lo necesario para ganar, valdrá de golpes y cortes esperando encontrar el punto flaco del oponente.
Tan pronto como vuelve a empezar, chocan los palos midiendo la fuerza del otro, estando ambos parejos optan separarse y robar terreno.
Corren al campo y continúan su duelo ahí, con más espacio para realizar golpes más rápidos.
Albus brinca y deja caer golpes verticales, repelidos por Markus al cubrirse colocando su palo en forma horizontal, al caer Albus se estabiliza, pero Markus inmediatamente le deja caer un corte en diagonal y Albus bloquea el momento.
Los demás le observan desde lejos, inclusive algunos profesores al presenciar por primera vez duelos de éste tipo.
No parecía dar alguna señal para terminar, pero ya era hora de aplicar mayor fuerza, y fue cuando Albus y Markus dieron el último corte, chocando de nuevo los palos y viendo quién caería primero, pero ni uno ni otro fue, ambos perdieron la noción y después de tanto tiempo de choque, ambos palos son enviados al aire, dejando desarmados a ambos.
Lo único que quedó fue un empate y ambos compartían la misma mirada de satisfacción, una alegría por pasarle bien un buen rato.
Tan pronto como todo terminó, Venus sale corriendo hacia Albus y se arroja hacia él, tumbándolo en el suelo; ambos son ayudados a levantarse por Rosas y Elaice.
Elena llega aplaudiendo así como los otros niños, para finalizar, Albus y Markus caminan hacia ellos hasta tenerse cerca, dándose un apretón de manos.
Albus: Buen duelo amigo.
Markus: Gracias, eres un buen oponente.
Venus: ¿Albus?
Albus: ¿Ves? Estoy bien, yo calmado y tú tranquila.
Venus: ¿Qué...? Ah, eres un tonto.
Venus se enfada y le saca la lengua a Albus, cruzando los brazos y mirando a otro lado, pero pronto toma camino de regreso al salón de clases.
Rosas y Elaice se acercan a ellos, Elena decide irse sin decirle algo.
Rosas: Albus estuviste increíble.
Elaice: Me gustaría luchar con alguno de ustedes.
Albus: Claro, aunque admito que esta no fue mi primera vez.
Markus: Pero luchaste muy bien, eres la primera persona con quien lucho.
Albus: ¿Ah sí? ¿Y cómo fue luchaste tan bien? Digo, parecías profesional.
Markus: Practico sólo, desde hace un año que me gustó el deporte.
Elena no fue a ver a Albus, en su lugar siguió a Venus, regresando al salón, le encuentra sentada en su pupitre, recargando su rostro con una mano.
Elena caminó hacia Venus, arrastró una silla y tomó asiento al lado suyo.
Elena: ¿Está todo bien Venus?
Venus: *Sin mirarle* Sí, todo está bien.
Elena: ¿Y por qué no me lo dices de frente?
Venus: ... ... Elena... ...
Elena: Es por Albus... Nunca antes te había visto actuar como lo hiciste hace rato.
*Venus baja la mirada, no dice nada*
Elena: *Sonríe* Somos amigas Venus, y siempre podrás confiar en mí todos tus secretos, así como tú los míos. Dime... ¿Te gusta Albus?
Venus: *Mirando a Venus, suspira*... ... No me gusta Albus... ...
Elena: ¿Ah no?
Venus: ... ... Me enamoré... Me enamoré de él... No dejo de pensar en él, siento que es mi media naranja.
Elena: [Muy relajada] Ay Venus...
La campana de la escuela sonó, anunciando el final del recreo y todos los estudiantes debían volver a sus respectivas aulas de clase para continuar su labor regular.
Los estudiantes de 4to "A" en estos momentos se encuentran resolviendo trabajos de Dictado, hacer planas de distintas palabras para ir mejorando su ortografía.
Albus está concentrado haciendo su trabajo, hasta que una bola de papel que impacta con su cabeza lo desconcertó, en curiosidad de saber quién fue, recoge la bola cuidadosamente y la abre.
"¿En dónde vives Albus?
Elaice, Elena, Venus y yo nos iremos en el
mismo autobús de regreso a casa.
¿Te irás con nosotros?"
Suponiendo el último sujeto, el mensaje provino de Rosas, pero no pudo contestar hasta haber terminado su tarea.
Vuelve a sonar la campana, indicando la hora de salida siendo ya las 1 PM, todos los estudiantes del plantel pueden retirarse.
Esperando a su madre, Albus toma asiento en la jardinera cerca de la dirección y mira el cielo con mucha tranquilidad, al momento que llega Markus a donde él está.
Markus: Ya vinieron por mí Albus, haber que otro día la revancha, ¿Va?
Albus: Je je, claro amigo, nos veremos mañana.
Markus se retiró junto con su madre, quien vino a buscarlo y ambos dejan la escuela.
Albus sigue en lo suyo, puede ver a Rosas y compañía salir juntos del salón pero no les hace seña para que vengan a acompañarlo, sin embargo Venus es quien toma la iniciativa y camina hacia Albus y le hace compañía tomando asiento al lado izquierdo de él.
Venus: Hola Albus.
Albus: Ah, ¿Sigues enfadada?
Venus: No, nunca lo estuve. Venía a darte las gracias.
Albus: ¿Gracias, por qué?
Venus: Por todo lo que pasó el día de hoy, lo que hiciste por mí.
Albus: *Sonríe* Descuida, me alegra saber que tuviste un buen día, con eso me basta.
Venus: Pues, si tuve un buen día, un buen primer día, y todo gracias a tí.
Aprovechando su distracción, Venus toma una mejilla de Albus, se acerca y le da un beso en su mejilla izquierda como muestra de agradecimiento.
Albus se sorprendió y no dijo nada, pero unas mejillas rojas lo decían todo de su parte, aunque también Venus.
La madre de Albus, Adabella, llegó buscando a Albus y lo encontró con Venus, sólo se reía al verlo cómo está.
Adabella: Ji ji ji ji, Albus...
Albus: ¿Q-qué?
Adabella: Nada. Oh, no te había visto antes, ¿Estudias con Albus?
Venus: Sí señora, somos amigos.
Mientras Adabella conocía a Venus, Rosas y los demás caminaron hacia donde están Albus, Venus y Adabella.
Rosas: Buenas tardes señora.
Adabella: Buenas tardes niños. ¿También estudian con Albus?
Elaice: Sí, acabamos de conocernos, pero creemos que seremos buenos amigos.
Al ver a Elena ensanchó la sonrisa, pero se mantenía su actitud.
Elena: ¿Pasa algo señora?
Adabella: Ah, no, nada. Albus, si ya estás listo, podemos irnos y tomar el autobús.
Rosas: ¿De casualidad viven en Cosoleacaque señora? Si es así, nos iremos con usted.
Adabella: ¡Vaya! ¡No me lo esperaba! Claro que podemos irnos todos juntos.
Elaice: Sip, y como hoy no nos dejaron tarea, podemos jugar en toda la tarde. ¿Quién dice yo?
Albus - Rosas - Elena: ¡Yo!
*Venus sólo alza su mano*
Adabella: Entonces, volvamos a casa.
Madre e hijo y amigos salen de la escuela y se dirigen a la salida y caminan para ir a la Carretera Transístmica, cruzar la calle y abordar un auto bus que los lleve de regreso a El Naranjito.
Rosas va sentando con Elaice, quienes se llevan tan bien que platican sin descanso, Albus va acompañado de su madre y Venus junto a Elena, los últimos cuatro van callados.
Venus: ¿Elena?
Elena: ¿Venus?
Venus: Tú y Albus, parecen hermanos.
Elena: ¿Albus y yo, hermanos? Pues, tenemos muchos parecidos, pero nada en concreto, ¡Ja, ja, ja!
La madre de Albus llegó a escuchar su conversación e hizo una mueca de preocupación, confundiendo al pequeño Albus.
Albus: ¿Estás bien, mamá?
Adabella: ¿Eh? Sí hijo, todo está bien.
Albus: Es que vi que tu cara parecía preocupada, ¿Algo anda mal?
Adabella: Es que, no me decido qué hacer para la comida.
Albus: Lo había olvidado, ¿Qué va a haber de comer hoy mami?
Adabella: Es una sorpresa Albus.
Rosas: Señora mamá de Albus, ¿Conocen el Orfanato Crepúsculo?
Adabella: Está cerca de nuestra casa, bueno, a tres calles, siendo 10 minutos caminando.
Elaice: Preguntábamos si le permite a Albus ir al campo que está cerca del lugar, para jugar con nosotros.
Albus: ¿Puedo mamá?
Adabella: Claro Albus, pero no llegues tarde.
Rosas: Los mejores amigos, ¿Vale?
Elaice: Nuestro primer día y todo se pone emocionante.
Venus: Me, parece bien.
Elena: Pero, apenas conocemos a Albus, ¿No creen que sería mucho para él?
Albus: Por mí está bien, no importa si nos conocemos mucho o poco, me agrada tener amigos como ustedes.
Pero no sabía que vivían cerca de mi casa.
Este fue el primer día tanto para Albus como para sus amigos, quienes inician una amistad pese al corto tiempo de verse, un camino lleno de muchas esperanzas para todos.
Albus por su parte piensa conocer bien a los chicos, no los ve como malas personas, pero los cuatro le despiertan curiosidad.
Todos estarán por descubrir muchas cosas.
Final del Prólogo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:01
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 1 - Lo Que Quiero Ser.
Lucharé Por Ellos.
Albus y su madre llegaron a su casa, acompañados por Venus, Rosas, Elaice y Elena.
Adabella es la primera en entrar a la casa mientras Albus se queda en el patio con sus amigos.
Albus: Gracias por acompañarnos a mi casa, ahora ya saben en dónde encontrarme.
Rosas: Veo que no vives lejos de nosotros, no caminarás mucho.
Elaice: Si quieres podemos venir a buscarte y llevarte al campo cerca del orfanato.
Albus: Yo ya tengo el permiso de mi mamá para ir, pero me gustaría que pasaran por mí.
Rosas: ¡Claro que vendremos!
Elena: ¿Y qué jugaríamos entonces?
Elaice: Podemos jugar básquetbol o vólibol, me gustan mucho esos deportes.
Rosas: Pues yo quisiera jugar béisbol, eso si los demás se animan.
*Venus no habla, se distrae viendo los alrededores de la casa*
Albus: ¿Y tú, Venus?
Venus: ... Eh, ¿Eh?
Albus: ¿Qué te gustaría jugar? Oye, me agradaría básquetbol.
Elaice: *Saltando de alegría* ¡¡Síiiiii!! ¡Albus está de mi lado!
Venus: Pues, todo es divertido, pero voy a pensarlo bien.
Albus: No te angusties por eso, yo esperaré tu respuesta.
Venus: *Sonríe* Gracias, Albus.
Elena: ¡¡Ya veeeeoo!! "¿Cómo no me había dado cuenta?" ¡A Venus le gusta Albus!
Venus: ¡E-e-e-e-e-espera un momento!
*Albus se pone nervioso y se cubre las mejillas*
Elena: [Muy alegre] ¡A ja, ja, ja, ja! ¡Chicos sólo bromeo!
Albus y Venus evitaron el contacto de miradas para no avergonzarse, Elena se divertía mucho jugando con ellos, Rosas y Elaice se contuvieron la risa por el argumento de Elena.
Segundos después sale Adabella por la puerta para dar su anuncio.
Adabella: ¡Albus, la mesa está servida! Hoy será "Spaghetti rojo con albóndigas".
Albus: ¡Qué bien! ¡Mi platillo favorito!
Rosas: Bueno, en ese caso nosotros nos retiramos. Más al rato venimos.
Adabella: ¿Gustarían quedarse a comer? Hay suficiente para todos.
Elaice: Umm, no puedo decir que no.
Elena: Nos encantaría acompañarlos.
Venus: *Con una mano en el codo* No lo sé...
Albus se acercó a Venus, ofreciendo su mano le mira a los ojos, sonriendo y lleno de cortesía.
Albus: Venus, ¿Tendrías el honor de acompañarnos en éste banquete?
Venus se sintió inspirada por parte de Albus, coge su mano y también le sonríe.
Venus: Estaría, encantada.
Adabella se siente asombrada, a la vez emocionada, por ver que su hijo se comporta como todo un hombre, un caballero, en su presencia con una chica.
Rosas y Elaice terminaron conmovidos, ambos compartiendo la idea de que serían la pareja perfecta, mientras que Elena se queda callada, no obstante se le ve feliz.
Albus: ... ... Ah, em, vamos ya.
Adabella: Muy bien, entrando cerca de las escaleras está un baño y un lavamanos, la higiene primero.
El orden en el que entraron a lavarse fue el siguiente: Elena entró primero, seguido de Venus, le siguió Elaice, después Rosas y al final Albus; dos minutos después Adabella entró y lavó sus manos, fue la última en tomar asiento, los niños ya estaban esperándola en la mesa.
La mesa tiene seis sillas y todos se sentaron de la misma forma que cuando estuvieron en el recreo en la escuela en esta mañana, el único cambio fue que Adabella tomó asiento a la izquierda de Venus,
Aunque no hablaron mucho, fue un buen rato de provecho para todos.
Hubo ocasiones en las que Venus miraba a Albus muy enternecida, sólo que él nunca se dio cuenta y seguía en lo suyo.
Todos terminaron, Albus se ofreció a recoger todos los trastes y cubiertos usados y los llevó al lava trastes para limpiarlos.
Minutos después, Albus y Adabella acompañan a Venus y a los demás hasta la puerta.
Rosas: Muchas gracias por todo Albus y madre de Albus.
Elaice: ¡Hoooy! ¡Todo estuvo delicioso!
Elena: Albus, nos veremos dentro de dos horas. Una vez más gracias por la comida señora.
Albus: Gracias, y claro, los esperaré aquí.
Adabella: Fue un placer tenerlos como visitas, me gustaría compartir otro momento así de agradable con ustedes.
Rosas - Elaice: ¡Desde luego! ¡Cuente con ello!
Venus: *Sonríe* Muchas gracias, me encantó mucho el platillo.
Los cuatro niños dejan atrás la casa de Albus y se dirigen a sus respectivos hogares, para volver a verse tiempo después.
El reloj marca las tres en punto, vendrán dentro de dos horas por él para jugar y tendrá que hacer tiempo hasta que el reloj indique las cinco de la tarde.
Un intenso calor se abarca en el ambiente en estos momentos, mucha gente en el interior de sus casas siempre enciende un ventilador y se lo pega lo más cerca posible para "refrescarse"; Adabella decide entrar a la regadera y tomar una ducha, en el caso de Albus, decide indagar en su casa para ver si encuentra alguna cosa para matar el tiempo.
Sube las escaleras y entra a su habitación en búsqueda de algún juego o algún juguete.
En su cuarto tiene un baúl con juguetes dentro, pero antes de abrirlo, llega a su memoria el recuerdo de la batalla que tuvo con Markus en la escuela, le fascinó la idea de luchar con palos simulando ser Espadas de verdad.
Abre su baúl de juguetes y busca una Espada de Juguete, hecha de plástico, para practicar y adquirir habilidad para volver un mejor oponente.
Imagina que tiene a un enemigo enfrente de él y luchará para derrotarlo; armado y listo entra en pose de batalla.
Albus es zurdo, lo que quiere decir que su modo de empleo es diferente a Markus, porque es diestro.
Lanza distintos tipos de cortes: horizontales, verticales y diagonales, a modo de dar en el blanco respetando sus condiciones de rango por el lugar en donde está practicando.
Luego de un pequeño periodo de tiempo, decide finalizar su sesión, apenas ha comenzado y está lleno de emoción por ser un verdadero espadachín.
Ya que había terminado, iba a guardar la Espada de Juguete, pero escucha un ruido, como algo deslizándose y al final golpea el suelo.
Albus escuchó todo atentamente, hasta el golpe seco que al parecer provenía de la habitación de su madre.
Con su "arma" a la mano, entra a la habitación, ve la cama ordenada, distintas cosas como peines, perfumes y otros cosméticos en un mueble con espejos en la parte superior, la televisión apagada y las ventanas cerradas.
Pese al calor que hace, el lugar está fresco y algo frío, y eso que el sistema de aire acondicionado no estaba encendido.
Camina lentamente con sigilo para ver si no escucha otra cosa, de pronto una pantalla de luz ilumina el interior de uno de los closets del cuarto, esparciendo haces de luz en las rejillas.
Albus tenía miedo, pero tenía mucha curiosidad por saber qué era lo que estaba del otro lado, sin pensarlo dos veces corre y abre la puerta, puede ver ropa colgada como distintos vestidos de su madre, en el suelo algunas sandalias y zapatos acomodados en las parte profundas, pero lo que realmente llamó su atención fue ver una Espada dentro de una funda en medio de todo, no sabía si recogerla o dejarla, sin embargo, tomó el mango y ésta reaccionó al tocarla y como si Albus se moviera solo, la sacó de la funda y la relució.
Es una Espada de mango rojo rubí, al menearla puede ver que el filo de ella es brillante y está intacta.
Pese al tamaño, Albus puede cargarla sin desbalance alguno, parecía que todo encajaba perfectamente con Albus.
Pero, se escuchaba que alguien subía por las escaleras, Albus estaba nervioso por no saber qué hacer o cómo salir, pero más que nada, cómo ocultar la Espada.
Coge la funda y la Espada y se esconde debajo de la cama de su madre, esperando que no sea descubierto cierra los ojos y espera a que todo pase, pero Albus cae dormido en ese instante.
Albus despierta sobre la cama de su madre, se levanta al golpe y mira sin certeza los alrededores, preguntándose qué pasó, para ayudarle, su madre, Adabella, estaba sentada a un lado de él.
Adabella: Buen día dormilón.
Albus: ¡Ah, mamá! ¿Qué pasó?
Adabella: Te quedaste dormido, pero no entiendo qué hacías debajo de mi cama.
Albus: Yo, pues... ¡Ah!
Rápidamente revisa debajo de la cama para ver si la Espada seguía ahí, pero no estaba ni la Espada ni la funda, como si nunca hubiesen existido.
Estando totalmente confundido, no tiene preguntas.
Lo único que nota es que tiene un brazalete blanco en la muñeca izquierda, ajustado a la medida.
Adabella: Me habías asustado, pensé que habías salido sin avisar.
Albus: Lo lamento Má.
Rosas - Elaice: ¡¡Al-buuuus!!
Albus: ¡Son Rosas y Elaice!
Adabella: Despertaste justo a las cinco, qué coincidencia. ¿Irás a jugar con tus amigos?
Albus: S-sí Má, ya salgo.
Antes de que Albus saliera de la habitación, Adabella lo llama por última vez.
Adabella: No llegues tan tarde hijo, recuerda que es peligroso estar tan noche en las calles.
Albus: Estaré bien mamá, lo prometo.
Busca y se pone sus zapatos y sale de casa.
Rosas y Elaice lo estaban esperando aunque no tenían mucho tiempo de haber llegado.
Mientras van en camino hacia el Orfanato Crepúsculo, van platicando.
Albus: Hay algo que quisiera preguntar, ¿Por qué en el campo del orfanato?
Rosas: En ese campo siempre hay niños a la hora del juego, muchos de ellos los conocemos Elaice y yo.
Elaice: Además, menciono que los niños que están ahí son huérfanos, pese a no tener padres tienen un buen comportamiento.
Albus: Vaya. Nunca antes había, bueno, había pensado jugar con niños así.
Rosas: Descuida, seguro todos se llevarán muy bien.
Elaice: Después de todo, te llevas muy bien con Venus, ya parecen, como dirían los adolescentes, novios.
Albus: ... ¿Cómo? ... ¿Qué? ...
Justo cuando Elaice terminó de hablar, junto con Rosas comenzaron a correr en dirección a una escalera, Albus se desconcertó pero reaccionó a tiempo y los siguió.
Cuando Albus subió, ya estaban en el Orfanato Crepúsculo, hogar de niños huérfanos quienes son cuidados y educados para su buen crecimiento.
El lugar además de contar con una gran cancha antes mencionada, cuenta con una alberca y salones con actividades interactivas dentro.
Albus: Creo que es la primera vez que vengo.
Rosas: Te la pasarás bien, de veras.
Elaice: Ah, si buscas a Venus, está en la alberca, detrás de los salones.
Albus: Pero, ¿No que íbamos a jugar?
Rosas: Sí, pero ve a buscarla.
Elaice: Nosotros iremos a buscar a Elena, el primero que llegue elegirá qué jugar primero.
De nuevo Rosas y Elaice empezaron a correr, reían al momento.
Albus se sentía desorbitado en muchas ideas, pero las descarta para luego resolverlas.
No corre, camina en dirección a donde Elaice le indicó, mirando los alrededores ve a no más de once niños jugando futbol en la cancha principal.
Al cruzar al otro lado de los salones, puede ver la alberca, lo primero que hace es asomarse al borde para ver su reflejo, el cual era perfecto y el agua era clara, no estaba para nada sucia.
Al voltear a ver el trampolín de la alberca, ve a Venus, quien iba a subir de no ser que vio a Albus, no obstante siguió en lo suyo hasta subir.
Albus miraba con algo de detalle a Venus, en parte el físico como el traje de baño, un traje con parecido escolar.
Venus se prepara para saltar y genera una pequeña maniobra antes de tocar el agua, al caer el impacto tiene cierta fuerza que el agua logra empapar a Albus.
Venus nada hacia la escalera para salir de la alberca, al llegar Albus está frente a ella y le ayuda a salir, luego ambos caminan hacia una banca.
Albus: ... ... ...
Venus: ¿Estás bien, Albus?
Albus: ¿Eh? Ah-ah, s-sí, n-no es nada.
Venus: ¿Y por qué no me volteas a ver? ¿Es por mi traje?
Albus: *Suspira* Ya eres linda, no me exijas.
Venus: Por si no sabías, este tipo de trajes de baño se llama "Sukumizu", adecuado para la natación. Quería hablarte de eso.
Albus: Ah, ya. *Se agita la cabeza* Y, ¿Sabes nadar?
Venus: Pff, ¡Ja, ja! ¿No me viste en el agua pues?
Albus: Sí, disculpa. Bueno otra pregunta, ¿Tu deporte favorito es la natación?
Venus: Sí. Quería decirles si pasábamos un rato nadando, pero nadie se animó.
Albus: Me hubieras dicho, hubiese traído mi traje de baño.
Venus: Pero... ¿Cómo iba a saber si te gustaría nadar conmigo?
Albus: Con dos cosas: Una si me lo hubieses dicho hace rato, y dos, dije que esperaría a tu respuesta.
Venus: ... Disculpa.
Albus: No, discúlpame por no volver preguntar, pero, otro día podremos nadar juntos, ¿Verdad?
Venus: *Sonríe* Así es.
Ambos se miraban a los ojos, Venus tomó la mano de Albus y el la sujetó a tenerla consigo.
Sin embargo el momento estaba cerca de terminar, un extraño líquido espeso cayó al suelo desde un árbol al lado de ellos, se movía y parecía querer pegar a Albus, se levanta y lo aplasta como si fuera un gusano, pero esto sólo hizo que se duplicara en otro igual de misma proporción y tamaño.
Albus: ¡¿Q-qué es eso?!
Venus: ¡¡Albus, corre!!
Como seguían tomados de las manos, Venus se levantó y jaló a Albus para impulsarlo a correr para alejarse de aquellas cosas.
Aquellos objetos viscosos se desplazaban con mucha agilidad hacia ellos, Venus al momento tuvo una idea.
Venus: ¡Albus, voy a soltarte!
Albus: ¡Pero--
Venus: ¡Separémonos y veamos a quién seguirán!
Albus: ¡De acuerdo!
Venus y Albus se separan tomando caminos diferentes, Venus le dará la vuelta a la alberca y Albus intentará alejarse de ahí.
Al ser dos babosas cada una fue a seguir a uno por su cuenta.
Pero Albus tiene mucha preocupación por Venus y se detiene, dando una media vuelta instantánea y le hace frente a la babosa.
Albus: ¡No sé qué serás, pero no dejaré que nos hagas daño!
Tan pronto como se armó de valor, su brazalete comenzó a brillar incandescente, Albus no podía ver y la babosa no podía moverse.
Al desaparecer la luz, la Espada que había encontrado en la habitación de su madre apareció en su mano izquierda, podía sentir mucho poder en ella.
No lo dudó y enseguida salta hacia la babosa y la corta por la mitad, al hacerlo se encoge y desaparece.
Albus suspiró de alivió, pero escucha un grito de Venus y de inmediato corre hacia donde ella se encuentra para ayudarla.
Venus está acorralada en una esquina por tres babosas, por suerte, Albus llegó a tiempo y está detrás de las tres.
Albus: ¡Venus!
Venus: ¡¿A-Albus?!
Albus: ¡Yo me encargaré de ellos, sal de aquí!
Las babosas notaron su presencia y cambiaron de parecer, ahora atacarán a Albus, Venus aprovechó su distracción para escapar y esconderse.
Las babosas volvían a combinarse y de ellas se formó una araña, producto de la unión de las mismas.
Albus no tenía miedo para nada, se preparó y junto ambas manos en el mango de su Espada y se enfocó en aplastar a la araña.
Venus lo veía de lejos, pese a no poder hacer nada, decide animarlo con gritos.
Venus: ¡Albus! ¡Aplasta a esa fea araña!
Albus: ¡Lo haré!
La araña camina lentamente hacia Albus, moviendo sus colmillos.
Albus sentía que no podía acercarse, sin embargo tenía más opciones, entre ellas fue correr hacia la pared, brincar antes de tocarla y volver a brincar para caerle encima a la araña y enterrar su Espada en el área cardiaca del arácnido.
Tanto dolor la obligó a sacudirse para que Albus cayera, desenterró la Espada y volvió al suelo, al ver que era más lenta, decidió darle el golpe final: una estocada.
Liberando un agudo pitido, la araña muere y se desvanece, Albus ganó la pelea, Venus corre hacia él llena de alegría.
Venus: ¡Albus!
Albus: Se acabó... ¿Todo esto, es real?
En medio de la duda, suelta la Espada y antes de tocar el suelo desaparece.
Albus: ¡Desapareció!
Venus: ¡Tú Espada! ¿A dónde se fue?
Albus: Mmm... Déjala, lo importante es que ambos estamos bien.
Venus: Eso.
Albus: Oye, ahora que recuerdo, ¿Vendrás a jugar?
Venus: Sí, ¿Qué jugarán?
Albus: Tal vez básquetbol, o béisbol.
Venus: Sólo espérame tantito, iré a cambiarme.
Albus: Mmm-hmm, te espero aquí.
Venus se retira y entra a un vestidor para ducharse y cambiarse de ropas.
Albus mientras mira perdidamente el suelo se sigue preguntando si todo lo que pasó fue realidad o un sueño.
Bastó con la lucha, algo nuevo y emocionante despertó en su ser, luchó muy bien, se autocalificó.
Luego de esperar, Venus sale del vestidor y camina hacia Albus. Luce un vestido con ilustraciones de de flores en la falda, calza sandalias.
Albus: Te ves bien.
Venus: [Alegre] ¡Ju-Jum!
Albus: *Suspira* Estoy alegre de mi primer día, y todo gracias ustedes.
Venus: ... ¿Sabes Albus? Yo estoy muy contenta, no sólo por este dáa... Por conocerte, nunca nadie me había tratado, tan lindo, como tú.
Albus: Amm... Je je. Vamos, Rosas y los demás nos están esperando.
Venus: Sip, vamos.
Ambos se dirigen al campo, estiraron los brazos y ciegamente se tomaron de las manos.
Llegaron al campo y se reunieron con sus amigos, la primera partida está por comenzar.
Final del Capítulo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:05
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 2 - Juguemos A Las Escondidas.
¡Estoy Aquí! ¡Oye, Por Acá!
27 de Agosto.
La campana de la escuela resuena en todo el lugar, anunciando que el recreo ya ha llegado para todos.
10:30 AM indica el reloj, todos los estudiantes de la escuela salen de sus salones, muchos van a desayunar y otros juegan.
En el 4to "A", Albus y sus amigos piensan en qué jugar.
Albus: Piensen chicos, se nos va el tiempo.
Rosas: Sólo tú y yo estamos pensando, Venus y Elena están jugando Marinero.
Albus: Me cuesta mucho entender cómo se juega eso.
Rosas: Son juegos de manos, dicen, repiten una canción hasta que alguien pierda el ritmo.
Elaice: ¡Hey!
Rosas: Elaice, ¿En dónde estabas?
Elaice: Estaba en la biblioteca, leyendo.
Albus: Elaice, ¿Qué te gustaría jugar?
Elaice: Pues, ¿Qué tal a las escondidas? Ya saben, uno cuenta, los demás se esconden y tiene que encontrarlos a todos antes de que salven el partido.
Rosas: Ese también lo jugamos con los niños del orfanato, pero no me canso de jugarlo.
Albus: Me gusta, yo también juego.
Rosas: Vayamos a ver quién más quiere jugar.
Albus: Sí, yo le diré a Venus y a Elena.
Elaice: Mmm... Si en el salón somos 22 niños...
Venus: Ay, perdí.
Elena: Vamos Venus, una vez más.
Venus: ¡Sipi!
"Marinero que se fue a la mar y mar y mar
Para ver que podía ver y ver y ver
Y lo único que pudo ver y ver y ver
Fue el fondo de la mar y mar y mar".
Venus: ¡Lo hice!
Elena: ¿Ves? No es tan difícil.
Albus: *Llega hacia ellas y se pone de cuclillas* Oigan, ¿Quisieran jugar escondidas con nosotros?
Venus: ¡Sí, quiero jugar!
Elena: Te gusta mucho ese juego Venus, ¿Verdad?
Venus: [Muy contenta] ¡Sí! ¡Juguemos!
Elena: Bueno yo también quiero jugar.
Albus: Vayan con Elaice, yo le diré a los demás.
Se reunieron 11 niños a la partida, entre ellos el grupo de Albus, Markus y otros cinco más.
Quien contará y buscará a los otros 10 serán Elaice en la primera ronda.
Serán 50 segundos rápidos para encontrarlos en toda la escuela, aunque hay áreas restringidas, entre ellas son las partes traseras de los salones.
Elaice comienza el conteo, todos corren a esconderse, Albus toma un camino pero va acompañado de Rosas, quien le cambia la dirección y ambos terminan escondiéndose detrás del puesto de antojitos, parte de la cooperativa de la escuela.
Albus: ¿Por qué no te fuiste a otra parte?
Rosas: Apenas conozco la escuela, pienso que estando contigo me ayudará a conocerla un poco.
Albus: Está bien, pero no grites ni alces la voz.
Pese a haber muchos niños en los alrededores, Albus se orilla al flanco izquierdo para ver en dónde está Elaice, Rosas mira por la derecha, seguían detrás del puesto aunque mirando por las orillas.
Elaice ya había encontrado a Venus, quien fue la primera y a otros cinco niños, entre ellos Elena y Markus.
Rosas voltea a ver al gran árbol de la escuela y ve que otro niño de nombre Antonio y compañero suyo está vigilando que lo encuentren.
Albus mira hacia las jardineras, detrás de una de ellas se escondían dos niños, Leonor y Daniel, también compañeros de salón.
Faltaba alguien, y era Luis, un niño y el más bajito del salón, pero un chico muy inteligente; pensando en dónde estaría, Rosas vuelve a mirar y ve que Antonio sale corriendo hacia la base en una distracción de Elaice, la base es una esquina del salón de 4-A, sin embargo Elaice se da cuenta y lo descuenta.
Elaice: ¡Tan-tan por Antonio! ¡Ja ja! ¡Soy bueno en esto!
Albus: Veo que atrapó a Antonio, qué mal.
Rosas: Ella siempre ha sido muy hábil, parece distraída, pero está atenta a todo.
Albus: Pss, Leonor va a salvar, sigámosla.
Rosas: Vamos.
Todos salieron corriendo, Leonor estuvo muy cerca de llegar a la base para salvar el partido, pues Elaice la campaneó a tres segundos de llegar, lo mismo hizo con Daniel, seguido de Albus y terminó con Rosas.
Elaice: ¡Tan-tan por Rosas! ¡Gané!
Elena: ¿No faltaba alguien más?
Markus: *Mirando a distintos lados* ¿En dónde está Luis? ¿Seguirá escondido?
Elaice: Mi turno ya demoró mucho, le toca a Venus.
Venus: ¡¿Yo?! ¿Por qué?
Elaice: Fuiste la primera en ser tantaneada, te toca, son 50 segundos rápidos.
Venus: Jumm... Bueno.
Albus: Ánimo Venus, te divertirás.
Venus: *Sonríe* ¡Ganaré! ¡Huyan, qué los atraparé a todos!
Todos volvieron a esconderse, ahora siendo 9 niños jugando y Venus quien cuenta.
Ahora la rutina cambió parcialmente, Elaice acompañó a Rosas y Albus, apenas y alcanzaron a esconderse detrás del foro de la escuela.
Elaice: Je je, disculpen chicos es que no sé en dónde esconderme.
Albus - Rosas: ¡Shh!
Elaice: Oops, vale.
Albus: *Asomándose* Venus está vigilando la base, a éste ritmo podría demorar el juego.
Rosas: Según mi reloj faltan 15 minutos para que toquen la campana, espero que le vaya bien a Venus.
Jugando con los niños del orfanato, ella es un poco miedosa en éste juego, si te digo la verdad prométeme Albus que no lo dirás que yo te lo dije.
Albus: Lo prometo.
Elaice: Venus odia quedárselas, siempre piensa que no la encontrarán y termina siendo la primera, pocas veces no se ha aguantado.
Rosas: Elaice, me robaste las palabras de la boca.
Albus: ¿Y por qué no dijo nada hace rato?
Rosas: Porque le gus--
*Elaice le tapa rápidamente la boca a Rosas*
Albus: *Los ojos en el cielo*... Porque...
Elaice: Por que le gusta disimular, eso es, ja ja ja.
Rosas: Elai.. .o m..tas...
Albus: ¿Qué dijo?
Elaice: Quiere una menta.
Rosas: (Olvídalo...)
Venus: ¡Tan-tan por Markus! ¡Wiii!
Elaice: Bien, ya puedes hablar. *Le quita las manos*
Rosas: ¿A quién encontró?
Albus: A mi amigo Markus, no vi si fue el primero.
Elaice: Entonces vayamos a salvar el partido.
Rosas: ¡Elaice, espera!
Elaice sin pensarlo dos veces salió de su escondite, Albus y Rosas le perseguían.
Venus está muy contenta por haber encontrado a algunos niños, no se dio cuenta de que Elaice venía corriendo hacia la base, aunque Elaice no se había percatado de que Albus y Rosas van detrás, quería ganarle a Venus como en ocasiones pasadas.
Todos estaban cerca de llegar, en un momento desapercibido Albus tropieza y cae al suelo, Rosas se detuvo para ayudarlo, Elaice tenía dos opciones: O salvar el partido o ayudar a Albus a levantarse.
Albus se acalambró y no podía estar de pie, suspirando positivamente se detiene y va a ayudar a Albus.
Venus al final pudo verlos y los contó para no poder salvar.
Venus: ¡Tan-tan por Albus, Rosas y Elaice!
Rosas: ¿Estás bien Albus?
Albus: S-sí, pero no siento ambos pies.
Markus: *Llega corriendo* ¿Qué te pasó Albus?
Albus: No tengo los pies en la tierra, pero pronto volverán.
Elaice: ¿No te da miedo Albus?
Albus: No. Mi madre siempre me ha dicho que todos tenemos que dormir, así que dejaré que mis pies descansen.
Markus: ¿Te había pasado antes?
Albus: No, es la primera vez, pero no me siento mal.
Markus: *Sonríe, pese a la adversidad* Vaya Albus, eres valiente.
Elaice y Rosas lo sujetan de ambos brazos para llevarlo hasta la jardinera cerca de la dirección, Markus lo tomó de las piernas y entre los tres los ayudaron.
Lo ayudan a sentarse, se le ve tranquilo, Venus entró en duda y se acercó a verlo.
Venus: ¿Albus?
Albus: Hola Venus, *Sonríe* ¿Cómo te va en el juego?
Venus: ¿Por qué te trajeron cargando?
Albus: No siento los pies ni las piernas, pero estaré bien.
Venus: *Suspira* Ya encontré a todos, ustedes eran los últimos tres.
Markus: No... Faltan.
Venus: ¿Todavía faltan?
Markus: No veo a Leonor, ni a Daniel ni a Antonio, tampoco a Elena...
Rosas: Ahí viene Elaice.
Elaice: Nadie los ha visto, ¿Seguirán escondidos?
Venus: ¿Y si vamos a buscarlos?
Rosas: Quedan 6 minutos para el toque, vayamos.
Albus: Voy con ustedes.
Markus: Albus, si intentas pararte volverás al suelo, no queremos que te pase algo.
Albus: Pero no quiero estar solo... Aww...
Rosas: Yo me quedo contigo, por si necesitas algo.
Elaice: Volveremos lo más rápido posible.
Elaice, Venus y Markus caminaron hacia el campo, Rosas se quedó con Albus.
Rosas: ¿No te duele o algo así?
Albus: No. No las siento, ni puedo mover mis dedos, pero no me asusta.
Rosas: Mmm... ...
Albus: ¿Qué pasa Rosas?
Rosas: No sé por qué me siento tan inseguro ahora, pasó esto... ... No, qué estoy diciendo.
Albus: ¿Está todo bien Rosas?
Rosas: Claro, es que de repente pienso en cosas raras, pero no ocurre nada malo.
Albus: Me tenías preocupado. Verte así me hizo sentir, triste.
Rosas: ¿Triste? ¿Por qué?
Albus: Porque pienso que algo no te deja en paz, y aunque tenemos pocos días conociéndonos, me deprime que no pueda hacer algo.
Rosas: Je je, Albus... Estaremos bien, no tenemos por qué sentirnos mal si no sabemos por qué. Pero, pues lo que dijiste... Gracias me hace sentirme más tranquilo.
Albus: Eres mi amigo, digan lo que digan, eres y serás siempre mi amigo.
Rosas: *Sonríe* Gracias Albus, aunque no me haría nada mal que fueras mi rival.
Albus: ¿Tu rival?
Rosas: Verás, como Markus y tú, practico esgrima a veces, y me vendría bien practicar con alguien como tú.
Albus: [Ansioso] Cuando quieras, ya sabes en dónde encontrarme.
Elaice, Venus y Markus llegaron a la planta alta de la escuela, en donde se encuentran los salones de 5to y 6to grado.
En la mitad de la cancha, Elaice reveló su plan.
Elaice: Yo buscaré por el foro, Venus, ve hacia el gran árbol y--
Markus: Yo iré detrás de los salones de arriba, quizás se quedaron ahí.
Siempre que jugamos escondidas nos tomaba todo un recreo una partida, algunos salían hasta sonar la campana, por eso quiero revisar allá, ya que tanto Albus como yo los conocemos.
Elaice: De acuerdo, avísanos de cualquier detalle.
Markus afirmó con la cabeza y se dirigió corriendo hacia los salones traseros, mientras Elaice y Venus inspeccionaban las demás partes.
Markus estaba en área restringida, mirando a distintos lados buscando pistas hasta que escuchó a una voz pedir ayuda y proviene de La Fosa De Composta, un agujero muy hondo en donde tiran basura.
Se acerca hacia la fosa para ver en dónde estarán sus amigos, justo antes de asomarse más adelante aparecen Limos Azules, quienes adoptan la forma de Alacranes del tamaño promedio de Markus, 1.20 metros aproximadamente.
Se sorprendió a verlos, más aún por su altura, pero el miedo no lo consumió ni un poco; vio una vara de metal algo gruesa y con ambas manos lo sujeta, para defenderse.
Markus: ¡Chicos, voy a salvarlos!
Luis: ¡No Markus, vete de aquí! ¡Te comerán vivo!
Daniel: ¡Mejor llama a Don Salomón!
Markus: ¡Si volviera con ayuda podría ser demasiado tarde! ¡Resistan amigos, yo los sacaré de ahí!
Los Alacranes miraron a Markus y se acercaban a él para eliminarlo.
Corre hacia uno de ellos y empuña la vara de metal a modo de enterrarla sobre uno, dejando caer todo su peso.
Fue un buen golpe, lo eliminó al momento, sin embargo se derritió y se volvió un Limo Azul quien retrocedió.
Quedaban dos, eliminó a otro de la misma manera del primero y se transformó en lo mismo, combinándose con el otro limo y se expandió.
Quedaba sólo uno y creyó acabar con él de la misma forma, no obstante el alacrán es inteligente, espero a que Markus repitiera su ataque para esquivarlo.
La vara quedó enterrada por la fuerza aplicada y Markus hacía lo posible para sacarla, al haber desatendido a su enemigo, éste aprovechó para atacarlo por la espalda, pero Markus reaccionó a tiempo, pero no evadió el golpe.
El Alacrán usó su cola para golpearlo y su aguijón cayó sobre su pierna izquierda, el dolor lo impulsó a dar un grito y retroceder, pero el veneno corrió tan rápido que lo paralizó, no podía moverse.
Markus: ¡No!
Luis: ¡Markus!
Leonor: Dios, que no se muera...
Markus: ¿Cómo...? No puedo moverme...
El bicho se acercaba lentamente a Markus para asestarle el golpe de gracia, parecía que todo acabaría ahí, pero una flecha sale disparada a increíble velocidad, atravesando al Alacrán y eliminándolo de una vez por todas.
Éste último no se volvió un Limo Azul, pero lo que quedó de los otros dos se esfumó.
Elaice: Vaya vaya... No pensé que tendríamos problemas de nuevo.
Elaice tenía un Arco en la mano, el cual desaparece luego de haber eliminado a su enemigo, corre hacia la fosa y ayuda a sus compañeros a salir.
Venus se acerca a Markus, quien sigue inmóvil, algo mareado.
Venus: ¿Cómo te hiciste esto?
Markus: Estaba luchando hasta que esa cosa me atacó por sorpresa, y me hizo esto.
Venus: No te muevas, me tomará un tiempo hacerlo.
Venus se agacha y pone sus manos en la herida que tiene Markus en su pierna, cierra los ojos y se calla.
En cuestión de segundos, la herida de Markus desapareció y el veneno fue eliminado, restaurando la movilidad de Markus.
Markus: [Asombrado] ¡Venus, qué hiciste!
Venus: Yo tampoco sé como hago esto, es un secreto que tengo entre mis amigos del orfanato, así como con Rosas, Elaice y Elena.
Markus: ¡Eres grandiosa! ¡Prometo guardar el secreto!
Venus: Gracias.
Elaice logró sacar a todos los niños que estaban atrapados, pero Elena no estaba con ellos.
Leonor: Muchas gracias Elaice.
Daniel: ¿Qué pasó con Markus?
Elaice: Él luchó por ustedes, de no ser por él nadie hubiese salido vivo.
A propósito, ¿Cómo fue que terminaron todos aquí?
Luis: Cómo decirlo... Escuchábamos que alguien nos llamaba, decían "¡Estoy aquí! ¡No nos encontrarán por acá!", algo así.
Elaice: Qué raro...
Markus: ¿Te puedo preguntar algo?
Venus: Pregunta.
Markus: ¿Te gusta Albus?
*Venus se pone roja y no contesta, evadiendo la mirada*
Markus: Sólo preguntaba, no le diré nada.
Venus: ¿Entonces?
Markus: Bueno, no diré mentiras, es que ayer vi a Albus dibujando en el recreo, se dibujó él contigo.
No le digas que yo te lo dije.
Reveló una sonrisa y se fue de regreso al salón.
Venus se alegró muchísimo al saberlo y empezó a brincar de la alegría, Elaice regresó con ella acompañada de los demás, tan pronto como escucharon la campana, se echaron a correr de vuelva al salón.
Albus no podía moverse aún, si se ponía de pie comenzaba a tambalear, por lo que fue ayudado por Rosas a entrar al aula de clases, justo antes de entrar aparece Elena, quien también le ayuda.
Son las 12:30 PM, suena la campana anunciando el fin de las clases por el día de hoy.
Albus puede caminar, aunque muy lento, de todos modos es ayudado por Rosas, Venus va con ellos pero tiene pena de verle la cara a Albus, Elaice y Elena platican sobre hacer sus tareas juntas.
Como todos los días, Markus se retira del plantel cuando su madre llega por él y juntos vuelven a su hogar.
Albus y sus amigos caminaron hacia la puerta principal de la escuela y justo en la entrada se topan con Adabella, la madre de Albus, quien se percata del estado de su hijo.
Adabella: Albus, ¿Te sucedió algo?
Albus: Me tropecé mamá, pero estaré bien.
Rosas: Buenas tardes señora, no le pasó nada malo, de veritas.
Adabella: Les creo. ¿Qué tal les fue hoy en clases? Seguro tendrán mucha hambre.
Elaice: Mucha-mucha hambre.
Adabella: ¿Nos acompañarán a comer? Hoy habrá chuletas.
Rosas: ... No puedo decir que no, me encantaría.
Elena: Muchas gracias.
Elaice: ¡Síii! ¡Chuletas!
*Venus sonríe, pero sigue sin decir nada*
Albus: ¿Estás bien Venus?
Venus: ¡Ah-ah! Sí, bien, sí...
Albus: *Susurrándole a Rosas* ¿Le hice algo?
Rosas: Para nada, no te preocupes.
Como ha sido siempre al salir, se dirigen a tomar un auto bus que los lleve de vuelta a Cosoleacaque, sentados de la misma forma de siempre.
Mientras esperan llegar, Elaice habla con Rosas a voz baja.
Elaice: Hoy pasó algo en el recreo.
Rosas: ¿Qué pasó?
Elaice: Aparecieron Limos Azules, ellos fueron los responsables de haber hecho desaparecer a los demás en el juego.
Rosas: ¿En serio? ¿Te deshiciste de ellos?
Elaice: Sólo de uno, Markus se deshizo de dos, pero solamente los devolvió a su forma natural, pues el no tiene, lo que nosotros.
Rosas: Elaice, ¿Usaste el Arco? ¿Nadie te vio?
Elaice: Recuerda que nadie puede verlo, bueno... Creo que sí, creo que Markus pudo ver mi Arco.
Rosas: ¿Podrá ser?
Elaice: Lo bueno es que nadie salió herido, todo terminó bien.
Rosas: Al menos, Elaice si vuelven a aparecer avísame, no podemos dejar que hagan daño a alguien.
Elaice: Recuerda que esto es entre nosotros, ni los demás niños del orfanato ni Albus lo saben.
Rosas: Ya sé... Pero tampoco quisiera que a Albus le llegara a pasar algo, habrá que mantenerlo alejado de todo esto.
Adabella: ¿Cómo te sientes ahora hijo?
Albus: Un poco mejor, puedo caminar mamá.
Adabella: Si te sientes cansado, puedes irte a dormir y comer después.
Albus: ¿Y qué será de mis amigos?
Adabella: Ellos podrán quedarse, sin embargo no podrás ir a jugar con ellos hasta que te recuperes.
Albus: Aww...
Elena: Oye Venus, ¿Harás tu tarea con nosotros?
Venus: Ajá.
Elena: ¿Estás bien?
Venus: Ajá...
Elena: *La sacude* Veeeenuuus.
Venus: ¿Eh?
Elena: Despierta amiga, si tienes sueño, podrás dormir llegando.
Venus: Lo sé, pero no es eso.
Elena: ¿Qué es?
Venus: Es que, no sé cómo explicarle a Albus...
Elena: *Suspira y se acomoda los lentes* Ya sé a qué te refieres.
Algo me dice que lo entenderá, y que nos entenderá mejor en un futuro.
Venus: ¿Elena?
Elena: En estos últimos días los he visto llevarse bien, además, no sólo eres muy bonita, tienes unos hermosos sentimientos, y eso es bueno.
Además, Albus también es una buena persona, pero te pido por favor que seas cuidadosa.
Venus: Estaremos bien, lo juro.
Elena: (No sé si iremos muy apresurados, pero también me gustaría averiguar unas cosas... Muchas cosas...
Lo que sea, pido por nuestro bien, que lo bueno quede marcado en nuestras memorias y lo malo lo superemos juntos).
Mucho está cerca de ser descubierto, ¿Qué reacciones dejará sobre los demás?
Lo inesperado atrae mucho, de todo un poco, la respuesta ante ello será lo único que les permita dar su siguiente paso.
Cada uno de ellos guarda lo que ha sido de su pasado, lo que quiere en un presente y desea ser en un futuro.
Sin embargo, misteriosas amenazas buscan destruir esos sueños.
¿Morirán en el intento o lucharán por defenderlo?
Sólo ellos tienen la respuesta a esa pregunta, pero mientras estén unidos, la buena voluntad los bendecirá.
Final del Capítulo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:10
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 3 - Entre Ella Y Yo.
¡A Por Ellos!
28 de Agosto.
Otro día amanece, los niños deben prepararse en las mañanas para asistir a clases y llegar puntuales.
Adabella prepara el desayuno mientras que Albus se arregla para ir a la escuela.
Adabella: ¡Albus, el desayuno está listo!
No había respuesta de parte de Albus, quizá esté ocupado o no escuchó.
Adabella: ¡Albus, corazón! ¡Ya puedes bajar a desayunar!
Se escucharon los primeros pasos en las escaleras, era Albus, pero los pasos son lentos y tomaba 5 segundos en dar otro.
Finalmente llegó a la planta inferior, aunque camina más lento que ayer y mantiene los ojos cerrados, acompañado de una mueca de dolor.
Adabella al verlo se acerca para checarlo, pues Albus no parecía estar bien.
Adabella: Hijo, ¿Te sucede algo?
Albus: No mamá, estoy, bien...
Adabella: ¿Y por qué no abres los ojos? ¿Estás mareado?
Albus: No... Puedo verte mamá, aun con mis ojos cerrados.
Adabella: Si te sientes mal, no tengas miedo de decírmelo.
Ven, vamos a desayunar.
Albus: S... S-sí...
Adabella retomó lo suyo y se adelantó a la mesa.
Albus no cambió de estado y siguió, pero al dar un paso su rostro cambió como si hubiese recibido un golpe muy duro y cae inconsciente al suelo.
Adabella se asustó y corrió a verlo, al tocarle la frente notó que Albus tiene temperatura muy alta, además de no poder moverse.
En consecuencia de lo último sucedido, lo coge entre sus brazos y lo lleva a su habitación, lo recuesta y lo cubre en una sábana, pues Albus temblaba de frío y su mirada parecía indicar dolor.
Adabella: Albus, iré a justificar tu falta, volveré dentro de poco.
Adabella abrió la ventana del cuarto de Albus para que entre aire a dentro, tomó su bolso y salió de la casa, cerrando la puerta con llave y se dirige a la parada para tomar el autobus que le lleve hasta la primaria Miguel Hidalgo.
En el salón de 4-A están todos los estudiantes, quienes ser percataron de dos ausentes fueron Rosas, Elaice, Elena, Markus y Venus, ésta última fue la primera en preguntar en dónde se encontraba Albus; el profesor ya había tomado asiento en su escritorio para comenzar la clase, al mismo tiempo que Adabella llegó para comentarle sobre la situación de Albus.
Adabella: Profesor Víctor, buenos días.
Prof. Víctor: Buenos días, usted debe ser la mamá de Albus.
Adabella: En efecto, vengo comentarle que mi hijo no asistirá a clases el día de hoy como habrá notado, tal vez mañana tampoco.
Prof. Víctor: ¿Qué pasó? ¿Se encuentra bien Albus?
Adabella: Justo al amanecer se enfermó, tiene fiebre y le cuesta caminar.
Prof. Víctor: Qué extraño, ayer estaba muy bien.
Bueno, me di cuenta en clase que le costaba caminar.
Adabella: Espero que se reponga lo más pronto posible.
Lamento lo de hoy.
Elena: Aahh... Ay...
Rosas: ¿Elena?
Elena: Mi cabeza... No puedo ver...
Elaice: ¿Elena qué pasa?
Venus: ¡Profesor! ¡Elena no se siente bien!
Prof. Víctor: ¿Cómo? ¿Elena?
Markus: Elena, aquí estamos, si necesitas algo, puedes pedírnoslo.
Elena: Gracias Markus... Pero yo...
Adabella: (¿También Elena? ¿Acaso será...?
Elena al instante no soportó más y se desmayó, fue atrapada por Rosas y Elaice, Venus gritó por ella al verla caer mientras que Markus sacó una gorra de su mochila, acomodó la visera en la cabecera y formó un abanico para soplar aire a Elena.
El profesor acudió rápidamente a auxiliarla, pero no respondía.
Adabella se preocupó más al ver las coincidencias.
Adabella: ¡Profesor, déjeme llevarme a Elena!
Prof. Víctor: ¿Es su tutora?
Rosas: ¡Déjela profesor!
Elaice: ¡Confiamos en ella!
Prof. Víctor: Si puede hacerse cargo de ella, queda en sus manos.
Adabella: *Asenta* Estará bien maestro.
Rosas y Elaice entregan a Elena a Adabella, quien la carga entre sus brazos, pidiendo que cuide de ella.
Markus mira y medita, fue un susto repentino pero piensa en positivo.
Venus calló completamente y bajó la mirada.
Mientras salían de la escuela, Adabella mira el inocente rostro de Elena, que aún sin poder hacer algún gesto, le recuerda mucho a Albus por sus parecidos que tiene con ella, inclusive le recuerda algo suyo.
Eligió llevarla a su casa para tratarla allá, así podrá atender a Albus estando cerca.
Mientras tanto, Albus despertó, tocándose la frente intentando soportar el dolor que pesa en él, la mente pesada y la mala movilidad no parecer ser obstáculo.
Se levantó de la cama, observa alrededores borrosos y contornos oscuros, no puede ir muy lejos.
Se sienta en la cama, moviendo las piernas hacia adelante y atrás, todo se encuentra en silencio absoluto hasta que escucha pasos, muchos pasos.
Albus: ¿Mamá? ¿Hay alguien ahí?
Nadie respondió, pero seguían los pasos.
Albus se asustó y subió los pies a la cama, pensando que algo podría salir debajo de ella.
Seguía sin poder abrir los ojos, aunque puede ver con dificultad en ese estado.
Se escucha que los pasos son más fuertes, con cuidado se pone de pie y apunta hacia la puerta como si tuviera una resortera en la mano, esperando el primer movimiento departe de su anónimo visitante.
No toca, golpea la puerta.
Albus: ¡Si no me dices quién eres, dispararé!
Comenzó a coger valor y continúa vigía a la puerta.
Dejaron de golpearla, pensando que se habían retirado y justo cuando Albus pensó en bajar la guardia, la puerta se azota dejando pasar a lo que parecía ser un Limo Azul adoptando la figura de una Avispa, sólo que medía lo que su cabeza y su aguijón era más grande.
El zumbido marea a Albus, impidiéndole concentrarse para defenderse, aunque puede verle a ciegas; aún sin tener la resortera apunta hacia la Avispa como si estuviera armado y extrañamente la Avispa demuestra miedo y comienza a volar alrededor de la habitación, zumbando con mayor intensidad.
Buscaba detenerla pero no sabía cómo, hasta que su brazalete destelló, iluminando toda la recamara y aturdiendo a la Avispa.
Al desaparecer la Luz, un Arco de color índigo apareció en sus manos y una flecha lista para ser disparada.
Sin dudar, disparó hacia la Avispa, noqueándola con un solo tiro y ésta cayó al suelo, desvaneciéndose.
El Arco desaparece y la vista de Albus se tornó completamente oscura, llegó a tal grado de cansancio que cayó inconsciente de nuevo.
En breve llegó Adabella, llamando por Albus si ya había despertado, no fue respondida.
Subió por las escaleras y se dirigió a su habitación, recuesta con cuidado a Elena y le quita los zapatos.
Le toma la temperatura tocando su frente, tiene la misma condición que Albus.
Antes de salir, entra a la recámara de Albus, sigue en las mismas pero su fiebre ha disminuido un poco.
Baja, se dirige a la puerta, toma su bolso y escribe una nota para Albus, avisándole que saldrá a comprar medicinas.
Justo al salir, Elena despertó, apenas podía ver y miraba sus alrededores, no conocía el lugar y entró en miedo; se levanta de la cama y explora cada rincón hasta abrir la puerta y ver otra puerta frente a ella, la abre y lo primero que ve al entrar es a Albus recostado, dormido.
Elena: ¿Albus? ¿Eres tú?
*Albus no responde*
Elena: Albus, despierta por favor.
Se sube a la cama y le toca la frente a Albus, enseguida tiene una visión.
Puede ver a ella, a Albus también, a Adabella y a un hombre pelirrojo, todos juntos en un día de campo.
Elena parecía tener 3 o 4 años, Albus pese a los pocos cambios se nota entre la misma edad, todos juntos compartiendo merienda.
Adabella se ve contenta y el hombre que les acompaña también, mientras los niños corren alrededor de las flores.
Retiró su mano y cubrió su cara, confundida, se pregunta qué fue lo que vio.
Luego de unos segundos, Albus despierta y finalmente abre los ojos, al parecer su fiebre desapareció por completo, se estira y bosteza, pero al ver a Elena pega un grito de asombro.
Albus: ¡¿Elena?!
Elena: ¡Aah! ¡Albus, deja de gritar!
Albus: *Traga saliva* Elena, ¿Qué haces en mi casa? ¿No deberías estar en la escuela?
Elena: Yo... Me duele la cabeza, antes de caer, los chicos me llamaban, luego no sé que pasó... Y estoy aquí...
Albus: ¿Magia? Mmm... Yo también tenía dolor en mi cabeza, pero ahora me siento bien, como si nunca me hubiese enfermado.
Mientras dormía, tuve un sueño, uno muy extraño.
Elena: ¿Cómo era tu sueño?
Albus: Veía a mi mamá, a una niña jugar conmigo y a un hombre que no recuerdo haber visto antes al lado de ella.
Elena: ¿De qué, color era?
Albus: ¿Color? No entiendo.
Elena: S-sí, su cabello digo.
Albus: Ah, era rojo, y si también decías de la piel, pues del color de la nuestra.
Elena: ¿Me creerías si te digo que tuve un sueño, parecido?
Albus: ¿A poco?
Elena: Sí, veía a tu madre y a un niño correr, inclusive vi a un señor del mismo color del cabello.
Albus: Oh... Elena, ahora que recuerdo, esa niña se parecía mucho a ti, esa niña de mi sueño.
Elena: Y el niño que corría en el mío también era idéntico a ti.
Albus: Debe... Debe ser coincidencia. Mi madre una vez me dijo que, si una persona piensa mucho en otra, y ésta en ella, pueden compartir el mismo sueño.
¿Pensabas en mí de casualidad?
Elena: No. Bueno, Venus preguntó por ti y todos nos preguntamos por qué no fuiste.
Elena cerró los ojos y comenzó a temblar.
Albus ya se había recuperado pero no del todo, no podía mover las piernas con eficacia.
Tomó una sábana y cubrió a Elena, pensando que tiene frío.
Se ralentizó un poco, sin embargó se desmayó, asustando a Albus quien la llama esperando que reaccione, pero no contesta.
Albus: ¡Elena! ¡Elena despierta!
En estos momentos, la campana de la primaria suena, anunciando la llegada del recreo.
Rosas, Elaice y Venus se juntaron para ir a la Fosa de Composta, lo planearon desde el día anterior y reanudaron su propósito hoy.
Markus los alcanzo, pero él no sabe nada.
Markus: Chicos, ¿No vienen a jugar?
Elaice: Ahora no, tal vez en un ratito.
Rosas: Iremos a la biblioteca, no tardaremos.
Venus: ... ... ...
Elaice: Albus estará bien, no te preocupes.
Venus: ¡Y-ya sé!
Markus: De acuerdo, los esperaremos aquí, sólo no lleguen tarde.
Todos asentaron, pero Venus no podía ocultar la mentira, Markus se percató mas no objetó.
Nadie vigilaba el lugar, pese a estar prohibido el acceso al lugar para los estudiantes, ellos se escabulleron y llegaron alrededor del gran agujero.
Rosas: ¿Ellos estaban aquí?
Elaice: Sí, Markus los defendió de unos alacranes, pero usó un palo y eso no los destruyó, sólo los debilitó.
Rosas: ¿Crees que esté cerca?
Elaice: Quizás, sólo esperemos a que aparezca.
Venus: C-chicos, ¿No sienten algo extraño?
Rosas: ¿? Yo no siento nada.
Elaice: Venus, no tengas miedo, ya hemos hecho esto antes.
No hay viento, a pesar de ello Venus puede sentir una brisa que viene detrás de ellos.
Elaice nota algo extraño en su mano derecha, al ver qué era, tiene baba pegajosa, del asco se sacude intentando quitárselo todo.
Elaice: ¡Qué Asco! ¡Cómo pasó esto!
Rosas: Oigan, creo que Venus tiene razón.
Venus: ... Se los dije.
Los tres voltean despacio a ver detrás, con sólo ver las patas Elaice argumentó algún canino y no eran los perros de la escuela, sino dos lobos azules, justo al verlos, ladran con furia y agresividad, espantando a los chicos.
Al estar cerca de la fosa, pierden el balance y caen al hueco, afortunadamente nadie sufrió un golpe grave.
Los lobos los vigilan desde las alturas, enseguida Elaice se relaja y se concentra, lo mismo hace Rosas, pero Venus se queda detrás de ellos.
Tras unos segundos, aparece un Arco amarillo, como la vainilla, el mismo que usó cuando eliminó a uno de los alacranes, mientras que Rosas hizo aparecer una Espada de mango verde manzana, la cual sujeta con ambas manos, preparado ante cualquier movimiento.
Elaice: ¡Venus, no hagas ninguna tontería!
Rosas: ¡Quédate atrás, nos encargaremos!
Venus: ¡Bien!
Los canes se separan, corriendo alrededor de la fosa.
Elaice apunta a distintas direcciones, esperando responder en algún movimiento en falso, mientras Rosas está atento a cualquier lado si atacan por detrás.
Siguen corriendo, a la vez ladran agresivos armando escándalo, a pesar de ello nadie parecía escucharlos en el exterior.
Pronto, Elaice carga una flecha, ya conociendo la secuencia y los tiempos de las corridas, cierra los ojos y dispara al frente, dando en el blanco y descontando a un lobo menos.
Su contraparte, en reacción a lo último, gruñe de forma que intimida a Venus.
Preparado, salta para caer dentro de la fosa, Elaice dispara flechas, pero aún en el aire le es difícil darle porque se mueve rápidamente.
Al caer al hueco, muestra los dientes frente a Rosas, quien no teme a nada y responderá a cualquier señal.
El lobo comenzó a saltar a sus lados, impidiéndole a Elaice disparar otra flecha para acabarlo.
Rosas sigue concentrado, sujetando con más fuerza su Espada, mira de reojo a Elaice.
Rosas: ¡Lanza una flecha! ¡A cualquier dirección!
Elaice: ¡No puedo apuntarle si se mueve como loco!
Rosas: ¡Lánzala! ¡Sé lo que hago!
Inmediatamente Elaice disparó, distrayendo al lobo; Rosas aprovechó el momento para atacarlo de frente, terminando con la bestia al cortarlo por la mitad.
Cae al suelo y se desvanece, la victoria del lado de ellos.
Elaice y Rosas sueltan sus armas, desaparecen en el aire y respiran tranquilamente.
Elaice se impulsa de rocas para ser la primera en salir, seguido de Rosas y entre ambos ayudan a Venus a salir.
Una vez que todos están a salvo, regresan a su salón de clases, exhaustos por todo lo sucedido.
Markus al verlos los recibe, les espera sentado en una jardinera cerca del salón.
Markus: ¿Qué tal? ¿Encontraron algo interesante?
Elaice: *Respira hondo* Sí... Cosas sobre, perros y lobos.
Rosas: Todo muuuuy interesante, la verdad.
Venus: ¿Qué has hecho tú?
Markus: Estábamos jugando a las atrapadas, pero Oscar no se aguantó y todos se separaron, ahora todos están tranquilos en distintos lados.
Elaice: ¡Qué mal! ¡Quería jugar!
Markus: Oye Venus, se ensució tu blusa. ¿Es tierra?
Venus: ¿Qué? ¡Ay! ¿Cómo?
Tocan la campana, el recreo acaba y todos deben volver a clases.
Son las 12:30 PM, todos van de salida, casualmente Rosas y compañía se encuentran con Adabella, la madre de Albus, en la entrada de la escuela.
Al verlos, fue a hablarles.
Adabella: ¿Cómo les fue niños?
Rosas: Buenas tardes señora, nos fue muy bien el día de hoy.
Elaice: Un día muuuuuuy emocionante.
Venus: Disculpe, ¿Cómo se encuentran Albus y Elena?
Adabella: Han mejorado un poco, pero quien se ha recuperado casi por completo es Albus.
Venus: ¿Y Elena?
Adabella: Sigue con fiebre, pero estará bien.
Rosas: ¿Podemos ir a verlos?
Adabella: Seguro que sí. También podrían acompañarlos a la hora de comer.
Elaice: ¡Con mucho gusto!
Venus: ¿Irás con nosotros Markus?
Markus: Discúlpenme, mi madre me llevará al seguro, no podré ir.
Pero díganle a Albus y a Elena de mi parte que espero y se mejoren pronto.
Rosas: Claro, se lo diremos.
Adabella: Muy bien, vamos a casa.
Todos toman la rutina de siempre, caminar hasta cruzar las calles y esperar el autobús que los lleve a su destino.
En casa, Albus no puede dormir y no es que se sienta cansado, a falta de movilidad es mayor su aburrimiento.
Si cierra los ojos, estará en la oscuridad, pero si él lo desea, puede ver y encontrar lo que busca o tiene en frente suyo.
Elena sigue dormida, bajo el cuidado de Albus, vigila que su condición cambie o ayudarla.
Se recuesta, mira el tejado, hasta que alza su brazo izquierdo, mirando aquel brazalete blanco que porta en su muñeca izquierda.
Albus: Mmm... Ese día, brilló y una Espada apareció, desde ese entonces no la he vuelto a ver, pero hoy usé un Arco y también fue después de que el brazalete destellara...
Pero no recuerdo haberlo tenido antes, ¿Me lo habrá colocado mi mamá?
Elena comenzó a gruñir, Albus al escucharla volteó a verla.
Al instante despertó, levantándose al golpe y jadeando, al ver a Albus se tranquiliza, cerrando sus ojos.
Albus: ¿Tuviste una pesadilla?
Elena: ¿Q-qué?
Albus: Un mal sueño, si soñaste algo feo.
Elena: Ah... No, pero es extraño.
Albus: Cuéntame, no tengas miedo.
Elena: Albus, tú cumples en el día 10 del mes de octubre, ¿Es cierto?
Albus: ¿Cómo lo sabes?
Elena: Alguien, me lo dijo en el sueño... Pero, yo también cumplo años en ese mismo día.
Albus: ¿Será coincidencia? Bueno, Markus también cumple años en ese día.
Elena: *Suspira* Quizás, sí, sea sólo una coincidencia.
Albus: Oye, ¿Ya te sientes mejor?
Elena: ¿Uo? ... Albus, ya no me siento mal.
Albus: ¿De veras? Me alivio, ahora sólo hay que esperar a que llegue mi mamá.
Elena se levantó y camina alrededor para probar su movilidad, la cual luce impecable.
Albus también se pone de pie, pero pierde el balance y está por caer al suelo, pero Elena interviene y lo atrapa, aunque la fuerza los llevó a ambos al suelo, riendo de alegría.
Elena: Estás pesadito Albus.
Albus: Vamos, ayúdame a levantarme.
Final del Capítulo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:15
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 4 - Un Nuevo Salto.
La Luz Que Emerge De La Oscuridad.
31 de Agosto.
Es el último día del mes de Agosto, en una mañana un poco fría por el viento y un cielo nublado.
Albus sigue dormido, Adabella entra a su habitación para verlo, pues no se ha recuperado de la movilidad, sin embargo puede ver perfectamente.
Verlo dormir lo hace parecer un ángel para ella, cierra la puerta y lo deja en paz.
Siendo las once de la mañana, El Naranjito está muy tranquilo, creíble por el estado del tiempo.
Mientras tanto, en el Orfanato Crepúsculo, algunos niños están jugando en las afueras.
Rosas y Elaice también salen a tomar aire fresco, todos abrigados por la baja temperatura.
Rosas: *Bosteza* Hoy está para dormir todo el día.
Elaice: ¿Cómo le hará Venus para quedarse como quiere? No se ha levantado.
Rosas: Si cuando fuimos a verla, parecía bella durmiente.
Elaice: ¿Y si vamos a buscar a Albus para que la despierte?
Rosas: ¿A Albus? ¿Qué quieres decir?
Elaice: Ya sabes, si Venus es "la bella durmiente", él sería el príncipe quien le besaría las mejillas, luego ella le confesará que lo ama y se casarán.
Rosas: Elaice, ¿No crees que te sales de la línea, un poquito?
Elaice: Ahora que lo mencionas... Nop, para nada. ¿Por qué?
Rosas: *Sopla al suelo* Por nada.
Elaice: Oye, ahí está.
Rosas: ¿Quién está?
Elaice: Espera Rosas.
Elaice tomó a Rosas de un brazo y lo llevó atrás de un arbusto.
Ahí, ella espía a una niña de cabellos largos verdes esmeralda, ojos rojos, más fuertes en tono que los de Venus, de piel blanca como la de Albus, con dos broches en forma de flores alrededor de su cabeza.
Mira tristemente el suelo y tiembla por el frío, por no tener algún sueter, ni guantes ni bufanda.
Elaice: Como siempre, sentada en la misma banca.
Rosas: ¿Hablas de Sveta?
Elaice: Sí-Rosas, pero no la nombres.
Rosas: ¿Y qué está haciendo?
Elaice: Mmm... Nada, sólo mira el suelo.
Rosas: ¿Y por qué no vamos a verla?
Elaice: Después, si quieres ve tú pero no iré contigo, no me llevo bien con ella.
Rosas: Vamos, no es una mala niña.
Elaice: Oye, ¿Por qué no vas por Albus? Para que le haga compañía.
Rosas: Ahora ya no entiendo nada. Igual lo iré a buscar.
Rosas se separó de Elaice para salir del territorio del orfanato, evitando el contacto visual con cualquiera.
Justo antes de bajar las escaleras, se encuentra con Albus, quien parecía dirigirse hacia el orfanato y se detuvo al ver a Rosas en la planta superior.
Rosas: Vaya Albus, me sorprendiste.
Albus: ¿Adónde ibas Rosas?
Rosas: Iba a ir a buscarte, no me esperaba verte llegar.
Albus: Ya conozco el camino Rosas, pero gracias. ¿Y los demás?
Rosas: Mmm, cómo decirte, Venus y Elena siguen dormidas, yo estaba con Elaice y ella ahora está espiando a una niña.
Albus: ¿Espiando a una niña? ¿Por?
Rosas: Ella dice que le cae gorda, a mi no, pero no la conozco muy bien.
Albus: No pensé que Elaice fuera así con alguien. Bueno, vamos a verla.
Rosas esperó a que Albus subiera las escaleras, Albus aun no se ha recuperado de la movilidad en sus piernas, pues no puede correr ni acelerar.
Al llegar arriba vieron a Elaice y fueron hacia ella en plan de hacerle compañía, pero en un momento Albus miró a Sveta, la chica quien no sabía que Rosas le había mencionado.
Albus: Oye, ¿Por qué ella está temblando?
Rosas: Albus, hace mucho frío, y ella no tiene suéter, ni abrigos, y por eso está temblando.
Albus: No debería estar afuera.
Rosas: Lo sabemos, le he dicho, pero no entiende, bueno...
Albus: *Negando con la cabeza* Voy a verla.
Elaice vio que Albus cambió de objetivo y trató de ir a detenerlo, pero Rosas intervino en su dirección y la detuvo.
Se molestó, sin embargo Rosas trata de tranquilizarla.
Elaice: ¡Pero Rosas!
Rosas: No Elaice, tampoco hay que ser cruel, él sabe lo que hará.
Elaice: Ay, si regresa, no quiero que me cuenten nada.
Albus: Hola niña, ¿Cómo te llamas?
Sveta: ... ¿Albus, eres tú?
Albus: ¿Eh? ¿Cómo sabes mi nombre?
Sveta: ¿Eh? Espera, yo...
Albus: Oye, tiemblas mucho, y muy feo. Toma, te presto mi abrigo.
Sveta: ... Gra-gracias.
Sveta aceptó el abrigo de parte de Albus y enseguida se lo puso.
Se sentía mejor y dejó de temblar con tanta frecuencia, pronto se siente que se emana algo de calor, como energía, inclusive Albus se da cuenta sobre el cambio en la atmósfera.
Albus: Hey, ya no hace tanto frío.
Sveta: Sí, como un cálido abrazo.
Albus: Oye, pero no me dijiste cómo es que sabes mi nombre.
Sveta: Ah, pues... Venus me contó de ti.
Albus: ¿Venus? ¿Eres amiga de Venus?
Sveta: Algo así, pero me ha dicho cosas de ti desde que se conocieron.
Albus: *Índice con índice* No sabía.
Sveta: Ajá, parece que le gus... *Se tapa la boca*
Albus: ¿? ¿Que le...?
Sveta: Que le, gusta mucho tu manera de ser, eso.
Albus: Ya, entendí... ... ...
Sveta: ¿Qué pasa? ¿Por qué tan callado de repente?
Albus: No sé qué decir, digo, si no te importa, de alguna forma me recuerdas a Venus.
Sveta: ¿Sí? Pero yo soy más bonita.
Albus: No es cierto, Venus es muy bonita.
Sveta: *Baja la mirada* Qué malo eres...
Albus: *Le toma de un hombro* No lo dije para ofenderte, tú también eres bonita.
Sveta: ... ¡Ja, ja, ja! Ay Albus, no te asustes, te entiendo.
Albus: Ah... Oye, no me has dicho cómo te llamas.
Sveta: Mi nombre es Sveta, y, gracias.
Elaice: ¡¡Al-bus!!
Albus: ¿Elaice? ¿Querrá que vayamos?
Sveta: Ve tú, yo me quedaré aquí.
Albus: Pero, te quedarás sola.
Sveta: Estaré bien, tengo tu abrigo, cuando te vayas te lo devolveré.
Albus: *Sonríe* Claro. Cuídate Sveta.
Sveta: Tú también.
Albus enseguida fue hacia donde está Elaice, acompañada de Rosas.
Segundos después de haberse separado de Sveta, pudo sentir un frío abrumador como escalofrío en su cuerpo, sus manos temblaban.
Al llegar, notó que Elaice parecía estar enfadada.
Albus: Hola Elaice. ¿Estás enojada?
Elaice: ¿Estabas con Sveta?
Albus: Sí, y--
Elaice: ¿Y le prestaste tu abrigo?
Albus: Sí, por--
Elaice: ¡No creas que te lo devolverá!
Rosas: Elaice, ya, no grites.
Albus: Elaice, no creo que Sveta sea una ladrona, ¿Por qué me lo dices así?
Elaice: No la conoces Albus, yo tampoco, pero no me gusta el ambiente que le rodea.
Rosas: Chicos, mejor vámonos a otra parte, Sveta podría escuchar tus quejas Elaice.
Elaice: Mejor, no quiero ni verla.
Albus: (Nunca la había visto tan molesta.)
Mientras los chicos se van, Sveta ve que entran a los campos del orfanato, en un momento de soledad, dejó caer unas cuantas lágrimas, logró escuchar a Elaice molesta, aunque Albus la defendiera.
Sveta: ... ¿Por qué Elaice? ... N-no debo llorar... Albus, no quiero Albus me vea llorar...
Albus, Rosas y Elaice entraron a uno de los edificios del orfanato, los dormitorios.
No hay mucho movimiento en el día de hoy, es mayor el silencio que les voces de los otros niños.
Guiados por Rosas, entraron a un dormitorio en donde duermen Rosas, Elaice, Elena y Venus, todos juntos, las últimas dos siguen dormidas.
Elaice: *Codeando a Albus* Oye Albus, ¿Por qué no vas a ver a Venus?
Albus: Pero está dormida.
Elaice: Puedes ir a darle los buenos días, ya sabes, con un besito en la mejilla.
Albus: E-E-Elaice...
Rosas: Pensé que con tanta furia se te había olvidado Elaice.
Albus: I-iré a verla. SÓLO a verla.
Elaice: Que se diviertan.
Albus camina hacia la cama de Venus, su lentitud puede explicarse bajo dos razones, o está muy nervioso ó realmente su estado no le permite ir más rápido.
Al llegar, observa su cara, muy asombrado por lo que puede ver; Venus pareció que lloró, cautivado por su dolor, seca sus lágrimas con su mano.
Tras unos segundos, Venus despierta, su corazón comienza a palpitar más rápido al ver a Albus, él puede escuchar los latidos, inclusive la atmósfera cambia rigurosamente hasta ignorar el presente frío.
Venus: ¿Al... Albus?
Albus: Bu-buenos días, Venus.
Venus: Albus, ¿Qué haces en mi dormitorio?
Elena también despertó, anunciándolo a modo de bostezar con mucha fuerza, se estira y se levanta de la cama.
Elena: ¡Buen día mundo! ¿Eh? ¿Albus? ¿Qué haces aquí?
Albus: Oh, buen día Ele--
Elena: ¡¡¡AAAHHH!!!
Elena cogió una almohada y la arrojó hacia Albus.
En vez de cubrirse saltó, pero no un salto cualquiera, fue tan alto que tocó el techo con sus manos y se quedó pegado.
Todos se quedaron perplejos ante la acción, Albus incluido, segundos después despega ambas manos del tejado y vuelve a tierra.
Rosas: ¡¿Cómo hiciste eso Albus?! ¡Jamás en mi vida había visto algo así!
Albus: *Riendo* Je je, ni yo mismo sé, ¡Pero fue genial!
Venus: [Enfadada] ¡Elena! ¡¿Por qué le aventaste una almohada a Albus?!
Elaice: Ya lo veía venir.
Rosas: ¿Qué dijiste Elaice?
Elaice: Nah, nada.
Elena: ¡Es que vi una araña, fea y asquerosa, pero el almohadazo no era para él!
Albus: Chicas, paren. No es bueno enojarse luego de despertar.
Venus: Bueno. Por cierto, ese salto fue muy grande.
Elena: Es verdad. Albus, ¿Ya puedes moverte bien?
Albus: *Sacude las piernas* Mmm... Las siento, pero no creo que pueda correr, todavía las siento pesadas.
Rosas: ¿De verdad? Qué mal.
Elaice: Desde que te tropezaste hace días, pero Albus, ¿No será alguna enfermedad o algo así?
Albus: No lo creo, mi madre nunca padeció de eso.
Elena: ¿Qué podría ser?
De repente se escuchan los gritos de los niños, Elaice y Rosas al estar cerca de la puerta son los primeros en salir. Ven pasar un chico de cabello plateado, de tez morena clara y bien abrigado, con una chamarra amarilla y en shorts. Rosas acude a él.
Rosas: ¡Wind! ¿Qué sucede?
Wind: ¡De repente cae una tormenta! ¡Todos van a buscar sus ropas que dejaron afuera!
Rosas: No te quito tiempo entonces, ¡Ve!
Wind: ¡Ya!
El niño volvió a encarrerarse y siguió su camino.
Rosas y Elaice regresaron al dormitorio a compartir su información obtenida.
Rosas: Se soltó un aguacero, parece que sí está fuerte.
Elena: Iré a ver por la ventana.
Elaice: Albus, ¿Tu mamá sabe que estás aquí?
Albus: Sí, pero no pensé que pasara esto. ¿Creen que demore mucho?
Venus: No sabemos, por ahora te quedarás con nosotros.
Elena: Ou, Albus, es muy fuerte la lluvia.
Albus: Aahh... *Se echa al suelo* Pero, qué bueno que estoy con ustedes.
Rosas: Iré a ayudar a los demás afuera, no tardaré. *Sale por la puerta*
Elaice: Yooo... Estaré afuera. *Sale por la puerta*
Elena: *Mirando a Venus* Venus, Albus está aquí, ¿No tenías algo que decirle?
Venus: ¿Y-yo?
Albus: ¿A mí?
Elena: Ajá, yo digo que, ahora es un buen momento.
Venus: Bueno... Albus, ¿Te importaría si te digo que te levantes?
Albus: No, ya lo hago.
Elena: Ji, ji, ji. Ay Venus.
Venus: Albus, yo...
Albus: ¿Tú...?
Venus: Tengo que decirte algo, algo muy importante.
Albus: Eje, ¿Qué?
Venus: Es que, yo... Yo...
La puerta se abre al golpe, de ella entra un chico moreno de cabello picudo y castaño, en pantalones y con un suéter rojo de mangas cortas, recargándose sobre sus rodillas intentando recuperar el aire.
Elena: ¿Darién?
Darién: *Aún jadeando* ¿Quién es... Albus? Alguien, vino buscando a un tal Albus.
Venus: ¿Será tu mamá Albus?
Albus: *Alzando la mano* Yo soy Albus.
Darién: Un hombre te busca, allá afuera...
Albus: ¿Un hombre? Pero, no tengo papá.
Darién: Pero, dice conocerte.
Elena: No, no vayas Albus. Darién, dile que no está aquí.
Darién: ¡Claro! *Sale encarrerado*
Elena: No puedes ir con un desconocido Albus.
Venus: Si no es tu mamá, ¿Quién podría ser?
-Soy sólo un Espadachín, encantado de conocerte, Albus Erico.-
Quien se llevó el susto más grande fue Elena, ya que ella está muy cerca de la ventana y en reacción, corrió hasta esconderse detrás de Albus.
Para sentirse segura, Venus entrelazó su brazo derecho con el brazo izquierdo de Albus, él por su parte no parecía asustado, pero no bajó la guardia.
El Espadachín de largos cabellos blancos descubrió una sonrisa, tras ella una pequeña y amistosa risa, no parecía ser mala persona.
-Una disculpa si los he asustado. Mi nombre es Romain.-
Venus: ¿Romain?
Albus: ¿Cómo sabe mi nombre?
Romain: Mmm, eso no puedo explicártelo en estos momentos, pero hay algo que sí puedo, pero necesito que ustedes cinco vengan a ver aquí, en la ventana.
Elena: ¿Nosotros cinco?
Romain: Así es, no crean que no me haya dado cuenta de la presencia de dos de sus amigos detrás de la puerta.
La puerta del dormitorio está entre abierta, al momento se abre y entran por ella Rosas y Elaice, quienes ya tenían a la mano la Espada y el Arco, dejando sorprendido a Albus.
Rosas: ¿Quién es él?
Elaice: ¿Qué quiere de Albus?
Romain: Hey, pueden soltar sus armas. ¿Ven mi Espada? No la he desenvainado, les prometo que no seré un problema.
Albus: Háganle caso.
Rosas: ¿Seguro Albus?
Albus: Estaremos bien.
Elaice: Hmm...
Soltaron las armas no del todo convencidos, antes de caer al suelo desaparecieron, todos fueron a asomarse por la ventana.
Venus: Sigue lloviendo.
Elena: Sí, pero, ¿Por qué está tan oscuro?
Romain: Todos, miren al cielo. *Señala* Justo ahí.
Rosas: Es... ¿La luna?
Elaice: No parece la luna.
Albus: Ah...
Todos miraron hacia el oscuro cielo, pese a la lluvia, podían ver perfectamente lo que Romain en un principio señaló, no era nada común.
Romain: Como dijo su amiga, no parece, ni es la luna, es verdad.
Venus: Entonces, ¿Qué es?
Romain: Esa, es la Luna Sagrada, en estos momentos brilla de color carmesí, ¿Asustados?
Rosas: Da cosa...
Venus: Ngghh...
Albus: ¿Venus?
El rostro de Venus mostraba dolor, se soltó de Albus y rápidamente corrió hacia su cama y se cubrió completamente con la sábana.
Albus en consecuencia a esto fue, un poco más rápido, a verla, intentando levantar la sábana pero Venus la sujeta con fuerza.
Venus: ¡E-estoy bien!
Albus: Venus, si tienes miedo--
Venus: ¡No tengo miedo! ¡Vete Albus!
Albus: Venus, ¿Por--
Elena: Albus, hazle caso, por favor.
Albus regresó con los chicos, inconforme por lo último.
Continuaron mirando a la Luna Sagrada, Romain retomó el control.
Albus: ¿Por qué está tan roja?
Romain: El color rojo tiene muchos significados, entre lo bueno es que pronto llegará a uno la buena suerte.
Elaice: Nada más falta lo malo.
Romain: Lo malo de ello también, es que indica que el peligro se acerca, que pronto estaremos en medio de una emergencia, o que también nos dará una última, pero mortal opción.
Rosas: ¿Y qué tiene que ver Albus con la Luna Sagrada?
Romain: Eso tampoco puedo mencionarlo ahora.
Elaice: *Patea la pared* ¡¿Entonces por qué tanto misterio?!
Romain: Tenga paciencia Lady Elaice, todo a su tiempo, algo que sí puedo agregar también, es que dentro de poco llegará una amenaza frente a nosotros.
Rosas: ¿Una amenaza?
Romain: Afortunadamente no siento que sea algo tan peligroso, sin embargo, sujete bien sus armas, Erico.
Albus: ¡¡AH!!
Elena: ¡¿Albus?!
Albus: ¿P-por qué, hay tanta presión?
Romain: Ya está cerca.
Rosas: ¿Dónde? No puedo verlo.
Se alzaron fuertes corrientes de viento, los niños se cubren sus rostros mientras Romain espera a la primera señal.
La temperatura variaba drásticamente, hasta que el viento enfureció y corría con mayor intensidad, en medio de todo, una figura femenina de largos cabellos púrpuras claros, vestido verde muy largo y piel casi morena desciende frente a ellos, sin tocar el suelo.
Romain: Vaya vaya, es un espíritu del Viento.
Elaice: ¿Espíritu del Viento?
-..... Albus, Erico......-
Albus: ¿También, sabe mi nombre?
-Ven, a mí.-
Extendió su mano hacia Albus, él está dentro del dormitorio, pero sale, ignorando sus otros sentidos, en dirección hacia el Espíritu del Viento.
Rosas y Elaice intentaron evitarlo, pero Romain se interpuso en medio del camino para impedirles avanzar.
Romain: Únicamente Albus ha sido elegido por ella, debe ir solo.
Rosas: ¡No va! ¡Hoy no entiendo nada!
Elaice: ¿Y sólo nos toca mirar?
Romain: De momento sí, habrá que esperar a que pase la prueba.
Elena: ¿Prueba?
Romain: La prueba, para saber si recibirá su bendición, o su maldición.
Albus: ... ¿Qué quiere de mí?
-Que recibas mi bendición... La protección hacia tus amados será posible con ella; sobre ti caerá un gran poder, el cual usarás para obtener las respuestas...-
Albus: ¿Las, respuestas?
-Mi maldición podría traerte lo peor, el fin de tu camino, la agonía para tus conocidos... Un triste final...-
Albus: ¡No! ¡No lo permitiré! ¡No quiero que mis amigos sufran!
-Muy bien. Toma tu Espada, mantén tu Arco firme, y desenvaina contra mí... Sí llegas a tocarme una vez, antes de terminar la lluvia, recibirás mi mayor don.-
Si fallas...-
Albus: *Mira al cielo* No sé si será rápido... ¡Pero no fallaré!
-Prepárate, Albus Erico.-
Albus extendió su brazo izquierdo, abriendo su mano se concentra y espera a que aparezca su Espada, piensa en que pronto estará en su mano.
Extiende el brazo derecho también abriendo la palma, dándole esperanza a su Arco para poder participar en la batalla.
Dos fuertes haces de luz cubren el lugar, al desaparecer, aparecen ambas armas de Albus: Su Espada y su Arco, este último lo coloca detrás de su espalda.
Rosas, Elaice y Elena le desean suerte y ánimos, de Venus no se escucha nada, por parte de Romain, sólo contemplará la batalla.
¿Podrá Albus pasar la prueba o estará condenado por el resto de su vida?
Final del Capítulo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:18
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 5 - Las Lágrimas de Sveta.
Sus Bendiciones Sobre Albus.
La lluvia cesó un poco, pero las fuertes corrientes de Viento las hacen desplazarse hasta las esquinas más cerradas.
En el mismo lugar de siempre se encuentra Sveta, se protege del frío gracias al abrigo que Albus le dio.
Está expuesta a la lluvia, pero no le importa, al contrario la aprovecha, pero como máscara para evitar que alguien note que está llorando.
Sveta: ... Albus...
Se levantó del asiento, secándose las lágrimas, pero no las gotas de lluvia que caen si cesar.
En razón, optó por buscar refugio para protegerse de la lluvia, pero ya pescó un resfriado, pues estornuda.
Sveta: ¿Mmm? Se siente extraño... ¿Qué es?
Sveta siente una gran energía cerca de donde ella se encuentra, voltea a ver a todos lados pero no encuentra nada, sin embargo de unos pasos hacia adelante, la presión es más fuerte.
Pierde el miedo y camina derecho, guiándose por la energía que se emana a lo lejos.
Antes de girar a algún otro lado, da un paso al frente para reubicarse, la fuerza que la rodea es demasiado poderosa, pero eso no le impide seguir avanzando.
Finalmente llegó hacia el origen de todo: está detrás de donde se encuentran Albus y el Espíritu del Viento, justo a tiempo para presenciar el enfrentamiento desde cero.
Al ver a Albus, se llenó de alegría, a la vez de preocupación.
Sveta: ¡¡Albuuus!!
Albus: *Asomándose de reojo* ¿Sveta? ¡Sveta!
Elaice: ¡¿Ella?!
Rosas: Elaice, por favor no comiences ahora.
Elaice: Claro que no, ¿Pero por qué tiene que estar ella aquí?
*Elena se queda callada*
Romain: Parece que el chico tiene una nueva admiradora.
Sveta iba a correr para acercarse a Albus, pero una barrera mágica lo impidió, se detuvo justo a tiempo cuando vio la pared de luz para no chocar contra ello.
El Espíritu del Viento concentró energía y levantó corrientes de viento más potentes en el interior del círculo, mismo que también alborota los cabellos de Albus y le impide ver con claridad.
-Recuerda, si me tocas sólo una vez, mi bendición caerá sobre ti.-
La lluvia sigue igual, el frío que se crea en conjunto al viento es casi semejante al del polo norte, Albus tiembla por eso, pero sigue de pie.
En otro lado, se puede ver a Darién mirando la batalla, protegiéndose de la lluvia con un paraguas. Pronto su amigo, Wind, lo buscaba y lo encontró, corre hacia él para cubrirse con ayuda de su paraguas.
Wind: ¿Qué haces aquí Darién? Debajo de la lluvia y sin nada que hacer.
Darién: Me di cuenta de que Rosas y los demás miraban algo tras la ventana. Quise saber qué era, pero no podía meterme en donde están ellos, así que salí a ver.
Wind: ¿Y qué es exactamente?
Darién: *Señalando con la mirada* Allá. Nunca había visto a una mujer así.
Wind: *Voltea al frente* ¿Eh? Oh wow...
Darién: ¿Crees que sea como las cosas que nos habíamos enfrentado antes? Bueno, se ve muy poderosa.
Wind: Algo me dice que no es como esos monstruos. Lo veo, casi como un ángel.
Darién: ¿Tú crees? Para mí luce como un fantasma.
El espíritu comenzó a desplazarse con mucha agilidad, beneficiada por los atributos del viento que le permiten ser casi invisible aun en un espacio tan pequeño.
Albus se cubre con ayuda de su brazo, mirando con cuidado a todos lados esperando hallarla, pero no hay señales, ni sus amigos pueden ayudarle ya que ellos tampoco pueden verle, ni sentirle.
Venus, quien desde un principio se escondió, puede sentir que Albus está en medio de un problema, pero está paralizada, no se mueve para nada.
Sveta, quien está prestando mucha atención, mira tanto a Albus como a cualquier movimiento, al momento de ver una luz, rápidamente la señala.
Sveta: ¡¡Albus!! ¡¡Apunta ahí!!
Albus guardó la espada detrás suya y sujeta con firmeza su arco, cuando Sveta dio otra señal, cargo una flecha y de inmediato disparó.
Pareció irse de largo, pero al instante fue devuelta, Albus pudo esquivarla a tiempo y de repente recibe un golpe de una corriente de viento que lo impulsa a retroceder.
Albus: ¿Qué fue eso?
Rosas: ¿Qué lo golpeo? No lo vi.
Romain: El Espíritu del Viento puede usar todos los elementos a su disposición a su favor. Al estar en medio de miles de corrientes de aire, ella pudo dar la orden a uno de golpearlo, más no herirlo.
Elaice: ¡Albus! ¡Que no te deje desconcertado!
Elena se alejó del evento y fue a ver a Venus, sin obligarla a destaparse de la sábana toma asiento a un lado de ella.
Elena: ¿Sabes cómo está Albus?
Venus: ... Sí, le dije que apunte a un lugar, pero fue golpeado.
Elena: ¿Y tú cómo sabes?
Venus: Yo...
Elena vio que Venus cayó acostada, sin destaparse.
Se contuvo de quitársela y la dejó en paz, sin curiosear por qué a lo último sucedido.
Regresa a ver por la ventana y entre los tres notan algo diferente en el lugar, la lluvia comienza a cesar y el viento es cada vez más helado.
Del otro lado, Sveta no quita la mirada a Albus, nota que él comienza a toser.
Sveta: ¡¡Albus!!
Albus: *Sigue tosiendo* (¿Por qué me cuesta tanto trabajo respirar?)
Otra corriente fija su ataque hacia Albus; Rosas, Elaice y Elena no podían verla, pero Romain y Sveta sí, sólo que fue Sveta quien abrió la boca para ayudarlo.
Sveta: ¡Albus! ¡¡Detrás de ti!!
Albus sintió una presión al sentir que otro golpe está cerca de darle, gracias a Sveta se impulsa a dar un salto, un salto como el que realizó dentro del dormitorio, tan alto que en la altura pudo respirar con mayor tranquilidad, al caer volvió el frío a él, pero podía ver mejor.
-Tú tiempo, se está acabando...-
El aire se volvía pesado a medida en el que tiempo sigue avanzando segundo tras segundo.
Albus intenta concentrarse, aprovechando que no hay nada que pueda aturdirlo de momento; cierra los ojos, prepara otra flecha en el Arco y espera a la primera señal.
Tambalea por la presión que no lo deja respirar correctamente, pero por el apoyo que le ofrece Sveta desde distancia le brinda fuerzas para no caer.
Elaice: No entiendo.
Rosas: ¿Qué no entiendes?
Elaice: Esa niña nunca se queda si algo se pone feo, pero está atenta a todo esto, además que, me recuerda un poco a Venus.
Rosas: ¿Un poco? ¿Como cuánto?
Elaice: En la forma de animarlo, como cuando luchaba contra Markus hace días. Además que...
Rosas: ¿Además que...?
Elaice: Nop, nada, es que ya no se me ocurre cómo compararla.
Rosas: Ay Elaice...
Albus: ¡¡Eghhh... AAahh...!!
Rosas - Elaice: ¡¡Albus!!
Elena: *Con una mano sobre el corazón*... ¿Por qué, me siento tan mal, cuando hieren a Albus?
Rosas: Elena, ¿estás bien?
Elena: ¡N-no! ¡Albus!
Elena no pudo contenerse y gritó desesperada por Albus.
Aquella llamada lo sorprendió, respirando, aunque con dificultad, un aire más seguro y apunta con mayor seguridad.
Aun sin poder ver nada más que oscuridad, una luz en sí brilla, como si fuese una indicación para que haga el tiro perfecto.
Rosas: Albus está, flaqueando...
Elaice: ¿Por qué dices eso?
Rosas: Míralo bien. Una de sus piernas está temblando mucho, y si sigue así, podría caer en cualquier momento.
Elena: ¡¡No te des por vencido Albus!!
Sveta: ¡¡Albus!! ¡¡Tira y ataca!! ¡¡Tú puedes!!
Tan pronto como los ánimos fueron más potentes, el brazalete de Albus destelló, provocando que todos los que contemplaran la batalla se cubrieran los ojos.
Albus no es afectado por el mismo, pese a tener los ojos cerrados.
Disparó y la flecha impactó con algo, el Espíritu del Viento atrapó la flecha justo antes de tocarla, ella se encontraba muy arriba.
Albus: ¡Lo lograré!
Albus suelta el Arco y desaparece, en su lugar toma su Espada con su mano izquierda y no le quita la mirada al Espíritu del Viento.
Corre y salta, mágicamente aparecen paneles de luz que, casi siendo escalones, le permiten llegar a donde ella se encuentra.
Sus saltos son muy rápidos, sin dar un paso atrás, coloca la Espada detrás suya e impulsa su brazo hacia el frente, realizando un corte giratorio, se elevó lo suficiente hasta el fin del movimiento, logrando tocar finalmente al espíritu, cortando una ligera parte de su vestido ya que no esquivó.
Segundo después, la lluvia cesó completamente.
Albus: *Jadea* Lo... Lo hice... Sí...
-Estoy, impresionada de ti, Albus Erico.-
Albus reveló una sonrisa, a la vez una pequeña risa, tan pronto como toda su mente se siente pesada, pierde el conocimiento y cae rendido desde las alturas.
Al no estar, soltó la Espada y antes de caer al suelo desapareció.
La barrera mágica desaparece; Rosas, Elaice y Elena salen por la ventana y calculan en lugar en donde Albus caerá, aun sabiendo que será un aterrizaje muy forzoso, no se irán hasta que su amigo vuelva con ellos.
El Espíritu del Viento reconoce su derrota y no dejará que los chicos sufran de una herida grave, ordena a las corrientes de viento ayudar a Albus en su descendencia, que sea más lenta y ligera.
Luego de unos segundos, Albus cae liviano sobre los brazos de sus amigos, sigue inconsciente e inmóvil.
Rosas: Albus...
Elaice: *Sonríe* Nunca había visto una pelea, tan emocionante.
Elena: A-al menos, todo acabó.
Romain: Je je, no lo hizo nada mal el chico. ¿Qué piensas, Sonora?
Sonora es el nombre el Espíritu del Viento que puso a prueba a Albus.
Descendió de los cielos y se postró al lado de Romain.
Sonora: Admito, que tenía muchas esperanzas en él, aun si fallaba, me hubiese abstenido a condenarlo.
Romain: Lo hizo muy bien, la fe de parte de sus amigos fue muy fuerte.
Sveta fue de inmediato a ver a Albus, temerosa.
Justo al acercarse, Elaice volteó para verla, pero se quedó callada y le permitió acercarse a Albus.
Se quita el abrigo y lo coloca encima de él, lo mira tristemente a su rostro.
Sveta: ... ... ... Albus... ... ... ¡Lo lamento!
Comenzó a llorar frente a Albus, quería taparse la cara pero varias lágrimas cayeron sobre su rostro.
Elaice: *Suspira, no tan molesta* Adelante, hazlo.
Sveta: E-E-Elaice...
Elaice: Llora, déjalo ir, desahógate, tienes razón para hacerlo.
Sveta: Buaah... ¡¡Waaaah!!
Su llanto fue más fuerte, se dio la media vuelta y se echó a correr.
Rosas intentó llamarla para que se quede, pero fue inútil, ya que no escuchó y se fue.
Sonora se acercó a ver a Albus, con permiso de sus amigos.
Sonora: Muchas bendiciones hay caído sobre Albus Erico, bendiciones que conceden protección, sabiduría, esperanza... *Negando con la cabeza* No puedo mencionarlas todas, pero fluirán con el tiempo.
Pero, hay una en especial que quiere crecer dentro de él.
Rosas: ¿Qué es, Espíritu del Viento?
Sonora: Es el Amor, un corazón llamará al suyo con devoción, al llegar cerca suya, le confesará lo que siente.
Elena: ¿Es todo esto, verdad?
Sonora: *Asenta* Así es. Pero sólo él sabrá en qué momento hacerlo. Antes de irme, debo hacer lo que prometí.
Sonora coloca una mano sobre la frente de Albus y sopla hacia él, otras corrientes de viento acarician sus cabellos y todo vuelve a la tranquilidad, a excepción de la Luna Sagrada.
Sonora: He terminado.
Elaice: ... ¿Es todo? Puf, pensé que sería más.
Sonora: Él hará más en un futuro, lo mío fue sólo bendecirlo. Espero que nos volvamos a ver.
Sonora desaparece.
Al cabo de unos segundos, Albus mueve la cabeza y despierta, sus amigos le ayudan a estar de pie.
Romain: ¿Cómo te sientes, Erico?
Albus: ¿Mmm? *Sacude las piernas* Oigan, me siento raro...
Romain: ¿Más ligero quizás?
Albus: No sólo eso, siento también, que mis piernas están, mejor. Mucho mejor que antes.
Romain: *Sonríe* Parece que no sólo estás curado de tus piernas, ya están desarrollándose los efectos de la bendición de Sonora.
Albus: ¿Eeeh? ¿Bendición? Pero, ¿cuándo?
Romain: En lo que estabas inconsciente sucedió. Descuida, tus amigos fueron testigos de que ella no te hizo nada malo.
Ahora si me disculpan debo irme, hoy no me tocó mucho que hacer.
Romain se va por un camino, despidiéndose de los chicos y de Albus.
Del lado de los otros chicos, Darién guarda su paraguas, sacudiéndolo constantemente para quitarle el agua estancada. Wind sonríe a sí mismo, ríe un poco.
Darién: ¿Qué es tan gracioso Wind?
Wind: Ese chico tiene dones, como nosotros, puede llamar a su espada al igual que Rosas y yo.
Darién: Es verdad... Pero, te recuerdo que yo no puedo hacerlo.
Wind: Lástima, pero no es algo que te debe preocupar mucho, pues son responsabilidades muy grandes a pesar de nuestra edad. No sólo eso, es un gran secreto, y no todos aquí pueden saberlo.
Darién: Ah... ... De todos modos, seguiré practicando, para estar al nivel de Rosas y al tuyo.
Wind: Y lo estarás, entusiásmate, y lo lograrás. Somos un equipo Darién.
Darién: [Animado] Así es, un equipo imbatible.
Wind: *Suspiro* ¿Sabes algo? De repente me dieron ganas de retar a ese chico, el que peleó con esa mujer.
Darién: ¿Con Albus?
Wind: ¿Así se llama? Gracias por el dato. Pero será en otra ocasión, una batalla como esa no cualquiera la soporta.
Darién: Es verdad. Wind, regresemos adentro, no vaya a ser que nos vean.
Wind: Está bien, hagamos que no vimos nada.
Elaice volteaba a todos lados para buscar a Sveta, pero no daba con ella, así que optó por preguntarles a sus amigos.
Albus: Oigan, ¿Y Sveta?
Elaice: Estaba aquí hasta hace un rato, pero se puso a llorar y se fue. Al menos te dejó tu abrigo.
Albus: Oh, gracias. ¿Y Venus?
Elena: Está, adentro.
Albus regresó al dormitorio, no entró por la puerta, sino por la ventana, los demás lo siguieron luego de que se escabulló.
Se acerca a donde Venus se encuentra, cubierta por la sábana.
Sin miedo, la descubre a modo de poder ver su cara; Venus está dormida, pero de sus ojos parece que salieron lágrimas.
Albus volvió a secar sus lágrimas con cuidado.
Albus: Venus, ya no llores.
Se acercó al rostro de Venus y le dio un beso en la mejilla, al instante despertó, se levantó y miró a Albus.
No sabía que hacer, por lo que bajó la mirada.
Venus: ¿Albus?
Albus: *Niega con la cabeza* No lo digas, ya lo sé, bueno, ya lo sabía.
Venus: *Se sonroja* ¿Y-y-ya lo sabías?
Albus: Mmm-hmm, ustedes son niños huérfanos, no tienen ni mamá ni papá.
Venus: ... A-ah, sí, eso...
Albus: Venus, ¿Puedes mirarme?
Venus: *Alza la mirada* ¿Albus?
Albus: No sé qué se siente no tener el amor de una madre, ni mucho menos la disciplina de un padre... Pero, para mí, no es problema alguno.
Ustedes, son mis amigos, aun con el poco tiempo en el que nos hemos conocido, siento que, son parte de mí.
Venus: *Sonríe* Albus... Gracias... Pero hay otra cosa que debo decirte.
Albus: ¿Ah sí?
Venus: Sí. Es que yo... Yo...... ¡¡Buuaaaah!!
Albus: ¡Venus, no llores!
Del otro lado de la puerta están Rosas, Elaice y Elena, los tres escuchando todo desde el exterior del dormitorio.
Elaice: Ay, quería escuchar a Venus decírselo.
Rosas: Ahora sí no entiendo nada.
Elena: Elaice, ¿Cómo es que Albus supo que somos huérfanos?
Elaice: Yo se lo dije, el viernes.
Elena: ¿Por qué?
Elaice: Tarde o temprano él podría haberlo descubierto, pero llegó a preguntarme, no tuve problema al decirle.
Rosas: Ajám, y por lo que escuchamos, a él no le parece problema.
Albus: ¿Por qué me parecería un problema?
Elena: ¡¡Aaah!! Albus, me asustaste.
Albus: Disculpa Elena. Amigos, mi mamá me dijo que podía invitarlos a comer a mi casa hoy, como hace días. ¿Pueden?
Elaice: ¡Sí! Me encantaría.
Rosas: Claro que puedo, me encanta la comida que prepara tu mamá.
Elena: Iré también, ¿Y Venus?
Albus: También vendrá, sólo se está cambiando, por eso salí también.
La puerta del dormitorio de los chicos se abre, de ella sale Venus, tranquila y aliviada, camina hacia los demás para reunirse y partir.
Venus: Ya estoy lista.
Albus: ¿Ustedes?
Rosas - Elaice: ¡Listos!
Elena: Yo también.
Albus: Muy bien, andando.
Albus al dar la señal comenzó a correr, dejando atrás a sus amigos, pero ellos están alegres de que puede moverse sin dificultad alguna y deciden ir tras él de la misma forma.
Salen del orfanato, Albus da un salto para bajar más rápido desde la planta alta para llegar a la calle, descendió lentamente y sin problemas, sus amigos tuvieron que bajar con cuidado por las escaleras.
Ninguno de los cinco parece llegar al cansancio, al contrario, están muy motivados, inclusive llegaron a tener el mismo nivel de velocidad.
La Luna Sagrada desapareció del cielo y la luz del día volvió, las nubes se despejaron y el los rayos del sol resplandecen todos los rincones.
Finalmente llegó Albus a casa, él da la señal de su llegada.
Albus: ¡Mamá! ¡Mamá, ya llegamos!
Adabella: *Mientras sale de la casa* ¿Albus? *Sonríe* Hijo, te veo muy alegre.
Albus: Mamá, ¡Ya puedo moverme bien de nuevo! ¡Puedo correr! ¡Puedo saltar!
Albus entró a la casa, sus amigos llegaron también segundos después, saludan a la madre de Albus.
Adabella: Qué bueno que hayan decidido acompañarnos hoy niños, ¿Qué tiene a Albus tan contento?
Rosas: *Sonríe* Albus puede moverse bien como antes.
Adabella: Lo vi entrar tan alegre. Pasen, estoy por servir la comida.
Los niños entraron a la casa, primero dirigiéndose cada uno a lavarse las manos, pronto Albus bajó para acompañarlos.
La mesa fue servida y todos almorzaron con buen provecho, inclusive platicaban sobre ellos mismos, tanto en la escuela como en la vida diaria para conocerse un poco más.
Tras una hora, los amigos de Albus decidieron retirarse sin antes agradecer por la invitación.
Rosas: Muchas gracias por todo mamá de Albus.
Elaice: ¡Mmm! ¡Sus platillos son tan deliciosos!
Elena: Nuevamente fue un placer compartir un momento con usted y su hijo señora.
Venus: ... Gracias, por todo.
Adabella: Je je, niños... Mañana se cumplirá una semana de habernos conocido.
Elena: Así es. Pero, ¿Tiene algo de especial?
Adabella: Todos los días tienen algo de especial, uno espera volver a ver a sus seres queridos al día siguiente, es como yo, que espero ver a Albus luego darle las buenas noches antes de dormir.
Rosas: *Baja la mirada*... Es verdad que, yo siempre espero volver a contar con mis amigos, aunque esté enojado con ellos. Si despertara, pero sin Elaice a mi lado, no sabría qué hacer...
Elaice: *Mirando a Rosas* R-rosas, ¿Lo dices en serio?
Rosas: S-sí, sin Elena, o Venus... No, no quiero perderlos amigos.
Elena: Rosas, ¿Estás, llorando?
Venus: N-no llores Rosas...
Adabella: Está bien, no tiene por qué contenerse, incluso yo me sentiría muy mal si no volviera a saber de ustedes.
Rosas: A-aah...
Adabella: Mientras estemos unidos, no habrá fuerza que nos separe.
Niños... Si tienen alguna inquietud, no duden en venir a verme.
Rosas: *Respirando más tranquilamente*... ¡Sí! Estaremos bien.
Adabella: Y, pueden llamarme mamá, sin importar si no son mis hijos, pero quiero considerarlos como tales.
Rosas fue el primero en abrazar a Adabella tras escuchar que podía llamarla mamá, aun sin ser su madre biológica.
Elaice vio a Rosas tan contento que, salió una lágrima de su ojo y también le abrazó, Elena y Venus también.
Albus se quedó pensando en la situación, hasta que vio que Elena temblaba demasiado, por lo que se acercó a ella para tomarle la mano.
Albus: Como hermanos, ¿no lo crees Elena?
Al final, todos se despiden, los chicos toman camino de regreso al Orfanato Crepúsculo y Adabella y Albus entran a su casa.
Al caer la noche, Albus está en su habitación, preparado para dormir recostado sobre su cama.
Todavía no entra el sueño hacia él.
Albus: Mmm... Si extiendo la mano, ¿Aparecerá como en aquella vez?
Albus extendió su brazo izquierdo al aire, extendiendo su mano, cierra los ojos y se imagina con claridad aquella Espada de mango rubí.
En un instante, el cuarto completo se iluminó, al desaparecer el destello, la misma Espada apareció, reluciendo su brillo.
Albus: Wooow... Aquí está.
Adabella: *Del otro lado de la puerta* Albus, ¿Estás dormido?
Albus: (¡Oh no! ¿Qué dirá si la ve?) ¡No mamá!
Adabella: Albus, voy a entrar.
Tan rápido como pudo, Albus guardó la Espada a un lado suyo, cubriéndola con la sábana.
Al instante, Adabella abre la puerta y entra a la habitación, acercándose a Albus y tomando asiento a un lado de él.
Adabella: Albus, ¿Cómo te sientes?
Albus: Me siento bien mamá.
Adabella: Me alegra saberlo. Venía a darte las buenas noches hijo, que descanses.
Adabella le da un beso en la frente para despedirse, se retira de la habitación cerrando la puerta.
Al estar solo, Albus revisó de inmediato su lado derecho, pero se llevó una gran sorpresa.
Albus: (¡La espada... no está!)
En la habitación de Adabella, ella se prepara para antes de dormir.
Antes de apagar las luces, se dirige al closet y revisa si todo está en orden antes de dormir, al fondo de todo, se encuentra la Espada Rubí, guardada en su funda.
Adabella: Albus... Espero que no te hayas metido en algún problema. Confío en ti hijo, ya que la Luna Sagrada podría traernos muchas consecuencias.
Final del Capítulo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:24
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 6 - Un Segundo Intento.
¿Qué Hay Para Hoy?
5 de Septiembre.
Se despide el mes de Agosto para darle la bienvenida al mes de Septiembre del presente año.
Albus y sus amigos han pasado los últimos días en plena tranquilidad, en el transcurso de regreso a casa, hacen planes para la tarde.
Elaice: Aahh... Todos los problemas de matemáticas están papitas, los resolví todos y sin borrones.
Rosas: Yo terminé a tiempo, aunque corregí muchas veces.
Venus: Yo no pude terminar...
Elena: ¿No terminaste Venus?
Venus: Bueno, no entregué mi trabajo, es que no le entiendo.
Elaice: ¿Y por qué no le pides ayuda a Albus? Él terminó los problemas también.
Venus: ¿De veras? ¿Y por qué no me ayudas tú?
Elaice: Es que andaré ocupada, no puedo.
Venus: ¿Elena? ¿Rosas?
Elena: También estaré ocupada Venus, lo lamento.
Rosas: Le prometí a Darién y a Wind que hoy jugaría con ellos, una sincera disculpa.
Venus: Aww... Chicos...
Elaice: Ya te dije, ve con Albus, quizás y terminando tu tarea tengan una cita, después de todo, a Albus--
Venus: ¡Deja de decir que le gusto a Albus!
Venus grito, Albus y Adabella escucharon atentamente, Albus se encogió en el asiento mientras Adabella ríe.
Venus se sonrojó y se tapó la cara, Elaice se contuvo la risa, pues le pareció gracioso.
Albus se levantó y volteo a ver a Venus.
Albus: ¿Quieres, que te ayude con tu tarea?
Venus: *Sonríe* Por favor, me encantaría.
Elaice: ¿Ven lo que les digo?
Elena: ¿Dijiste algo Elaice?
Elaice: Nah, nada.
Adabella: Entonces, si Albus ayudará a Venus con su tarea, lo harán después de comer.
Los Cinco: De acuerdo.
Previamente Adabella los invitó a comer a su casa, como los han hecho en días anteriores, los niños los acompañan luego de salir de la escuela y llegar de nuevo a El Naranjito.
Una vez que todos están presentes, los chicos descansan en el patio mientras Adabella prepara la comida, lista dentro de unos minutos.
Elena: ¿En qué estarás ocupada Elaice?
Elaice: Emm, tengo que afinar mi puntería con mi arco.
Albus: Ahora que recuerdo, hace días vi que Rosas y tú tenían una espada y un arco.
Rosas: Tú también tenías una espada, la vimos cuando luchaste con el Espíritu del Viento.
Elaice: También un arco, no como el mío, pero igual era un arco.
Albus: ¿Y de dónde las sacaron? ¿Puedo verlas?
Rosas - Elaice: *Asientan* Claro.
Elaice extendió al frente el brazo izquierdo y Rosas el derecho, ambos cerraron los ojos hasta concentrarse, y en pocos segundos, pequeños haces de luz dieron forma y se materializaron el respectivo Arco y Espada en sus manos.
Albus: ¡Wooow!
Elaice: Asombroso, ¿Verdad?
Rosas: Sí, pero esto en un secreto entre nosotros.
Elena: Albus, si tú también puedes, has aparecer tu espada.
Albus: Mmm... No puedo.
Elena: ¿No puedes?
Albus: Es que, no sé cómo, sólo apareció en esas veces porque me sentía en peligro.
Rosas: Intenta cerrar los ojos, concéntrate y extiende tu brazo, intenta llamarla.
Albus: Lo intentaré, gracias Rosas.
Albus extendió su brazo izquierdo, cerró los ojos y su puño, intentando llamarla.
Los chicos lo miran muy atentos, esperando cualquier señal, de repente el brazalete de Albus comenzó a brillar incandescente, tan fuerte que todos se cubrieron las caras, excepto Albus quien parecía no ser perjudicado por la intensidad.
Al desaparecer toda la luz, apareció la Espada de Albus.
Elaice: Cieeeelos...
Rosas: ¿Por qué tu Espada apareció, pero la luz era muy fuerte?
Albus: No lo sé, todas las veces que la he usado, siempre sale así.
Venus: Es la misma Espada con la que Albus me defendió de las babosas aquel día.
Albus: ¡Ve-Venus! ¡Era un secreto!
Elaice: ¿Te defendió? ¿Cuándo?
Venus: ¿Albus?
Albus: Mmm. No guardemos el secreto, les contaremos.
Albus y Venus se apoyaron para recordar con claridad lo que sucedió hace semanas.
Todos quedaron pensativos, hasta que Elaice alzó la voz.
Elaice: Les mentiría si les dijera que nosotros tampoco sabíamos.
Albus: ¿Cómo? ¿Ya sabían?
Rosas: De las babosas, sí. Aparecieron misteriosamente hasta hace un año. Vinieron a causar destrozos y nos deshicimos de ellas, pero no sabíamos que podían transformarse.
Elaice: Cuando supimos que podían hacerlo, fue un día en la escuela, el día en el que Albus se tropezó y no podía caminar.
Rosas: Ese día nos deshicimos de uno de ellos quienes parecían alacranes, dos se nos escaparon porque Markus los derrotó, pero no los destruyó.
Albus: ¿Markus?
Venus: Sí, cuando jugábamos a las escondidas y él se ofreció a buscar a los demás que se habían perdido.
Elaice: Ese día en el que Elena y tú faltaron, destruimos a los otros dos, Rosas y yo, Venus venía con nosotros.
Venus: ¿Creen que, haiga más de esas cosas?
Elaice: No lo sabemos, creíamos haberlas destruido a todas y volvieron a aparecer.
Elena: ¿Creen que sea, por eso de la Luna Sagrada?
Todos se quedaron pensativos, sin ningún argumento y ninguna idea, todo es un misterio total para los cinco.
Adabella: ¡Niños, ya está todo listo! ¡Entren a lavarse las manos!
Venus: Ya está la comida, pero, sus Espadas, tu Arco Elaice.
Elaice: Siempre desaparecen si las soltamos, no te preocupes Venus.
Albus, Elaice y Rosas fueron los primeros en estar de pie, soltando sus respectivas armas y estas desaparecen antes de tocar el suelo.
Elena fue muy callada, Albus lo notó, pero decidió no hablar al menos en el momento.
Todos están en la mesa compartiendo el almuerzo, Venus se perdía en su mente constante veces, Rosas le ayudó a despertar, pues si no se apresuraba, se enfriaría su platillo.
De repente Rosas se detuvo, está tratando de recordar algo que le mencionaron sus amigos del orfanato hace días, Elaice ve que Rosas está paralizado, cosa que llamó su atención.
Elaice: ¿Te ocurre algo Rosas?
Rosas: ¿Hoy ocurría algo?
Elena: ¿En dónde?
Rosas: En el orfanato, no recuerdo bien, pero era algo de una visita.
Elaice: Ah, ya me acordé, era algo de una escuela que va a visitarnos, nada importante al menos para mí.
Rosas: Mmm...
Adabella: ¿Una escuela vendrá a verlos? ¿Cuál?
Rosas: No escuché muy bien cuál, pues nuestra supervisora no nos anunció nada de eso, parece que todo sería de sorpresa, al menos yo y unos cuantos nos enteramos a oídas.
Adabella: Es una pena, pero sé educado en su momento Rosas, debes dar una buena impresión de ti.
Rosas: Claro, lo haré.
Albus: Ya terminé mamá.
Adabella: Lavas tu vaso, tu plato y los cubiertos que usaste.
Albus fue el primero en levantarse de la mesa, sin embargo esperó a que todos terminaran de comer y se ofreció a lavar todos los trastes usados.
Después de lavarse las manos, Rosas y Elaice tomaron sus mochilas y se dirigieron a la entrada de la casa de Albus.
Rosas: Gracias.
Adabella: Gracias a dios mis hijos. ¿No va Elena con ustedes?
Rosas: Ella me dijo que se quedaría, ¿No se lo dijo?
Adabella: No, pero lo más seguro es que esté en la mesa con Albus y Venus. No hay problema si se queda.
Elaice: Si terminan su tarea a tiempo, vendremos a verlos.
Adabella: Está bien, aquí los esperaremos.
Rosas - Elaice: Qué tenga un buen día.
Adabella: Igualmente niños.
En el camino, Rosas iba mirando el cielo, Elaice va callada, pero se desespera y alza la voz por Rosas.
Elaice: Rosas, ¿Qué harás con Wind y con Darién?
*Rosas está en las nubes*
Elaice: Rosas, ¿Me estás escuchando?
Rosas: ¿Eh? Disculpa, no escuché lo que dijiste.
Elaice: Dije que qué harás con Wind y Darién, pero veo que algo te pierde, ¿En qué piensas?
Rosas: Nada importante, bueno, si te digo, prométeme que no te enojarás.
Elaice: *Sonríe* ¿Por qué lo haría?
Rosas: *Suspira* Escucha. ¿Recuerdas que hace dos años nos visitó una escuela y vino una niña?
Elaice: Sí lo recuerdo, la más destacada de tal generación.
Rosas: Pues, ella vendrá de nuevo hoy, y, estoy emocionado.
Elaice: [Poco extrañada] ¿Y eso?
Rosas: Pues esa niña... Es muy linda, y me gustaría volver a verla, se llama Jovita, una niña rubia y ojos como los míos, ay cielito lindo...
Elaice: ... No te, no te gusta esa niña, ¿Verdad?
Rosas: N-no, sólo dije que es muy linda.
Elaice: *Con las manos detrás de la cabeza* De todos modos, no estoy interesado en conocerlas, prefiero seguir practicando con mi arco.
Rosas: ¿De verás? Bueno, a mi sí me gustaría conocer a Jovita, hace dos años tuve mucha pena de hablarle, pero hoy será mi oportunidad y no la desperdiciaré.
Elaice: [Irritada] Si tanto quieres conocerla, por qué no cuando ella llegue, ¿La invitas a salir?
Rosas: Elaice, ¿Estás molesta?
Elaice: ¡Claro que no! Sólo te estoy diciendo qué podrías hacer, ya que dices que ella es muy linda.
Rosas: *Sonríe* Elaice, vamos, tú también eres una niña muy li--
Elaice: ¡No me trates como una niña!
Rosas: (Se molestó... Es cierto que a Elaice no le gusta que la traten como una niña, pero ella, tiene algo que otras chicas no tienen... ¿Acaso yo soy el único que puede verlo?)
Llegaron al Orfanato Crepúsculo, subieron las escaleras y llegaron a la planta alta.
En el campo se encuentran Wind y Darién luchando con Espadas de Madera; aun desde distancia, pueden ver con qué mano emplean, Wind es zurdo y Darién es diestro.
Rosas: ¡¡Chicooos!!
Wind: Mira Darién, es Rosas.
Darién: ¡Te estábamos esperando!
Rosas: ¡Ya voy! Bueno Elaice, yo iré a jugar con ellos, ¿Segura de que no quieres quedarte?
Elaice: Gracias Rosas, pero ya te dije lo que quiero hacer. Te veré después. Ah, y suerte con tu Jovita.
Rosas: [Deprimido] Elaice, yo no...
Mientras Elaice se iba, Rosas se quedó en medio.
Wind y Darién se preguntan qué hace ahí parado, por lo que fueron a verlo para averiguarlo.
Darién ¿Estás bien Rosas?
Rosas: S-Sí, Eee-Estoy bien...
Wind: No te ves bien, ¿por qué estás triste?
Rosas: ... Por Elaice, se enojó conmigo, no quería que...
Darién: Relájate amigo, no creo que esté siempre enfadada contigo.
Wind: Ah, Rosas... tú y Elaice, desde que se conocieron por primera vez han sido todo un caso.
Rosas: ¿W-Wind?
Wind: Ese día los tres lo recordamos, te escapaste de muy pequeño del orfanato cuando encontraste a Elaice, todos nos sorprendimos por tu hazaña.
Darién: Sí, recuerdo un poco, fue de muy noche, fuiste muy valiente.
Rosas: Esa noche, escuchaba a alguien llorar, por un segundo pensé que era la llorona, pero no tuve miedo y seguí, y la encontré. Desde entonces he crecido con ella, hemos sido muy unidos y siempre estamos buscándonos. Siempre soy yo quien llora, pero Elaice siempre está conmigo... pero hoy no creo.
Darién: ¿Pero por qué? No puede estar tan enfadada.
La supervisora encontró a los chicos y se acercó a ellos.
Se le ve algo apresurada.
-Niños, necesito de su ayuda.-
Wind: ¿Qué ocurre?
-Recibí una llamada de parte de la escuela que vendrá, ya vienen en camino y los necesito para que sean los guías de las niñas que nos visitarán.-
Darién: Claro. Vamos Rosas.
Rosas: S-Sí.
Wind: *Sonríe* Tranquilo hermano, ya verás que todo se solucionará.
Rosas: [Un poco mejor] Gracias, Wind.
Los chicos fueron primero a sus dormitorios para dejar sus Espadas de Madera, después se dirigen a la dirección principal del orfanato, donde recibirán las indicaciones de la supervisora.
Y una vez dentro...
-No deben tardar en llegar. Bueno niños, sólo tres niñas llegarán, así que cada uno les mostrará con detalle las instalaciones del lugar.-
Rosas: (No había visto a la supervisora tan, interesa...)
Wind: Oiga, ¿De qué escuela son?
-Esas niñas vienen desde la escuela primaria Pablo Hernández de Minatitlán, las tres son las más destacadas de su generación, estudian el cuarto grado.-
Darién: Estem... Supervisora, creo que ya llegaron.
Darién al estar más cerca de la ventana se asomó a ver afuera, muchos niños veían a una camioneta que llegó, de ella bajaron una profesora mayor de edad y tres niñas.
Wind y Rosas también se asomaron, Rosas al reconocer a una niña se puso muy nervioso y se escondió detrás del escritorio de la supervisora.
Aquella profesora les dijo a las niñas que la siguieran, se dirigen al despacho de la supervisión, Wind camina hacia la puerta, calculando el tiempo para abrirles y darles la bienvenida.
Segundos después, se escucha el primer golpe a la puerta, Wind de inmediato responde y las deja pasar.
Wind: Buen día señoritas.
Darién: Buenas tardes.
-Es un placer tenerlas como visitas directora.- Dice la supervisora.
-Gracias por recibirnos. Es muy amable este niño de cabello plateado.-
Wind: Para servirle.
-Gracias Wind. ¿En qué estábamos? Ah, chicos, tal como les dije, cada uno les mostrarán a las niñas el lugar.-
-Una, serás acompañada por este joven de cabello plateado.-
La niña de nombre Una no decía nada, sin embargo Wind se acerca a ella y le ofrece cortesía.
Una es una niña de cabellos largos color azul hielo, casi cyan, que le llegan a la cintura, ojos rojos semiclaros, tez blanca, al igual que sus otras dos compañeras porta el uniforme.
Wind: Mi nombre es Wind, ¿Adónde le gustaría ir? *Ofrece la mano*
Una: ... ¿En dónde, están los baños?
Wind: ¡Ja ja! Sígame por favor.
Darién: (Wind siempre me sorprende con su actitud de caballero, hasta por más rara que sea la pregunta, responde normal.)
Wind salió con Una, y posiblemente den una vuelta por el orfanato.
Tanto la supervisora como la directora se quedaron maravilladas por el comportamiento de Wind.
Darién: Disculpen, ¿Hay algo que pueda hacer?
-Por supuesto niño. Andrea, él será tu compañero.-
Darién: [Se le ve impresionado] (¿Así de repente?)
Andrea es una niña de piel blanca, cabello largo castaño de tonos parecidos a los de Darién; en él lleva puestos dos broches; sus ojos son verdes, lleva un cuaderno entre las manos y un lápiz.
Darién: ¿Te ayudo con tu libreta?
Andrea: No gracias.
-Vayan a las canchas deportivas Darién, ¿Puedes?-
Darién: Sí. Vamos Andrea.
Andrea: Está bien.
Darién salió con Andrea, las únicas que quedaban dentro eran la supervisora, la directora y una chica rubia, Rosas también está adentro, pero no ha salido de su escondite.
-¿Rosas? ¿Rosas estás aquí adentro? Te necesito para que seas el compañero de... Niña, ¿Cómo te llamas?-
-Ella es Jovita, ¿Rosas dices que se llama el chico? Creo recordarlo hace dos años.-
Jovita es una chica de cabello rubio, su tono de piel es similar al de Rosas, así como el color de sus ojos.
Se le ve como deprimida, Rosas la mira desde donde él está, pero al poco tiempo decide salir y se acerca donde están las demás.
Rosas: ¿Me, me buscaba, supervisora?
-Rosas, qué bueno que estás aquí.-
Jovita: ¿Rosas?
Rosas: [Nervioso] T-tú debes ser Jovita, e-encantado.
Jovita: Un placer Rosas. Es la segunda vez que nos vemos, la primera fue hace dos años.
Rosas: S-sí, lo recuerdo.
Jovita: [Contenta] Maestra, estaré con Rosas, con permiso supervisora.
Rosas: ¡Ah-aaah!
Jovita tomó la mano de Rosas y comenzó a correr, en consecuencia Rosas también, aunque forzado.
Ambos, y guiados por Jovita, recorrieron parte del lugar hasta llegar a la alberca, no había nadie.
Al estar cerca de una banca, Jovita toma asiento para descansar, Rosas sólo se recarga sobre sus rodillas para recuperar el aire.
Rosas: Vaya, corres muy rápido.
Jovita: ¡Ja ja! Cuánto tiempo ha pasado Rosas, dos años.
Rosas: Ajá, pero, nunca nos hablamos, y estás muy contenta.
Jovita: ¡Sí, pensé que no volvería a verte!
Rosas: ¿Querías verme? ¿De verdad?
Jovita: Sí. Fuiste el único que estuvo todo el día conmigo hace tiempo, y nunca te lo agradecí.
Rosas: *Evade la mirada* Yo me quedé callado todo día, yo debí de haber dicho algo.
Jovita: *Le toma la mano* No te preocupes, hoy tenemos otro día y podemos aprovecharlo al máximo. ¿No crees?
Rosas: *Sonríe* Claro.
Desde muy lejos, los observa Elaice, muy seria y muy disgustada.
Tiene su arco a la mano, pero lo suelta y desaparece, bajó la mirada y negó hacia el suelo.
Elaice: (... Rosas... No estoy enfadada contigo, pero si así eres feliz, yo también lo seré...) ¡¿A quién quiero engañar?! ¡Perdóname Rosas!
Elaice huyó del lugar, el grito que dio lo logró escuchar Rosas, pero no podía dejar a Jovita, ahora estaba más preocupado.
Wind caminaba junto con Una, mostrándole algunos lugares como el dormitorio; vio que Elaice corre ciega, lo cual le mete dudas.
Wind: ¿Qué tendrá Elaice?
Una: ¿Es una amiga tuya?
Wind: Sí, pero se veía muy mal. ¿Qué le habrá pasado?
Una: ¿Quieres ir a verla? Te acompañaré.
Wind: Muchas gracias Una.
Wind vio a tiempo que Elaice tomó camino hacia su dormitorio, fue fácil llegar allá e ir a verla.
Junto con Una, tocaron la puerta.
Wind: Elaice, ¿Podemos pasar?
Una: ¡Ah! ¡W-Wind!
Wind: ¿Qué? Oh wow, ¿tenía que ser ahora?
Dos Limos Azules aparecieron detrás de ellos, Una se asustó, Wind se interpuso frente a ella.
Wind: ¿Sabes guardar un secreto?
Una: ¿De qué tipo?
Wind: Sólo observa.
Wind extendió su brazo izquierdo, abriendo la palma de su mano, cierra los ojos y se concentra.
Haciendo un movimiento giratorio en sus manos un destello es creado, dejando en su lugar una Espada de empuñadura verde hoja.
Wind: Estaremos bien, no te angusties. Parece que hoy me toca ser también de guardia.
Una: Wind...
Wind: ¿Asustada? No lo sé. Yo no, porque no perderé.
Una: ... ¡Vamos Wind! ¡Lo lograrás!
Final del Capítulo.
Última edición por MasterPlayer; 05/03/2012 a las 23:28
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 7 - ¡Espadas Unidas!
A Tu Lado Lucharé.
En las afueras, en los campos deportivos, se encuentran Darién y Andrea viendo a los demás niños jugar futbol.
Darién: ¿Qué tiene este deporte que todos lo juegan?
Andrea: Es muy entretenido, tanto verlo como jugarlo.
En un momento, uno de los niños pateó la pelota a modo de enviarla al aire, y justo al caer se escucha que algo reventó como un globo, eso fue el mismo balón, el cual se ponchó tras haber caído sobre una roca puntiaguda.
Todos los niños se desanimaron y comenzaron a discutir, la pelota en medio de todos.
Darién: No no, van a comenzar a pelear. Andrea, ¿podrías disculparme un momento?
Andrea: Está bien.
Mientras Darién se acercaba a tranquilizar a los niños, Andrea abrió su cuaderno y tomó su lápiz, comenzó a dibujar la pelota justo antes de que esta sufriera una rotura.
Al terminar, arrancó la hoja, la dobló hasta formar un avión de papel y lo arrojó al aire.
Darién tiene dificultades para calmar las tensiones de los pequeños, pronto se desorbitó cuando fue golpeado por el avión que Andrea lanzó, él no supo que ella fue.
Desarma el avión para ver qué.
Darién: ¿Eh? ¿El balón?
La duda lo obligó a mirar de nuevo el balón, a la vez porque todos los niños se quedaron callados, a la vez impresionados, él incluido.
El balón está como nuevo, como si no hubiese sufrido ningún rasguño, aunque pronto los niños no se contuvieron y la reestrenaron.
Regresó al lado de Andrea, sigue apantallado.
Darién: ¿Viste eso?
Andrea: ¿Qué cosa?
Darién: El balón, estaba ponchado, y de repente, como si nada le hubiera pasado.
Andrea: ¿En serio? No me di cuenta.
Darién: Fue increíble... Bueno, es la segunda cosa que me ha sorprendido en la vida.
Andrea: ¿Cuál fue la primera?
Darién: Eso, no puedo decírtelo, al menos no en este momento.
Andrea: Cómo quieras.
Pronto el viento comenzó a soplar, pero con debilidad.
El día comenzó a caer hasta sumir todo el lugar en la noche, en el cielo se podía ver la luna, pero era una azul oscura, como la media noche, pero está muy oscura.
Andrea: ¿Ya es de noche?
Darién: No... Pero está la luna, tan azul...
Mientras tanto, en la casa de Albus, él se encuentra ayudando a Venus con su tarea, mientras Elena lee un libro, pero no un libro de la primaria.
Todos se dan cuenta del repentino anochecer, su curiosidad los condujo a la ventana de la sala para ver las afueras.
Albus: ¿Chicas, es la Luna Sagrada?
Elena: No estoy segura, cuando estábamos con el Espadachín Romain, la Luna Sagrada era roja.
Venus: *Bostezo* Albus... Tengo sueño...
Albus: ¿Ah sí? Pues...
No había terminado la oración y al instante Venus cayó dormida, afortunadamente colapsó en un sofá.
Adabella bajó muy rápido de las escaleras, fue hacia donde están los niños y cerró las cortinas.
Adabella: Niños, no salgan afuera.
Albus: ¿Pero por qué no?
Adabella: Es peligroso, no sabemos qué podría pasar. Albus, sube con las niñas a tu habitación y quédense ahí... Albus, ¿Qué le pasó a Venus?
Albus: Se, quedó dormida.
Adabella: Sube con Elena mientras, yo llevaré a Venus.
Albus: Claro mamá, vamos Elena.
Albus y Elena fueron los primeros en subir por las escaleras, mientras Adabella recoge a Venus, los niños siguen viendo las afueras por la habitación de Albus, hasta que escucharon a Adabella subir y cerraron las persianas.
Adabella: No te importará si Venus ocupa tu cama ahora, ¿Albus?
Albus: No. Esperaremos a que despierte.
Adabella: ¿Y terminaron su tarea?
Albus: Sí, exactamente antes de anochecer.
Adabella: Bueno niños, quédense aquí hasta nuevo aviso. Cerraré la puerta.
Adabella sale de la habitación y cierra la puerta.
Albus se queda pensando sobre la situación mientras Elena vuelve a tomar su libro, mismo que llama la atención de Albus.
Albus: ¿Te gusta mucho leer Elena?
Elena: Sí, me gusta. Te prestaría un libro, pero sólo tengo este.
Albus: ¿Puedo verlo?
Elena: ... No creo que le entiendas.
Albus: Vamos, no está en otro idioma.
Albus se acercó a Elena para ver una de las páginas, justo la que está leyendo Elena.
El resto de los caracteres no los entiende, excepto un párrafo.
Albus: "Coloco mi mano enfrente para detener un maligno conjuro.
Bloqueo la oscuridad, jamás contaminarás a este corazón puro."
Aunque no era una orden, Albus extendió su brazo derecho y abrió la palma de su mano.
En cuestión de segundos, apareció un escudo circular rosa frente su mano, a donde él la movía, este le seguía, y pronto desapareció.
Elena: ¡¿Qué fue lo que pasó?!
Albus: Elena, no grites, Venus está dormida.
Elena: Albus mira, uno de los párrafos del libro desapareció. ¿Qué leíste?
Albus: Pues sólo eché un vistazo, leí un texto que pude leer, lo recité y pasó.
Elena: Mmm... Esto es raro. Muchos de los párrafos del libro que he leído han desaparecido, después de leerlos. Albus, este libro... Prométeme que guardarás el secreto.
Albus: Lo prometo.
Elena: Bien. Este libro, no es un libro común, es un libro de hechizos, desde que lo encontré, he aprendido a usar magia, pero todavía no sé manejarla adecuadamente.
Albus: ¿En serio? ¿Puedes mostrarme un hechizo?
Elena: Esto no es un juego Albus, pero, te mostraré uno sólo porque tú ya me confiaste el secreto de tu espada. Dame espacio por favor.
Elena se levantó, se puso en medio del cuarto y juntó sus manos.
Cerró los ojos para concentrarse, Albus mira atentamente todo lo que hace Elena.
De repente el cuarto completo se tornó más oscuro, las manos de Elena comenzaron a brillar rojas en contorno, al separarlas se formó una Bola de Fuego, la cual sujeta como si se tratara de una pelota.
Albus: ¡Asombroso!
Elena: ¡Ah!... ¡Abre, la ventana!
Albus: ¿Elena? ¿Elena estás bien?
Elena: ¡Me quema! ¡Abre la ventana Albus!
Al ver una mueca con dolor de parte de Elena, Albus de inmediato abre la ventana de su habitación sin saber por qué se lo pidió encarecidamente.
Elena arrojó la Bola de Fuego hacia afuera, quien al chocar con una pared se deshace sin dejar rastro.
Se hincó en el suelo, jadeando de cansancio.
Albus: ¿Estás bien Elena?
Elena: S-sí... Un poco cansada.
Albus: ¿No te quemaste las manos?
Elena: La bola era muy caliente, pero no me quemé. Mira.
Elena le mostró sus manos a Albus, es cierto que no sufrió ninguna quemadura, ambas palmas están intactas, sin embargo Albus se ve muy preocupado.
Todos los niños que están en los campos deportivos en el Orfanato Crepúsculo presencian la Luna Sagrada, a muchos, tan sólo verla los pone tristes.
Rosas y Jovita parece que no tomaron en cuenta el cambio del día a la noche, pero Jovita fue la primera en hablar.
Jovita: Rosas, ¿Puedes ver la luna?
Rosas: *Mirando al cielo* Sí. La luna es completamente azul.
Jovita: ¿No es hermosa Rosas?
Rosas se quedó callado, escuchó lo que preguntó Jovita más no respondió.
Vio el reflejo de la Luna Sagrada, sin saber qué es, en el agua, era lo único que reflejaba desde el cielo.
Rosas: No hay estrellas en el cielo. ¿Por qué?
Jovita tampoco pudo contestar la pregunta, no la ignoró, pero se quedó pensando en lo último.
En el interior de los dormitorios, Wind defiende a Una de los Limos Azules, trata de ahuyentarlos con su espada, intenta cortarlos pero estos esquivan al desplazarse hacia atrás.
Wind: ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo darles?
Pronto, los Limos se juntaron y se formaron a ser uno solo.
En cuestión de segundos adoptó la forma de una Rata Gigante, preparada para atacar ante cualquier movimiento.
Una se asustó, más Wind no retrocedió.
Wind: Quédate atrás. Escóndete si es necesario, pero no estés cerca de mí, me entorpecerías.
Una dio pasos atrás, Wind se preparó para luchar tan pronto como la rata respondiera.
El roedor es el primero en atacar, corre hacia Wind para morderlo, pero él esquiva al impulsarse contra la pared y saltar, quedando detrás de la rata con la oportunidad de un corte perfecto.
Wind: ¡Se acabó! ¡Desaparece!
Tomó la cola de la rata, como la fuese a jalarla, para acercarse y clavar su espada en la espalda del animal.
Al caer, la rata pegó un grito muy agudo antes de morir, todavía antes de desaparecer, golpea a Wind con su cola, lo tomó desprevenido, por lo que recibió el golpe directamente.
La Rata Gigante se desvanece lentamente, Wind cae al suelo y su espada desaparece antes de tocarlo.
Una se acercó a él, está inconsciente por el ataque, pero no sufrió una herida grave.
Una: ¡Wind! ¡Wind no me dejes!
La puerta del dormitorio de Elaice se abre, ella sale armada con su arco, se sorprendió al ver a Wind en el suelo.
Elaice: ¿Qué pasó aquí?
Una: Wind me defendió, de un monstruo.
Elaice: Llévalo ahí adentro, y no salgas si no te doy mi señal.
Una: De acuerdo. ¿Qué harás tú?
Elaice: Tengo algunas cosas qué hacer.
Elaice se apresuró, Una se quedó con Wind, lo mira con tristeza, a la vez con alegría.
Una: Muchas gracias... Wind.
Al salir de los dormitorios, Elaice se sorprendió al ver el cambió en todo el lugar.
Pronto se escucharon los gritos de los niños, quienes entraron a los dormitorios apresurados y asustados, dedujo que algo sucede en las canchas deportivas.
Darién y Andrea se encuentran en problemas, ya que están siendo atacados por Ratas Gigantes, tres en total.
Los niños corren, la más asustada en Andrea, Darién no tiene opciones, pero no tiene miedo.
Darién: ¡Rápido, por aquí!
Llegaron hasta la alberca, encontrándose con Rosas y Jovita.
Al verlos, Rosas terminó sorprendido al verlos tan agitados.
Rosas: *Se pone de pie* ¿Darién?
Darién: *Jadea* ¡Ro, Rosas! ¡Haz algo, vienen a por nosotros!
Rosas: ¿De qué me hablas Darién!
Andrea: ¡¡Nooo!! ¡¡Ahí están!!
Finalmente Rosas entendió a qué se refería Darién con hacer algo.
Las Ratas Gigantes los encontraron, raspan la tierra con furia.
Rosas: ¡Chicas, escóndanse en los vestidores, y no salgan de ahí!
Jovita: ¡No Rosas, me quedo--
Rosas: Para nada, es muy peligroso si se quedan.
Andrea no dudó en ir a refugiarse, Jovita no estaba convencida, pero se retiró en unos segundos.
Sólo quedaron Darién y él, Rosas cerró ambos puños y los juntó, el izquierdo encima del derecho, y se concentró.
En poco tiempo apareció su Espada, también verde la empuñadora como la Espada de Wind, sólo que la suya tiene un color un poco más acuático.
Darién: Ten cuidado Rosas.
Rosas: Estaré bien, tú también deberías esconderte.
Darién: No. Aunque no tenga una Espada como la tuya, al menos te apoyaré.
Rosas: No te acerques entonces.
Andrea espía teniendo la puerta del vestidor entreabierta, inspirándose de la Espada de Rosas, abre su cuaderno, y con la poca luz que le ofrece la luna, dibuja una Espada con ligeros parecidos a la de Rosas.
Jovita sólo la mira trazar, y cuando ella termina, arranca la hoja y la dobla a modo de crear otro avión de papel; abre un poco más la puerta la arrojarlo hacia Darién.
El avión aterriza atascándose entre los cabellos del chico, al ser golpeado, toma la hoja y la desdobla, viendo una Espada y una funda.
Darién: ¿La Espada de Rosas? No, *Mira para comparar* es algo diferente... ¿Eh? ¿Por qué me siento tan pesado?
Darién volteó a ver atrás por la derecha, cuando ve el mango de una Espada en su espalda, no dudó en desenvainarla, reluciendo su brillante hoja.
Sujetándola con firmeza a mano diestra, acompaña a Rosas en la batalla, él se sorprende al ver a Darién equipado.
Rosas: ¿Tú también Darién?
Darién: No estoy muy seguro, pero no te dejaré esta pelea a ti solo.
Rosas: *Sonríe y asienta* Muy bien, cuida tu espalda.
Darién no es novato en el manejo de Espadas, ha practicado al lado de Rosas y Wind durante un año, se podría decir que es el intermedio entre Wind y Rosas.
El primero en atacar en Darién, quien llama la atención de una rata al arrojarle piedras, esto sólo la enfureció y fue tentada a atacarlo, inclina sus patas y da un salto para caerle encima a Darién. Calcula el tiempo en el que caerá para contraatacar, sujeta su Espada con ambas manos, alzándola al aire, y justo cuando la rata estaba cerca de impactar, deja caer un corte vertical, dañándolo directamente e impidiendo su ataque.
A Rosas le va mal, pues su enemigo con quien se está enfrentando no lo deja actuar, lanzándole zarpas y él sólo bloquea los ataques con su arma.
Darién piensa si ayudarlo, pero es provocado por la rata sobrante.
Darién: ¡Vamos! ¡Atácame!
Una flecha es disparada a distancia, golpeando a la rata que entretiene a Rosas, cae al suelo más no fue derrotada, regresó a la forma de un Limo Azul.
Elaice llegó a donde se encuentran Rosas y Darién.
Darién: ¡Elaice!
*Rosas se inclina para recuperar aire*
Elaice: ¿Estás bien, Rosas?
Rosas: Ah... Algo... Pero, quería saber cómo estás tú.
Elaice: Luego hablamos, ahora hay que encargarnos de eso. A propósito Darién, ¿De dónde la sacaste?
Darién: No lo sé. Pero no perdamos el tiempo hablando de eso.
Rosas: Elaice, ¿Sigues enfadada conmigo?
Elaice: ¡Que te calles Rosas! ¡Estoy mal si es lo que quieres saber!
Rosas: ... Es mi culpa.
El Limo Azul se acercó a la Rata Gigante, envolviéndola completamente, haciendo que todo su cuerpo de azul se torne negro, como la oscuridad, revelando unos ojos rojos, casi al rojo vivo.
Darién y Elaice ya están listos, pero Rosas se deprimió por Elaice y perdió el flujo del tiempo, quedando atrapado en sus sentimientos.
Darién: ¡Rosas!
Elaice: (Sé que he sido muy cruel... Pero él ya hizo mucho por mí, debo dejarlo, porque yo soy la causa de su estado de ánimo, y si me quedo...)
Darién: ¡Ahí viene!
La Rata Gigante fijó su objetivo a Rosas por ser el único que no se mueve.
Su velocidad es mayor en comparación a hace unos momentos, tan rápida se volvió que estuvo cerca de cortarlo con sus garras, Rosas no se defendió, pero fue Darién quien se interpuso, bloqueando con su Espada y siendo empujado por la fuerza, casi cae a la alberca, el impacto fue tan potente que no le permite moverse.
Darién: Lo, lamento chicos...
Elaice: ¡Da, Darién! ... ¡Rosas! ¡Por favor no estés triste! ¡Eres la persona más importante en mi vida! Si te perdiera... ¿Qué haría?
*Rosas exhala, alza la mirada*
Elaice: Siempre soy yo quien te hace llorar, pero esta vez, estás cerca de hacerme llorar a mí...
Tan desconcertada está Elaice que no pudo defenderse del ataque repentino, y al tener a su enemigo a unos centímetros cerca, lo único que hizo fue gritar antes de recibir el golpe... Pero, Rosas, como la velocidad de un rayo, interfirió con el movimiento al bloquear con su arma.
Pese a la fuerza de la rata, resiste sin dificultad, su fuerza de voluntad lo impulsa a soportar todo el peso, hasta que el roedor flaqueó en un segundo que Rosas no desaprovechó.
Sujetó su espada con ambas manos y empujó a su agresor, y este al perder el equilibrio, fue acabado con un corte vertical de parte de Rosas.
Elaice: ¡Ro-rosas!
Rosas: ¿Te llegó a herir?
Elaice: No... No lo hizo, pero tú...
Rosas: *Niega con la cabeza* Elaice... No lo hagas. Si te viera llorar en este mismo momento, buscaría el castigo perfecto para mí por no haberlo impedido. Es verdad que tú eres la persona indicada para hacerme llorar, pero ojo, dije sólo tú, ¿Y quién es el adecuado para hacerte eso a ti? Nadie. ¿Me escuchaste? Nadie en absoluto, porque yo prometí, desde el día que nos conocimos, que siempre estaría contigo, y evitaré a toda costa que estés triste.
Elaice: ¿Y qué hay de... De... De Jovita?
Rosas: Es verdad Jovita es una niña muy linda, y, siento cosas raras cuando estoy cerca de ella... Pero, para mí tú eres la niña más linda, y no me digas que no te trate como una niña, porque eres... Para mí también eres...
De repente, se escuchó un crujido muy fuerte, como si se tratara de un trueno, pero no fue eso, sino la Luna Sagrada que se partió en dos.
Darién: ¡¿Es eso, posible?!
Elaice: ¡Se partió como un huevo!
Rosas: ¡No sólo eso, está desvaneciéndose!
Lentamente la Luna Sagrada desaparece del cielo, debilitándose su color y devolviéndola la luz al día.
La espada de Rosas y el arco de Elaice también desaparecieron al estar fuera de peligro, el arma de Darién regresó al interior de la funda.
Andrea y Jovita salieron de su escondite y se reunieron con los chicos.
Jovita: Umm...
Rosas: Jovita, lamento mucho que este día no fuera el adecuado para conocernos, pero me alegra saber que ustedes dos está bien.
Andrea: [Alegre] Los vi pelear todo el tiempo. Fueron tan valientes, son unos héroes.
Darién: Bueno, hicimos lo que pudimos. Realmente quien debería ser el héroe hoy es Rosas, pues esa Espada apareció de repente en mi espalda, todo esto es raro...
Andrea: ¿Y tiene nombre tu espada Darién?
Darién: No, ¿Por qué?
Andrea: Los héroes portan armas, y estas tienen nombres. ¿Cuál es el nombre de tu espada?
Darién: *La desenvaina y la mira de frente* Mmm... Siendo una gran responsabilidad, la llamaré Soulmate.
Andrea: *Sujeta el mango* Me parece un buen nombre. Soulmate... Significa [Alma Gemela].
Darién: Así es. Es extraño, por alguna razón me resonaba mucho ese nombre en mi cabeza cuando luchaba... No importa.
Rosas: ¡Esperen un segundo! ¿Vieron nuestras espadas?
Andrea: Pude verlas. Me inspiré de tu espada para... ...
Rosas: ¿Para qué?
Andrea: Para, imaginar, nada más.
Elaice: Oigan niñas, seguro que la directora de su escuela debe estar preocupada, vayamos al despacho de la supervisora para que vean que están bien.
Darién: Es verdad. Vamos Andrea.
Los chicos tomaron camino hacia la dirección principal, excepto Jovita quien se quedó atrás, pero Rosas se percató de su ausencia y retrocedió para ir a verla.
Elaice también se dio cuenta del retraso de Rosas, quien fue a ver a Jovita, pero no se molestó.
Elaice: ¡No se demoren mucho!
Rosas: ¡Ya va! Jovita, ¿Te ocurre algo? ¿Te sientes mal? ¿Qué tienes?
Jovita: *Con los ojos cerrados, suspira* Rosas, ¿Volveremos a vernos?
Rosas: Amm, eso no lo sé. Depende de ti.
Jovita: ¿Cómo dices?
Rosas: Hace dos años me hice la misma pregunta, y el día de hoy pude verte, aunque tampoco pudimos conocernos. Hoy eres tú quien se hace esa pregunta, si tu sabes la respuesta, entonces volveremos a vernos.
Jovita: Rosas...
Rosas: Y Jovita, sonríe. Te ves mucho mejor cuando sonríes.
Jovita le dio una sonrisa a Rosas.
Convencidos, se encaminan hacia la dirección principal para reunirse con los niños, la supervisora y la directora.
El día también llegó para Albus, Adabella, Elena y Venus, esta última despertó al regresar el día.
Adabella entró a la habitación de Albus, a quienes encontró dormidos ahora fueron Albus y Elena, uno al lado del otro, mientras Venus observa confundida.
Adabella: Venus, ¿Tú sabes qué pasó?
Venus: No señora, acabé de despertar y así los encontré.
Adabella: Mmm... Espero que despierten pronto.
Venus: Yo me iré cuando Elena despierte.
Adabella: No hay problema. Los dejo mientras.
Cierra la puerta y Adabella entró a su habitación.
Toma asiento en su cama mientras piensa sobre los últimos sucesos, le preocupa mucho la situación.
Adabella: (Hoy es la segunda noche que cae repentina, y una de las tres Lunas Sagradas se ha roto de repente. ¿Qué habrá pasado que provocó su ruptura? No estoy segura...
Si todo esto ya no está dentro de su control, tendré que interferir yo misma... Pero temo por Albus, por Elena, por sus amigos...)
Sveta: Señora, ¿Le preocupa algo?
Sveta apareció misteriosamente en frente de Adabella, no le quita la mirada de los ojos.
Adabella se asustó, pero no salió ningún ruido de su boca.
Adabella: ¿Y tú, quién... eres, amiga de mi hijo?
Sveta: ¿De Albus? Sí. Señora, siento que algo le preocupa, puedo sentirlo yo también. Tiene miedo de que algo le suceda a Albus y a sus amigos, ¿verdad?
Adabella: ¡¿Cómo...?!
Sveta: Pero, no se dé por vencida. Aun cuando usted ya no pueda cargar con ese secreto, debe cedérselo a Albus. Estoy segura de que él entenderá todo y sabrá manejar la situación.
Adabella: No... No sé de qué me hablas.
Sveta: *Le toma su mano* Escúcheme, y por favor no mienta. He presenciado la Luna Sagrada dos veces y estoy muy aterrada por lo que puede venir. Yo acompañaré a Albus hasta el fin del mundo si es necesario para evitar que personas inocentes mueran a causa de la maldición que está por desencadenarse.
Él no estará solo, siempre irá bien acompañado, me tendrá a su lado...
Adabella: Niña deja, deja de confundirme. ¿Quién eres para decirme tales barbaridades?
Sveta: Le diré, pero Albus no podrá saberlo hasta entonces... ... ... Yo soy, la representación de Venus.
Adabella: [Atónita] ¿La, qué...?
Sveta desapareció, como un espejismo en el desierto.
Adabella no podía terminar de creer todo lo que había escuchado, tantas cosas que Sveta sabe, y las consecuencias, a la vez sobre lo que a Albus algún día le corresponderá.
Adabella: ... Representación de Venus... Entonces, lo que está por venir es demasiado serio...
La Luna Sagrada... La representación... Debo, ser cuidadosa, si lo que está por venir es real... Albus, Elena...
No se deja consumir completamente por el pánico, pero piensa más al respecto sobre cómo actuar ante lo que se avecina.
Final del Capítulo.
Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.
Capítulo 8 - Sin Amanecer.
El Temor Es Más Grande.
-¡Albus! ¡Albus! ¡Vamos a jugar!-
Albus despertó en un lugar que no conocía en absoluto.
Se levantó de un suelo ausente de todo color, no puede ver nada, ni el cielo y un alrededor que no sea oscuro, apenas y puede ver sus manos.
-¡Albus! ¡Abre los ojos Albus! ¿No jugarás con los ojos cerrados o sí?
Sigue confundido, no puede ubicar exactamente de dónde viene el llamado.
Ignorando el lugar en donde se encuentra, comienza a correr derecho, esperando dar con una pared o algo que lo detuviese.
-¡Albus! ¡Te vas a estrellar! ¡Abre los ojos!-
No hizo caso y siguió su camino.
Pronto, puede ver a alguien a distancia, aceleró para acercarse a tal y probar si lo reconoce.
Al llegar, se da cuenta de que es Elena, quien le mira con rareza.
Albus: ¿Elena? ¿Eras tú quien me hablaba?
Elena: ¿Albus? ¿Por qué tienes los ojos cerrados?
Albus: No, lo tengo abiertos, puedo verte.
Elena: Pero yo te veo con los ojos cerrados, ábrelos.
Albus: Oh... O-oye, ¿no sientes algo raro?
Elena: ¿Algo raro? No, no siento nada.
El piso tiembla, a medida que las sacudidas eran más fuertes, Elena se asustó y se escudó con Albus, quien sólo espera a que algo se acerque para poder estar a la defensiva.
Albus miró atentamente al frente, puede ver que una extraña figura acercarse con mucha lentitud.
Conforme está más cerca, logró distinguir que es, aunque no lo cree totalmente, un dragón de piel casi púrpura, casi azul, tonalidades muy oscuras aproximarse hacia ellos.
Albus: ¡Elena! ¡No te vayas a asustar!
Elena: ¿Asustar? ¿Por qué me asustaría?
Albus: ¿Qué no lo ves? ¡Un dragón está enfrente de nosotros!
Elena: ¿Un dragón? Albus, ¿esto no es producto de tu imaginación? En serio, abre los ojos.
Albus se siente muy extraño al escuchar que Elena no puede verlo, sin embargo, el dragón está a dos pasos de aplastarlos.
Albus extiende su brazo izquierdo y se concentra para llamar su espada, la cual aparece luego de un intenso destello.
Elena al verla se siente todavía más insegura de Albus e intenta arrebatársela.
Elena: ¡Suficiente Albus! ¡Entrégame esa espada de una vez!
Albus: ¡No Elena! ¡No lo haré! ¡¿En serio no puedes verlo?!
Elena: ¡¿Ver qué?!
Justo cuando el dragón ya tenía un pie preparado para pisarlos, Elena tomó su Espada y otro destello iluminó todo el lugar, fue tan fuerte que Albus tuvo que cubrirse los ojos.
Tiempo después, amaneció en su cama, pegando un grito desesperado y mirando a los lados, despertó en su habitación.
Miró sus manos, no tenía nada, su Espada no estaba con él, y recordando su sueño, pensó que estaría con Elena, pero ella no está con él.
Albus: Qué sueño más raro... *Se estira* ¡Huum! ... Siento que me dormí por días.
Salió de su habitación, antes de bajar las escaleras, sintió que algo le llamaba, proviene de la habitación de su madre, Adabella.
Entró temeroso al cuarto, se llevó una gran sorpresa al ver a Elena dormida en su cama, como gatito acurrucado y, esperándolo un poco, con su Espada entre sus manos, como si se protegiera con ella.
Intentó removerla con cuidado para evitar herirla, justo al tomar el mango rubí, llegó a su mente una imagen, una en donde pudo verse a él y a Elena de muy pequeños, a su madre y a el mismo hombre pelirrojo al su lado, todos en un jardín.
En ese momento, Elena despertó y soltó la Espada, Albus la recuperó, pero esperaba ver alguna reacción de Elena.
Elena: *Se estira* Yaaawn... Buen día, ¿Albus?
Albus: Lo mismo me pregunto Elena. ¿Qué haces aquí?
Elena: No recuerdo, lo último que sé es que estábamos ayudando a Venus con su tarea.
Albus: Es cierto. Bajemos para ver si está con mi mamá.
Elena: Vamos pues.
Los niños bajaron juntos las escaleras, al llegar a la planta baja sólo se encontraron con Venus, también dormida en un sofá.
Elena se acercó a ella para despertarla con sacudidas, pero Venus no responde.
Elena: ¿Venus? ¿Puedes oírme?
Albus: ¿En dónde está mi mamá?
Elena: Es inútil, Venus no despierta y no sabemos qué ha pasado entonces.
Albus: *Viendo la ventana* Oye, está oscuro allá afuera. ¿Qué horas son?
Elena: *Viendo el reloj de pared* Son las, tres y media de la tarde.
Albus abrió la puerta de su casa para salir de su casa y mirar afuera, Elena lo siguió.
Al mirar el cielo, Albus no estaba seguro si decir que, o es de nuevo la Luna Sagrada o está soñando, pues la misma ahora tiene un color amarillo y muy brillante en los contornos.
Las calles están muy silenciosas para la hora, en las demás casas no se ve ninguna luz encendida, sólo están algunas esquinas iluminadas por el alumbrado público.
Albus: ¿Qué, está sucediendo?
Elena: No estoy segura de qué.
Sveta: Yo podría explicarles.
Sveta apareció detrás de ellos, Elena fue quien se asustó, Albus al ver a Sveta ya tenía varias preguntas en mente.
Elena: ¿Por qué les gusta meterme un susto?
Albus: ¿Sveta? ¿Podrías decirme qué pasa aquí?
Sveta: Han estado dormidos Elena y tú por casi dos días, hoy es Domingo 7 de Septiembre, y te ahorraré una pregunta; lo que estamos viendo sí es la Luna Sagrada, pues estábamos en pleno día cuando apareció el día de ayer.
Elena: ¿Ayer? ¿Dos días? No me lo creo.
Sveta: No te obligo a que lo hagas Elena. La Luna Sagrada reapareció cuando cayó el medio día del sábado, mucha gente se aterró y no ha salido de sus casas desde entonces.
El Naranjito a pasado de ser un pueblo pacífico a un lugar lleno de miedo y desesperación, todo desde que regreso la luna con ese color.
Albus: ¿Tiene algo de especial el color de la luna?
Sveta: Mucho, ya que sólo existen tres tipos. El azul, que se destruyó el viernes, atrae la tristeza y la depresión, por lo que un corazón roto o una promesa destruida son presa fácil para devorar.
La amarilla, la cual estamos presenciando, es el completo terror, cualquiera que pierda la esperanza será la próxima víctima de cualquier desgracia.
Albus: Y la roja, la cual desapareció hace semanas, es negatividad en absoluto.
Sveta: Bien dicho.
Elena: ¿Bien dicho? ¿Eso es todo lo que dirás?
Sveta: Elena, calma por favor, no estamos para pelear. A propósito Albus, ¿por qué llevas tu Espada a la mano?
Albus: ¿Mi Espada? Vaya, había olvidado que la tenía. No puedo soltarla, ¿no importa?
Sveta: No, estará mejor si la tienes a la mano. Desde ayer ha aparecido un grupo misterioso en El Naranjito, son cuatro hombres armados con Hachas, han asaltado a muchas personas y han tomado a niños y mujeres como rehenes.
Albus: [Inseguro] ¿Crees que, mi mamá...?
Sveta: No Albus, no temas, algo me dice que ella está bien. *Sonríe* Tú también Elena, no te angusties, puedo sentir tu preocupación, pero no se den por vencidos.
Elena: Gracias. Gracias Sveta.
Albus: Tal vez tenga una duda, pero no daré un paso atrás. Las protegeré a ambas, y a Venus, no permitiré que le pongan un dedo encima.
Entre las calles del vecindario, no muy lejos de la casa de Albus, se liberó una batalla.
Rosas y Darién se toparon con un extraño sujeto armado quien los atacó sin pensar, ellos en respuesta se defienden, Rosas llama a su espada mientras Darién desenvaina, todo el tiempo lleva su arma en la espalda.
Rosas: No creo que nos escuche si le decimos que se detenga.
Darién: Pienso lo mismo, ten cuidado Rosas.
El sujeto preparó su hacha y la lanzó hacia ellos, los niños esquivaron y el hacha regresó a la mano de su poseedor.
Darién: ¡¿Viste eso?! ¡Regresó como si fuera por arte de magia!
Rosas: Lo vi, pero no te distraigas, va a atacar de nuevo.
Darién: Rosas, tengo un plan. A mi señal lo atacarás directamente.
Confiando en Darién, Rosas mira fijamente al enemigo.
Al lanzar de nuevo el hacha, Darién corrió hacia ella con la espada en la mano, y como y se tratara de una pelota de tenis, la interceptó con un mate.
Darién: ¡Ahora Rosas!
De inmediato Rosas corrió hacia el agresor, cargando su espada en ambas manos.
Directamente lo ataca con una estocada y lo empuja, lo asombroso fue que al derribarlo, todo su cuerpo se tornó oscuro y se evaporó, todo el humo se disipó en el aire.
La victoria quedó a manos de los chicos.
Darién: *Envaina la espada* Vaya. Al menos no fue una batalla tan dura como lo pensé. ¿En serio Elaice y tú se habían enfrentado a cosas así antes?
Rosas: No como ellas exactamente, pero sí han sido cosas que no son comunes. Es la primera vez que me enfrento a algo así.
Darién: Ya veo. En fin, eres muy bueno con la espada.
Rosas: Tú también vas mejorando Darién. Sigamos, tenemos que encontrar a Albus.
En otra calle, una cercana al Orfanato Crepúsculo, Elaice y Wind fueron emboscados por dos de los bandidos.
Claro, no están indefensos, ambos se concentraron para llamar sus respectivo equipamiento.
Elaice en poco tiempo obtuvo su arco a la mano, y Wind sujeta en sus manos un arma diferente: Una lanza que apareció haciendo un movimiento giratorio en sus manos; un destello es creado, dejando en su lugar una lanza de líneas rojas y azules con un listón verde en aquella punta fina y brillante.
Elaice: No me has explicado de dónde la sacaste Wind.
Wind: Primero deja que la estrene y luego te cuento va.
Elaice: Vale Wind, te lo recordaré. A propósito, ¿cómo quedará la jugada?
Wind: No estamos lejos del orfanato, sube las escaleras y cúbreme desde ahí, yo los distraeré, pues tengo la desventaja.
Mientras Elaice sube un piso, Wind se prepara para distraer a los ladrones.
Ambos los atacan de forma sincronizada con golpes horizontales, Wind esquiva e intenta atacar, pese a su poca experiencia con una lanza, puede manejarla sin problema alguno.
Elaice ya tiene preparadas dos flechas, por el momento sólo apunta, ya que sus enemigos son muy escurridizos.
Elaice: ¡Wind, no podré darles correctamente!
Wind: ¡Espera!
Buscando una alternativa, Wind pensó mientras elude los golpes.
Tuvo una idea y está listo para emplearla; con ayuda de su lanza, aleja a sus enemigos con golpe de punta, los cuales ellos esquivan al brincar hacia atrás, pero todo es parte del plan de Wind, pues al tenerlos enfrente suyo y moderadamente alejados, coloca la lanza en vertical para defenderse.
Ellos se miraron al principio con duda, pero al final repitieron la jugada y con mayor fuerza, dejaron caer un corte horizontal, el cual, al ser de nuevo esquivado por Wind, se enterraron ambas hachas en el suelo.
Wind: ¡Tú turno Elaice!
Al no estar en movimiento, Elaice hizo el tiro perfecto, derribando a ambos bandidos, ganando la batalla.
Estos también al ser derrotados, sus cuerpos se oscurecieron por completo y se evaporaron, el humo se aleja.
Elaice salta desde la planta superior para llegar al suelo, se reúne con Wind.
Elaice: Menos mal que no nos tomó mucho tiempo.
Wind: A juzgar por la apariencia, es sólo eso, la imagen que muestran, pero a mí no me daban miedo. ¿A ti?
Elaice: ¡Pff! ¡Para nada! Ya. Hay que alcanzar a Rosas.
Wind: Vamos, dices que no es muy lejos, ¿verdad?
Elaice: Nop. Y en el camino me cuentas lo de tu lanza.
Wind: Sí, lo prometido es deuda.
En la casa de Albus, las chicas entraron para estar seguras, mientras Albus practica Esgrima con su Espada.
Dentro, Elena tomó su libro de hechizos, buscando párrafos nuevos para aprender un nuevo conjuro. Sveta se acercó a Venus, la mira con detalle, inclusive le toma la temperatura.
Sveta: (Es la primera vez, que estoy así, frente a frente... Un calor diferente al mío, una esencia que se asemeja, que coincide pero tiene sus diferencias... Es todo un cambio, tan radical, que me hace pensar... ¿Realmente--)
Elena: Sveta, ¿puedo hacerte una pregunta?
Sveta: ¿Elena? S-sí, dime.
Elena: ¿Cómo fue que Albus y tú se conocieron?
Sveta: Pues, fue en Agosto, un día que vino al orfanato, él se acercó a mí y me dio su chamarra para protegerme del frío.
Elena: [No tan sorprendida]... Aah... Entonces, así fue.
Sveta: S-sí, fue la primera vez que nos vimos.
Elena: *Arreglándose los lentes* Sveta, agradezco que me cuentes "la verdad". Parece que hay otra cosa que Albus tiene que saber.
Sveta: ¿Qué? ¿Cómo Elena?
Elena: *Suspira* Te recuerdo que soy la única que sabe de tu gran secreto, y desde que lo sé, sólo te he visto tres veces, hoy contando.
Sveta, ¿le dirás a Albus lo que sientes o lo conservarás para siempre dentro de ti?
Sveta: No estoy segura... Me cuesta trabajo decirlo.
Elena: ¿No será que quieres que él te lo diga?
Sveta: [Nerviosa] ¡Qu-qu-qu-qué estás insinuando Elena!
Afuera, Albus rebobina en su mente la batalla que tuvo contra Sonora, el Espíritu del Viento, en la cual ejecutó una técnica que nunca antes había visto, el ataque giratorio, con el cual pudo elevarse por los aires.
Albus: ¿Y sin intento hacer eso de nuevo?
Albus se preparó, coloca su brazo izquierdo detrás, sujetando con firmeza su espada para ejecutar el movimiento.
Dio un salto, procedió con impulsar su brazo hacia el frente para hacer el corte, girando en sí mismo y elevarse, la distancia fue de dos metros, suficiente para un nuevo intento, eso sí, no pudo moverse después de hacer el ataque hasta tocar el suelo de nuevo.
Albus: Estuvo bien, fue una buena jugada. Je je, un ataque giratorio...
Pronto, llegaron Rosas y Darién por un lado, Elaice y Wind del otro.
Albus se sorprendió al ver a los chicos en su casa.
Albus: ¡Elaice! ¡Rosas!
Rosas: Albus, qué bueno que estás bien.
Elaice: Y hasta que despiertas, en la noche del viernes fuimos a buscar a Venus y a Elena, y los encontramos a ella y a ti bien dormidos.
Albus: Todo esto, no pensé que nos quedaríamos dormidos dos días.
Rosas: Lo sabemos, también ayer íbamos a ir a buscarlos, pero en el camino apareció la Luna Sagrada y tuvimos que retroceder.
Elaice: ¿Están todos bien Albus? No verlos por un día ya me preocupa.
Albus: Estamos bien Elaice, sólo me pregunto en dónde estará mi mamá.
Rosas: ¿Mamá? ¿No está con ustedes?
Albus: No, desde que despertamos no está, ¿no la vieron de casualidad?
Elaice: Lo lamento Albus, no la hemos visto.
Wind: ¿Es amigo suyo? Y vaya, tiene una espada.
Darién: Te recuerdo, eras a quien buscaba ese sujeto raro.
Albus: A ustedes los vi sólo por unos segundos. Un gusto, mi nombre es Albus.
Wind: Llámame Wind, me gustaría algún día ver qué tan bueno eres.
Darién: Yo soy Darién, un placer. Rosas me ha contado de ti.
Albus: Eh je je.
Sveta salió de la casa, acompañada de Elena.
El humor de Elaice cambió a ser serio al ver a Sveta, Rosas ya se estaba preparando por si decía algo.
Wind y Darién se sienten extraños al estar ella presente.
Sveta: Qué bien, no estamos solos.
Wind - Darién: ¿Quién eres?
Sveta: ¿Chicos, no me re-- Oh.
Albus: ¿Pasa algo Sveta?
Sveta: Na, nada Albus. Venía para ver cómo estabas.
Albus: Estoy bien, más al saber que mis amigos están con nosotros.
Elena: ¿Wind, Darién? No me sorprende verlos aquí.
Wind: Tranquila Elena, estamos preparados.
Darién: Ayudaremos en lo que podamos.
Elena: Hey, no dudo de ustedes, al contrario, gracias por acompañarnos.
Albus: ... ¿Eh?
El brazalete de Albus comenzó a destellar, todos se cubrieron los ojos a excepción de Albus, Elena y Sveta.
Como si se tratará de un reloj, apareció una brújula holográfica, apuntando hacia el norte, la punta se torna roja y emite un pitido constante.
Albus: ¿Deberíamos, ir a donde nos dice? ¿Tú que dices Elena?
Elena: ¿Por qué me lo preguntas a mí?
Albus: Tanto tú como yo, y los demás, esperamos encontrar a mamá, pero quiero escuchar tu opinión.
Elena: Pues... Digo, que lo intentemos. Si algo pasa, tendré un hechizo a la mano.
Albus: Sólo hay algo que me--
Sveta: *Acercándose a Albus* ¿Es Venus verdad? Ella estará bien, algo me dice que esperará ansiosa por despertar y verte.
Albus: Sveta...
Rosas: Iremos entonces. ¿Estás listo Albus?
Albus: ... Ah, claro.
Elaice: No perdamos tiempo, tenemos que encontrar a mamá.
Wind: No sé de quién se trata, pero no es obstáculo para mí.
Darién: Sin saberlo, es alguien importante, y me alegrará saber que se volverán a ver.
Sveta: ¿Lista Elena? Hazlo.
Elena: Muy bien.
"Con mis propias manos, impido que veas la oscuridad.
Fortalécete, que no decaiga tu alma, tu deidad."
Elena juntó sus manos, entrelazó sus dedos y recitó en voz baja.
En breve, una barrera mágica es creada, todos pueden verla, Albus probó con atravesarla, lo logra, pero se retira.
Albus: ¿Es algún conjuro tuyo Elena?
Elena: No lleva mucho que lo aprendí, pero no me siento tan cansada después de hacerlo.
Albus: *Asenta* De acuerdo. ¡Vamos!
Siguiendo la dirección a la que indica la brújula, los niños se dirigen hacia un paradero desconocido entre las tinieblas, bajo la luz de la Luna Sagrada, corren sin temor.
En Minatitlán, es de día, parece ser que la ciudad no ha sido afectada ni por pequeños segmentos.
En el patio de su casa, Markus juega con su hermano tenis, ambos están muy concentrados en el juego, hasta que Markus dejó ir la pelota y se congeló, mirando perdidamente al cielo.
Damian M: ¡Sí! ¡Gané el set hermano! ... ¿Markus?
Markus no responde, para hacer tiempo, Damian va a recoger la pelota que se fue tras el saque.
Markus se veía a sí mismo no en Cualipan, la colonia donde él vive, sino en un lugar que no conoce, es un campo en plena oscuridad.
Se encuentra solo, mira los alrededores para ver si alguien está cerca, pero no dio con nadie, hasta que escuchó una voz.
-Markus... ¿Puedes, ver su brillo? Ese mismo, te acompañará hasta el lugar más oscuro, y ahí, encontrarás la verdad.-
No entendió la pregunta, pero vio que su mano derecha comenzó a destellar de forma pausada, hasta que la luz desapareció.
-Cuídate... Te quiero mucho, Markus...-
Markus: ... ¿Qu, qué? ¡E... Espera!
Fue muy tarde para exigir una respuesta, pues cuando regresó, está en el patio, su hermano lo mira con rareza.
Damian M: ¿A quién le gritabas? Sólo fui a recoger la pelota que tú no me devolviste.
Markus: ¿Damian? ... Mmm, me fui. No importa, sigamos jugando.
Pese a estar en distintos caminos, algo indica que, radicales destinos algún día llegarán a juntar y crear un solo sendero.
No tenemos la respuesta en este momento, pero su búsqueda por ella estará por comenzar.
Final del Capítulo.
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