Renelzio
16/11/2010, 12:08
Bueno, hice este "corto" para un concurso en centropokemon. Aviso que, su extensión es extremadamente exagerada, 9000. Si alguien quierer torturarse que lo haga con esto. En fin, he aquí, él:
Meroetta to Kirikizan
-(Debo estar con ella… es su gran noche, ¿Por qué no estoy con ella?)
-¡Kirikizan, despierta!
Ese grito le sacó de sus pensamientos, y regresó a la realidad, apenas y llegó a evitar el ataque Giro Bola de su contrincante, un Nattorei.
El ambiente estaba envuelto en ensordecedores gritos de la tribuna asistente a este evento, la final del torneo pokémon en Ciudad Hiun. En una gran pantalla al medio se mostraba la situación de cada contendiente, por un lado se encontraba Kurt, el cual sólo le quedaba un pokémon en pie, y ese era Nattorei con menos de un cuarto de vitalidad. Y por el otro se encontraba Kenan, al cual también sólo un pokémon sin debilitar, Kirikizan con más o menos lo mismo de vitalidad.
-¡Kirikizan, acábalo con con Demolición!
Si ese ataque daba en el blanco la victoria sería de ello, pero Kirikizan se negaba a realizar el ataque, simplemente se quedó observando al frente sin hacer mayor movimiento.
-Nattorei… usa Nivelar- ordenó Kurt, su oponente, mientras miraba estupefacto a su inmóvil rival.
-¡Maldita sea Kirikizan, muévete!
-(Ella… ahora… le prometí…)
El público enloquecía ¿Cómo era posible que la final de un torneo como este se redujera a una victoria tan fácil? Lo demostraban lanzando lo que tenían a la mano directo al campo de batalla. El entrenador de Kirikizan, Kenan era el único que se percataba de la situación, o mejor dicho sufría por la situación, varias latas y envases llegaron a acertar, a pesar de que se cubría con ambas manos.
Kirikizan por otro lado, estaba sumido en sus pensamientos, y los objetos no le hacían ni cosquillas a su metálico cuerpo. Y los gritos no llegaban a penetrar en su mente.
Él oponente aún miraba extrañado al pokémon de su rival y Nattorei tampoco le veía con ojos serios.
-A-acabemos con esto- titubeó.-Nattorei, ¡Nivelar!- decidió aprovechar la ventaja ofrecida.
-¡Nooo! ¡Kirikizaaan!- mientras decía esto, Nattorei efectuó el ataque y comenzó a vibrar el suelo del campo de batalla.
Eso le hizo reaccionar, dio un salto rápidamente para evitar sufrir mayor daño, pero ya era tarde, el contador de la batalla indicaba “00:03” y el contador de vitalidad de Kirikizan estaba mínimamente más bajo que el de Nattorei.
-¡Kirikizan, rápido, usa…- no alcanzó a terminar la frase cuando el marcador indicó el fin del enfrentamiento. Como siempre, reunió a los 2 finalistas al medio para anunciar al ganador. A pesar de que Kenan sabía claramente que había perdido, y de la manera más ridícula.
El público se notaba molesto, abucheaban a Kenan y a su Pokémon. El árbitro levantó la mano de Kurt. Los espectadores a pesar del risible final ovacionaron al ganador.
Más tarde, se le entregó de manos del árbitro el trofeo de oro y el premio en efectivo a Kurt. Lo aceptó con alegría, eran 100,000 monedas. Kirikizan y Kenan aún se encontraban en el escenario, a pesar de que la vergüenza que pasaron era inmensa. Aún deseaban el trofeo de plata para el segundo lugar, y el retribuyo monetario a pesar de ser mucho menor que el del campeón.
El trofeo y el cheque le fueron entregados por Kurt, el primer lugar a Kenan, debido a la ausencia del alcalde de Hiun que era el que originalmente iba a entregar los premios. Y a los organizadores les pareció “original” esta manera de entregarse los premios.
Se notaba incomodidad en el ambiente cuando Kurt extendió sus brazos con la copa plateada y el cheque dentro de ella, apenas asomando una de sus puntas.
Kenan lo miraba apenado, él era un gran entrenador, y ese combate pudo terminar de una manera épica en lugar de ese penoso final.
-Toma, felicidades- dijo sonriente.- Sé que no fue una batalla justa, algo tenía tu pokémon que te impidió terminar- explicó amable.
-N-no, lo tenías merecido.
-Jaja… bueno, los resultados del torneo no se pueden cambiar, pero ¿Qué te parece la revancha el día de mañana?
-¿En serio?- preguntó asombrado.
-Por supuesto, ahora ten, tengo que entregar otro trofeo más.
Lo tomó sin rechistar, pensando que tendría esa merecida revancha.
Se quedó mirando el trofeo en sus manos y el cheque en su interior, dirigiendo específicamente su mirada a la cantidad que el cheque ofrecía. Era exactamente la mitad del primer lugar, 50,000.
Después de un rato de observarlo. Dirigió su mirada al lado, en busca de su pokémon, que no había guardado aún en su pokebola.
Él ya no se encontraba ahí. Su entrador giró la cabeza como loco tratando de localizarlo, pero no hubo resultado.
No lo pensó y salió del edificio en su búsqueda.
Paralelamente a este evento, se celebraba “Miss Pokémon” en su edición 2010. Tomando como escenario, parte de los muelles de HIun, adaptados especialmente para tan esperado evento.
Tal evento ya estaba por finalizar, era el momento de anunciar al primer puesto, 7 señoritas con su respectivo pokémon, se encontraban en fila mirando al público. Para hacer más tardía la entrega de premios, el presentador se molestó en presentar a todas y cada una de las participantes.
“De derecha a izquierda, tenemos a la pequeña munna, acompañada por su también pequeña entrenadora, que viste un hermoso vestido rosa con motivos florales.
Junto a ellas, la favorita de todo adolescente, la señorita con traje “Gothic Lolita” y su Kokomori volando sobre su cabeza.
A su lado, la temperamental Erufuun, y su entrenadora, una anciana igual de enojona que su pokémon, se preparó especialmente para la ocasión, peinándose como una Erufuun, vistiendo un hermoso vestido café. Ya en sus manos tiene el trofeo de plata, lo que indica que se llevó el 2do lugar de la competencia. ,
Más adelante, Gochirezu y su entrenadora, ¿Pero qué digo…? ¡Dos Gochirezus en el escenario!
Una talentosa Shandera iluminando el escenario. Acompañada por su entrenadora… vistiendo una… polera color rojo, y un par de pantalones vaqueros, sosteniendo en sus manos, el trofeo de bronce, que la hace acreedora al título del tercer lugar en esta competencia. A pesar de su… falta de belleza, en la fase del talento, lograron la calificación perfecta por parte de todos los jueces, con su espectáculo fogonero.
Y… la más pequeña del espectáculo, vistiendo de morado con una flor en su cabello. Acompañada por la inmensa… digo, la gran Doredia.
Desde lo más fino de Isshu… vistiendo un traje emplumado, acompañada por su fiel Swanna.
Y en la esquina, la pokémon que todos querían como ganadora, la pokémon que aparece en todas las revistas de moda, la que rechaza a todos sus pretendientes, la que no se molesta en saludar. ¡La amada por todos! La señorita Meroetta. “
Apenas mencionó su nombre, la audiencia enloqueció, aplausos y gritos ovacionando a la pokémon se hicieron escuchar.
Aunque ninguna regla especificara que la competencia era Pokemon más su entrenador, venir en solitario te dejaría en desventaja total. ¡Pero para la señorita Meroetta no hay desventaja que acabe con ella!
“Y la pareja ganadora es… o mejor dicho, pokémon es… ¡Meroetta!”
El resultado esperado por todos… la señorita Meroetta se lleva otro título.
La desilusión en los rostros de las perdedoras se hizo notar, todas se retiraron una a una por la parte de atrás del escenario, ya siendo esperadas por la prensa, o al menos eso creían ellas. Las más orgullosas, querían ir directamente a su hogar a descansar. Pero algunas sí deseaban ser entrevistadas.
Pero ningún reportero tenía como blanco a ellas, querían tener la exclusiva oportunidad de entrevistar a Meroetta.
Luchaban por subir al escenario. Pero los guardias los retenían con gran eficiencia.
En el escenario, Meroetta era coronada. Un Ramo de flores le fue entregado, además de una banda que decía “Miss Pokémon 2010”. Casi toda la competencia mantuvo su cara algo enojada, pero ni eso evitó su victoria.
A pocos segundos de su nombramiento, un helicóptero se veía en la cercanía. Por la puerta de él un hombre en traje sacó una pokébola lujo, presionó el botón del centro, y de ella salió un rayo rojo directo hacia Meroetta.
El público aún gritaba por el tan esperado triunfo, pero Meroetta ya se había retirado. El helicóptero sobrevoló por toda la ciudad, hasta un edificio en los límites de la ciudad.
Mientras tanto, Kirikizan corría a toda velocidad por la ciudad, su destino eran los muelles de Hiun. Escuchó el ruido de un helicóptero, lo que le hizo detenerse en seco, y dirigir su vista al cielo.
-(¿Ya-ya acabó?)
Apenas terminó ese pensamiento, inició la persecución de ese helicóptero. Su gran velocidad no le dejó perderlo de vista, pero su destino sí que parecía inalcanzable.
Descendieron a él techo de tal, y rápidamente un par de hombres bajaron del helicóptero, en sus manos traían un almohadón aterciopelado de color purpura, sobre él, la pokébola lujo portadora de Meroetta.
Se dirigieron sin escalas a una de las habitaciones de tal edificio. Apenas cerraron la puerta, liberaron a la pokémon. Como buena pokémon mimada, no gusta de permanecer en esa incómoda capsula, pero era la manera más segura de transportarse.
La habitación era simple en su mayor parte, excepto una esquina en la que se encontraba un gran espejo con focos en su marco, debajo de él, un tocador con mil y un cremas y sets de maquillaje. A su lado, un vestuario repleto de vestidos de reconocidos diseñadores, mayormente de color rojo, su favorito.
Con una seña, la pokémon señaló que el par de guardias se retiraran de la habitación. Apenas se retiraron se dispuso a maquillarse.
Miraba el edificio con pesar, sabía que el infiltrarse ahí no sería nada fácil. Las luces del interior sobresalían desde la puerta corrediza, lo que le hacía pensar que estaría lleno de personas. Caminó sigiloso hasta ella, esperando que apenas le vieran llamaran a seguridad, pero para su sorpresa, el edificio se encontraba vacío. La puerta se abrió. Le parecía sospechosa tan nula actividad en un edificio de esta ciudad, así que siguió con cuidado. Pensaba en usar el elevador, a pesar de su velocidad, se cansa fácilmente, caminó hasta él, tenía cerradura, pero eso no era problema para un pokémon con cuchillas tan afiladas.
Dio un tajazo a la puerta, y ésta cayó cortada a la mitad. No había nada dentro, sólo una sucia pared.
Resignado, decidió tomar el camino largo, las escaleras. Empezó su travesía, después de subir unos cuantos pisos, que se encontraban igual de muertos que la planta baja. Un crujido interrumpió su trayecto a la mitad de una de las escaleras, frenó en seco.
Miraba a los lados, sin hacer gran movimiento, esperando que él que ocasionó ese sonido se presentara.
-¡Tú! ¿Qué haces aquí?- amenazó un hombre de negro, ocultando una pistola en su espalda.
Apenas oyó esto el pokémon dio un salto para alejarse del hombre trajeado.
-Te pregunté qué haces aquí.
El pokémon, dio media vuelta para continuar su camino. Al notar que fue ignorado, el hombre dejo ver su arma al pokémon.
-¡Mira! Lárgate ahora mismo si no quieres morir- apuntaba directo a la cabeza de Kirikizan.
Al oir eso volteó un segundo, ignoró de nuevo al hombre, volteó la cabeza planeando continuar con su camino.
El hombre furioso, disparó, Kirikizan se defendió con facilidad con uno de sus brazos cuchilla, el acero del que estaban hechas es increíblemente resistente, no causó ni la más mínima magulladura.
El hombre asustado retrocedió al ver tal cosa, lo normal al realizar tal provocación es defenderse. El pokémon suspiró, pero decidió continuar sin lastimar al hombre. El hombre aprovechó la oportunidad y huyó.
Pisos más arriba, otro obstáculo se cruzó en su camino, otro de esos hombres de negro se presentó, directamente frente a él, sin mayor vacilación, sacó lo que parecía ser un lanzallamas.
Esta vez el pokémon se llenó de miedo. Como todo pokémon tipo acero, el fuego no es su amigo, él fue el que retrocedió torpemente esta vez.
Confiado, su atacante se acercaba, infundiéndole miedo a Kirikizan. Lo activó, y una gran llamarada se dirigía a Kirikizan. Lo esquivó con facilidad, trataba de abrirse camino a las escaleras que llevaban al siguiente piso, pero siempre era interceptado por un lanzallamas.
-¿Por qué simplemente esquivas, eh?- le preguntó.
Al escuchar eso, dirigió molesto su mirada al agresor.
-¿Es acaso que no me quieres lastimar? Vaya… qué tierno.
Ante esa provocación, Kirikizan usó el ataque cuchillada, pero contra la pared, rozó mínimamente al atacante, pero eso bastó para hacerlo temblar de miedo y cubrirse llamando a su mami.
Aprovechó la oportunidad para retomar su camino, pero apenas dio dos pasos fue interceptado por lo que parecía ser una serpiente envuelta en rayos.
Por la resistencia al tipo del ataque, lo único que sufrió fue una pequeña caída en medio de las escaleras.
-¿No te gustó su Rayo Salvaje?- le veía burlón. Frente a él, un Shibirudon listo para atacar, sacando chispas en la parte de sus mancha amarillas, como amenazando al Kirikizan.
Se levantó fácilmente, alejándose unos metros de sus adversarios.
-¡Vete de aquí! O el próximo ataque será lanzallamas- le advirtió amenazante a Kirikizan.
Él no tenía planeado huir, es más, se veía feliz. Podría tener una batalla pokémon en condiciones, en lugar de lastimar a un humano impertinente.
-Por lo visto… planeas ser incinerado hoy, ¡Pues muy bien…! Shibirudon, lanzallamas- dijo señalando a Kirikizan.
Shibirudon efectuó el ataque. Kirikizan se movía rápidamente esquivando, pues Shibirudon le seguía con su lanzallamas.
El lugar terminó con grandes manchas negras, y unas cuantas flamas perdidas a mitad de las escaleras y en las esquinas de la pared.
Kirikizan, después de eludir su ataque a la perfección se movilizó rápidamente a las espaldas de Shibirudon, su brazo se tornó en un morado brillante, le dio un rápido tajazo justo en la cabeza, resintió el ataque, cayó de espalda sobre la pared mirando a Kirikizan.
-Shibirudon, ¡Otro lanzallamas, ahora!- le indicó su entrenador. Shibirudon obedeció velozmente
Esta vez decidió no huir, no quería causarle más daños al edificio, usó Low Kick 2.0 contra el lanzallamas, por la velocidad con la que realizó el ataque, las llamas se desvanecieron en el aire, aunque causando un considerable daño a las piernas de Kirikizan.
La patada le llevó muy cerca de su contrincante, y aprovechó para usar Garra Umbría. El ataque, por la cercanía al objetivo fue un golpe crítico.
Shibirudon se debilitó.
-Maldita sea…- se encontraba nervioso, se le notaba por el sudor en su frente. Sacó otra pokebola de su bolsillo.-¡Ve, Nageki!
Esta vez sí que se encontraba ante su fin, los ataques tipo lucha del fuerte pokemon no serían fácilmente eludibles, ni mucho menos soportables.
-¡Nageki, fuerza bru…!- su orden fue interrumpida por incesantes bips provenientes del bolsillo de su traje.
Era su celular, lo sacó, presionó un botón y leyó el mensaje, su cara se tornó a enojo.
-Maldita sea… Esa diva mimada… No puedo permanecer un momento más aquí, nos vemos- regresó a su Nageki a la pokebola, y sacó una más de la cual salió un pequeño Abra.- Ya sabes, teletransporte- le anunció a su pequeño pokémon.
Cada vez se hacían más transparentes hasta desaparecer en su totalidad. Kirikizan retrocedía lentamente subiendo las escaleras al siguiente piso, hasta que desaparecieron apresuró el paso.
Mientras tanto… la señorita Meroetta ya se encontraba lista, a pesar de que no necesite maquillaje para verse hermosa, ella insiste en darse unos retoques, ya estaba vestida y peinada, parece que un evento aún más importante se desarrollaría hoy.
Sus guardaespaldas, los hombres de traje negro ya estaban afuera de la puerta listos para transportarla.
Manda otro mensaje a sus esbirros desde el interior de la habitación. Uno de ellos abrió la puerta y el otro entró junto con la almohada y la pokebola especial para Meroetta. Alzó la pokebola con su mano, y presionó el botón del medio para meterla en ese incómodo lugar.
Colocó la pokebola en el medio del almohadón. La llevaron hasta el helicóptero entre sus manos, cada uno de un lado para evitar lo más posible la agitación innecesaria que podría molestar a la señorita Meroetta. El helicóptero se elevaba lentamente.
Kirikizan, al fin había logrado llegar a la azotea de la edificación. Pero llegó apenas por unos segundos, tarde. El helicóptero ya se encontraba fuera de su alcance, corrió inútilmente hasta las orillas del techo. Al verlo no pudo evitar descargar su furia lanzando un ataque al aire, utilizó Foco resplandor, el ataque se desvaneció en el aire a los pocos metros.
-¡Ahí está!- gritó Kenan mirando al cielo.- Él siempre hace ese ataque cuando está enojado…
Kenan se encontraba justo en la calle en donde Kirikizan, después de una ardua búsqueda al fin lo encontró.
No lo pensó un segundo más y se introdujo en el edificio. Al entrar, notó el primer destrozo que su pokémon había causado, la puerta del ascensor estaba partida a la mitad.
Notó que de cualquier manera el elevador se encontraba fuera de servicio.
-Uff…- suspiró, a él tampoco le gustaba la idea de subir ese edificio vía escaleras. Parece que ambos comparten esa pereza.
En el camino, no pudo evitar fijarse en los daños que provocó su pokémon, todo el camino fue a prisa, si no calma pronto a su pokémon, podría llegar a causar grandes pérdidas.
Abrió la puerta de la azotea lentamente.
Kirikizan se encontraba sentado en el borde del techo, dejando sus piernas al aire… cabizbajo.
Kenan caminó lentamente hasta él, esperando encontrar la razón de las acciones anteriormente realizadas.
Se sentó junto a él. Su pokémon le volteó a ver deprimido, y regresó su mirada al piso.
Después de trabajosos intentos por descubrir qué le pasaba a su pokémon, decidió simplemente meterlo a la pokebola sin más y bajar el edificio. Durante todo el trayecto hacia abajo especulaba sobre lo sucedido… “¿Estará enojado conmigo?” “¿Soy mal entrenador”? “¿Le forcé demasiado?” todas sus preguntas hacían que la culpa recayera en él.
Ya abajo, caminaba cabizbajo hasta la puerta corrediza, mientras se abría levantaba la mirada…
Un entrenador le esperaba en la parte de afuera… de tez caucásica, tenía el cabello corto de color azul opaco. Vestía jeans/pantalones vaqueros de color azul, y una polera/playera blanca, sobre ella una chaqueta negra arremangada.
-¿Qué pasa? Te ves triste- aseveró.
-¿Kurt? ¿Qué haces aquí?- respondió sorprendido Kenan.
-Pasaba por aquí… Ahora dime, ¿Qué hacías en ese edificio que te dejó tan deprimido?- preguntó insistente Kurt.
-Ehm… mi pokémon huyó al finalizar el torneo, salí en su búsqueda y terminé aquí…- le explicó tratando de fingir felicidad.
-Aún no entiendo la razón de tu cara larga, pero bueno, intentaré quitártela… Bueno, el premio incluía una invitación con dos acompañantes por el triunfo de la “Gran Meroetta”.
Kenan suspiró, lo que más quería hacer ahora era llegar a su casa y tumbarse en el sofá.
-Y no tengo a nadie con quién ir… ni quería ir, pero dicen que sirven comida muy buena, ¡Vamos! Te ayudará.
-Ya qué… vamos, igual tengo hambre- respondió resignado Kenan.
-Es a las afueras de la ciudad, hacia el oeste, no hay otra manera de llegar ahí más que con pokémon volador o helicóptero.
-Ehh… no tengo ningún pokémon volador- respondió Kenan.
-Calma, podemos ir en mi Wargle los dos- sacó una pokebola de su bolsillo y la lanzó. De ella una imponente ave graznó anunciando su salida, sólo para bajar la cabeza y esperar a que tomaran asiento.
-Está bien…- dijo dudoso.
Ambos subieron a la espalda de Wargle.
-¡Wargle, vamos!- le ordenó a su pokémon.
Y Wargle comenzó a mover sus majestuosas alas, moviendo los árboles y objetos frágiles a su alrededor. Al fin emprendió vuelo, directo hacia la “Mansión Meroetta”, lugar para la celebración de este evento.
En el camino se podía apreciar una increíble vista de la ciudad, las luces resaltaban como pequeños luceros, y el enorme tráfico era casi imperceptible auditivamente.
Ya comenzaban a salir de la ciudad, ahora sólo se veían miles de frondosos árboles, y unas cuantas manchas de colores que probablemente sean los pokémon habitantes de ese lugar.
Poco a poco se alcanza a admirar la luz de varios focos potentes moviéndose de un lado a otro, estaban cerca del lugar.
Mientras más se acercaban, el bullicio causado por la gente ya en el interior se hacía más sonoro.
Al fin llegaron, Wargle se “estacionó” lo más lejos posible cerca del límite de las arboledas para evitar causar desorden.
Al llegar, era notable la clase de gente con la que se encontrarían en esa mansión, pues venían entrando gente con elegantes trajes mayormente negros con camisa blanca y corbata de color sobrio un gris o rojo opaco era la elección más usada. Y mujeres con hermosos vestidos, y extrovertidos peinados, además de unos cuantos extravagantes accesorios.
Ya era hora de entrar, ambos se encontraban vestidos como cualquier otro día, con la remera/camiseta que encontraran primero en su armario, así que se acercaron algo apenados a la entrada.
Casi logrando pasar el umbral por el que un mayordomo les aguardaba a cada invitado, fueron detenidos en seco por el mayordomo con una de sus manos.
-Disculpen jovencitos, ¿Podrían mostrarme sus invitaciones?- preguntó con un tono refinado.
-Eh, sí, aquí la tienes- le dijo Kurt. El mayordomo le hizo una minuciosa revisión antes de anunciar su veredicto.
-Todo en orden, pero… por lo que tengo entendido, ustedes dos, par de “entrenadores” pokémon, traen consigo siempre “pokebolas” y por ende pokémons.
-Sí… ¿Y?- contestó altanero Kurt.
Todo ese rato Kenan permaneció intranquilo pensando aún en la razón por la que su pokémon se notaba enojado.
-Jovencito, si pudiera, me haría el favor de revisar el anuncio que está a su derecha.
Ambos voltearon para ver de qué hablaba ese irritante mayordomo.
“No se permiten pokémons dentro de la mansión”
-Por supuesto con claras excepciones…
-¿La excepción es Meroetta?
-Por supuesto que no, impertinente jovencito. Ella, no puede ser considerada Pokémon, ella es la Miss Pokémon 2010, y por lo tanto está muy en lo alto superando a esas criaturas que ustedes llaman “Pokémon”.
-Bueno, ¿Entonces qué? ¿No podremos entrar?
-Pero claro que sí, sólo deben entregarme todo pokémon que lleven consigo.
-Perfecto… Kenan, pásame tus pokebolas yo se las daré.
-E-espera, no podemos abandonar a nuestros pokémon aquí- dijo asustado Kenan.
-No les pasará nada… es una fiesta de la alta clase, no es un restaurante familiar con un ballet parking que carga una sucia franela.
-¿Qué?- dijo Kenan a la extraña comparación que hizo kurt.- En fin… está bien- y se retiró las pokebolas que traía en el cinturón, y la de Kirikizan que traía en el bolsillo.
Kurt hizo lo mismo. Y se las entregó al mayordomo quién las etiquetó y las puso en una especie de contenedor.
-Al salir, simplemente entréguenme esto y yo les devolveré sus “Pokémon”- le entregó un ticket a Kurt.
-Ahora sí… ¿Podemos entrar?- preguntó algo molesto Kurt.
-Por supuesto, adelante jóvenes- e hizo un ademán para indicarles que son bienvenidos.
Al fin estaban dentro, todavía en el jardín, pero ya formaban oficialmente parte de la celebración.
Mientra caminaban por el camino de mármol que llevaba directamente a la puerta principal, se podía escuchar la música del interior, era de estilo clásico, probablemente tocada en vivo por un grupo de violinistas, algún pianista, y demás personas especializadas en el toque de esos instrumentos tan “elegantes”.
Kenan se veía aún deprimido, pero Kurt se notaba algo maravillado con el ambiente de la fiesta, parece que mentía respecto a sus deseos de asistir.
El resto del jardín era verde, aunque por la hora del día lucía algo lúgubre, pero todos los que han tenido la oportunidad de asistir a este mansión hablan maravillas de ella, incluyendo el jardín.
Se podía escuchar mínimamente el ladrido de Houndoom guardianes, parece que querían atacar a todo el que entrase, pero esta noche se encontraban perfectamente atados a un árbol.
2 parejas caminaban a nuestro lado, ambas con gran porte y categoría, soltando una que otra risotada por algún comentario “gracioso”.
Ya estaban enfrente de la puerta principal, la cual estaba abierta para que los invitados se sintieran bienvenidos.
Al entrar, el ambiente era sorprendente… no había invitado que no trajera traje o vestido… ellos dos eran los únicos que llevaban esa ropa tan inadecuada. Rápidamente fueron atacados a críticas a sus espaldas, los comentaban señalando sutilmente sosteniendo su copa.
Kenan lo notó, y cada vez sentía que necesitaba salir de ahí lo más pronto posible. Al contrario, Kurt, intentaba adaptarse, tal vez no llevaba una sofisticada vestimenta, pero sí tenía modales y había visto muchas series en donde salían fiestas de gente millonaria, él creía que estaba listo para adentrarse en ese mundo, y lo demostraba con su cara que intentaba denotar confianza ante todos.
Rápidamente fueron interceptados por uno de los sirvientes, que les ofrecía una copa. Kurt aceptó rápidamente a pesar de que para su edad fuera ilegal. Kenan intentó negarse moviendo sus manos de un lado a otro, y colocando una cara de desagrado.
El sirviente no insistió más y se retiró.
-¿Qué te pasa, Kenan? ¿No estás disfrutando la fiesta?-
-¿Disfrutar…?- decía suspirante.
-Vamos, al menos disfruta de la comida. Ven, acompáñame a la mesa de bocadillos.
Ambos fueron directo hacia la descomunal mesa de bocadillos. Se veían cosas, que, a una persona común le hubieran causado repulsión, pero eso es a lo que le llaman “comida para ricos”. Kurt no los vio con buena cara en un principio pero se decidió a fingir que los disfrutaba para causar buena impresión.
Kenan simplemente se quedó mirándolos.
-Sabes qué, creo que yo debería irme… puedo arreglármelas con mi Pendoraa para cruzar el bosque.
-¿Qué dices? Los pokémon habitantes de esta área tienen niveles altísimos, a pesar de ser un gran entrenador no podrás con los enjambres de esas bestias. Además, ¿Por qué irse? La fiesta está excelente.
-Muy bien... entonces iré al jardín a dormir un poco, me siento cansado.
-Como quieras… pero si vas a dormir, mejor ve a una de las habitaciones de la casa, debe haber muchas y totalmente vacías. Sólo viven Meroetta y sus sirvientes en este lugar.
-No creo que me dejen…
-Intenta.
-Está bien, nos vemos…
Y Kurt continuó engullendo bocadillos extraños de toda bandeja y expositor en la mesa.
Kenan caminó cabizbajo hasta una las escaleras de la sala principal, en el camino, no pudo evitar observar el trofeo dorado de Meroetta, especialmente fundido con su forma, a pesar de desconocerse el ganador, Meroetta es un símbolo de belleza. En la parte baja tenía una inscripción sobre madera que decía “Ganadora Miss Pokémon 2010”.
-¿Así que esa es la “Graan” Meroetta?- dijo para sí, sin preocuparse puesto que todos lo ignoraban en ese lugar.
Terminó de subir las escaleras, y se dirigió a el ala izquierda de la mansión, esperando encontrar un lugar tranquilo en el cual descansar.
Ese pasillo se encontraba completamente aterciopelado en rojo, el color favorito de la pokémon. Cada 2 metros un planta pequeña de apariencia extravagante, en colores magentas, o purpuras.
A pesar de ya haber pasado por varias puertas, sin siquiera revisarlas. Decidió elegir una al azar, y a ver qué le deparaba…
Abrió la puerta esperando lo peor, en esa noche no había tenido nada más que desaciertos. Pero para su fortuna la habitación estaba desolada y tenía un par de camas confortables. No lo pensó más y se echó en una de ellas.
Mientras tanto… las puertas para entrar a la fiesta estaban siendo cerradas para evitar la entrada de invitados indeseados, ya sea algún pokémon salvaje o maleantes valientes. De cualquier manera, nadie llega tan tarde a una fiesta de tan alta clase.
El mayordomo encargado de recibir y de cuidar la entrada se llevó consigo el contenedor de las pokébolas, a pesar de que sólo eran 13 pokébolas, parece que esos dos eran los únicos insolentes que llevaban pokémons al hogar de la “Gran Meroetta”.
Todos fueron llevados a una habitación especial, a pesar de que Meroetta era una gran diva, no permitía el maltrato de los de su especie, así que ordenó se les llevara a una habitación especial para que pudieran permanecer ahí mientras sus poseedores disfrutan de la velada.
La habitación estaba adaptada con un pequeño espacio para cada tipo de pokémon, un pequeño lago en una esquina perfecto para pokémons tipo agua, o los que gusten de nadar o darse un baño, junto a él una pequeña tundra ambientada especialmente por enfriandores de alta precisión para evitar el daño de otra de las áreas ideal para pokémons del tipo hielo, o para cualquiera que busque congelarse... Un mini-bosque al medio, con un par de árboles, frondoso pasto y una línea de arbustos que le van magnífico a los tipo planta y los tipo bicho, una pequeña área rocosa para pokémons de tierra y de roca. Un espacio sobrio perfecto para los tipo psíquico. La imitación de una “Casa de Brujas” que le ve más que pintada a los tipo fantasma. En fin, un espacio para cada tipo de pokémon, excepto para los tipo fuego, que un área para ellos habría causado el deterioro de las otras.
Comenzó a liberarlos uno a uno cuidadosamente desde una reja para evitar intentaran atacar a su liberador.
Primero, el depresivo Kirikizan, salir no se detuvo a pensar en su ubicación, se echó en donde fue liberado.
El siguiente, un Hihidaruma, que al instante se encuentra confundido y no sabe qué hacer, lo primero que le pareció interesarle era el mayordomo, quién aún se encontraba resguardado tras la valla metálica.
Escuchó unos pasos acercándose rápidamente hacia él, volteó la mirada, tenía la cara de Hihidaruma justo frente a él, listo para embestirlo. Apenas y se pudo alejar. Por suerte salió ileso, pero fue tan miedoso como para huir en el acto dejando aprisionados a los pokémon.
Después de no recibir la debida atención por parte del humano, buscó alternativas para entretenerse. Simplemente daba vueltas por todo el lugar sin sentido alguno.
Kirikizan empezaba a molestarse, decidió no causar mayor alboroto y alejarse lo más posible de él. Se levantó de su asiento teniendo como objetivo el lago, un pokémon de fuego no es tan tonto como para irrumpir en el agua. Aunque a él tampoco le era muy agradable… así que decidió refugiarse en una pequeña área de tierra al otro lado del lago.
De un salto llegó hasta ella, se sentó cabizbajo a esperar.
El Hihidaruma continuaba trotando en círculos, hasta que en uno de ellos divisó al melancólico Kirikizan sentado en esa área de tierra.
Quería llamar su atención, así que inconscientemente usó incinerate sobre Kirikizan.
Kirikizan no lo vio venir, estaba tan sumido en sus pensamientos, así que dio perfectamente en el blanco, dejando una gran marca de quemadura en las extremidades superiores de Kirikizan.
A pesar de ser un ataque débil, por las debilidades de tipo causó un grave daño. Kirikizan se levantó enojado, sacudiéndose sus brazos, y metiéndolos en el lago para evitar mayor daño.
El Hihidaruma comenzó a saltar de felicidad, creía que tendría un compañero de juego. Sin embargo Kirikizan no tenía las más mínimas intenciones de jugar con él.
Dio un salto para alejarse del área del lago. Se dirigió al área helada, después de todo el no sufría el más mínimo pesar por el frío. Realizó un Claw Sharpen aprovechando que su rival quería jugar y no iba con grandes intenciones de batallar.
Se acercaba lentamente dando pasos torpes hasta el suelo helado, apenas lo tocó sufrió los efectos resbaladizos de tal y se estampó contra la pared helada.
Al instante cayó y perdió parte de puntos vitales. Al sufrir ese golpe al instante empezó a patalear.
Kirikizan no tuvo que realizar una sola acción. Después de ese penoso combate, decidió regresar a su pequeño lugar de relajación. A pesar de que Hihidaruma seguía dando vueltas, esta vez aún más molesto pues daba incesantes alaridos.
Mientras tanto… Meroetta se encontraba en su habitación, a pesar de ya estar total y complemente lista para salir. Ella era la invitada de honor, y deseaba hacerles esperar a sus invitados. Ella planeaba presentarse justo a media noche. Actualmente eran las 11:40 así que decidió salir de una vez de su habitación.
Ahora, al estar en su casa, caminando sobre terciopelo, donde nadie la molesta ni interrumpe, ella prefiere transportarse caminando. Después de cruzar varios pasillos de la inmensa mansión pasa por el pasillo donde está el salón para colocar a los pokémon visitantes. Aprovechando que iba con bastante tiempo de antelación optó por revisar el estado en el que estuviesen sus invitados.
Una gran sorpresa fue, el encontrar 11 pokebolas en el suelo. Rápidamente dirigió su vista al interior del salón. Y una sorpresa aún mayor fue el encontrar a Kirikizan en el interior. Pero prontamente su cara pasó de sorpresa a enojo y furia total.
En el interior, Kirikizan no se había percatado aún de la presencia de Meroetta.
De un solo golpe a la reja la destrozó. El crujir la cerca le causó dirigir su mirada al frente.
Notó a Meroetta detrás de la valla metálica, al instante se levantó y comenzó a correr para llegar hasta ella. Meroetta dirigió la mirada al frente, se notaba furiosa e hizo al Kirikizan parar.
Meroetta caminó hasta él con los ojos llorosos…
-(¿Por qué? ¿Por qué no fuiste?)- apenas terminó de decirlo le dio una cachetada y se retiró del lugar llorando.
Kirikizan recibió la cachetada sin más, sabía que lo tenía merecido.
Hihidaruma observaba estupefacto la escena, tenía a la ídolo pokémon frente a él, y llorando.
-(Porque… estaba en una batalla pokémon)- dijo aunque el único que pudiera escucharlo era Hihidaruma.
Ya eran las 11:57 y Meroetta iba directo a su habitación, no al salón principal. Mientras tanto, en el centro de la fiesta. El mayordomo cobarde detuvo a los músicos, pidió silencio y tomó el control del micrófono para anunciar la llegada de la gran Meroetta.
-Como bien sabrán, la fiesta de esta noche está realizada por nada más y nada menos a la acredora del título Miss Pokemon en su edición del 2010… con ustedes, aquí… ¡Meroetta!- dijo señalando la puerta por la que se supone haría su gran entrada.
La gente comenzó a murmullar sobre el paradero de la pokémon, y el mayordomo se sentía estúpido al seguir esperando su entrada.
-Disculpen… tenemos un pequeño inconveniente, ¡Continúen disfrutando de la fiesta!- indicó nervioso a los asistentes.
Mientras tanto… Meroetta corría rápidamente en dirección a su habitación.
-(No… ¡Nooo! No voy a dejar que ese idiota me arruine mi noche)- dijo tratando de recuperar la cordura.-(Pero… el maquillaje… se me arruinó, y mi vestido está manchado de tierra por entrar en ese lugar).-(¡Qué importa! Yo soy hermosa de cualquier manera, no le dan a cualquier mi título).
Entonces regresó al camino hacia el salón principal deseosa de recibir ovaciones de la gente de la clase alta.
No tardó mucho en llegar. El mayordomo la buscaba por pasillos y habitaciones cercanos pero no había suerte.
Entró sin previo aviso, y nadie notó su llegada. Se encontraba algo molesta por ello. Así que para hacerse notar decidió deleitarlos con su voz.
A instantes de que empezara a hacerlo, todas las miradas pasaron a Meroetta. Bajaba de las escaleras lentamente mientras continuaba su canción. Todos se encontraban encantados por la impresionante voz de Meroetta.
Terminaba de bajar, mientras la tonada se hacía más suave para luego desaparecer sutilmente. Apenas terminó los espectadores le dedicaron un aplauso y mil y un ovaciones.
Mientras tanto… en la habitación para huéspedes pokémon… Kirikizan, al saber su paradero y tener abierta la única salida de ese lugar. Decidió salir sin más.
No sabía con exactitud su ubicación, pero el sonido de su voz lo guió a la perfección por el camino adecuado. Entró por el pasillo del ala derecha de la mansión. Nadie se percató de su presencia, pues todos estaban admirando la belleza y el talento de la señorita Meroetta.
Sin pensarlo mucho, Kirikizan dio un salto hasta donde Meroetta disfrutaba de las adulaciones de sus invitados. La agarro por la cintura y emprendió huida por la puerta principal. Meroetta hizo intentos inútiles por liberarse sólo con sus manos.
Desafortunadamente para Kirikizan, los sirvientes de la señorita siempre cargaban fuertes pokémon consigo para casos en los que los pokémon guardianes de la casa no hayan sido sufientes.
Lanzaron dos pokébolas directo a la entrada principal para bloquearla. Eran 2 Muurando, que cumplían muy bien el objetivo.
Kirikizan se detuvo, con esas dos bestias en el camino no había muchas posibilidades. Aún presa, la señorita Meroetta comenzó a cantar, pero esta vez una canción algo diferente a las ya conocidas, era su ataque Ancient Song. Su cuerpo comenzó a brillar con una luz cegadora que hizo que todos los asistentes cerraron los ojos y se cubrieran la cara con sus manos, incluidos pokémon. Cuando el brillo cesó. Meroetta estaba total y completamente diferente ahora estaba en su Fase Baile.
Fácilmente se liberó de Kirikizan con una patada. Apenas estaba libre, usó A bocajarro con el par de Muurandos.
-¿Pero qué hace, señorita? Esos pokémon eran para protegerla.
-(¿Protegerme? Ja… ¡Me encargaré yo sola de esa escoria!)- dijo señalando a Kirikizan.
Ahora en su Forma Baile sus tipos cambian a Normal/Lucha. La desventaja de tipos es enorme, además de que Kirikizan no tenía muchas intenciones de luchar.
Meroetta no dudó un segundo y comenzó sus ataques, el primero en usar fue Acrobat. Parece que no tenía grandes intenciones de acabarlo con rapidez, pensaba hacerlo sufrir, ella sabía que él es incapaz de lastimar a una mujer, y mucho menos… a ella.
Él esquivo el ataque con facilidad, sufriendo los daños del ataque una de las mesas del medio.
Kirikizan estaba nervioso, no sabía qué hacer. Los sirvientes y el mayordomo empezaban a indicarle a la gente que se alejara lo más posible del centro del salón, la señorita Meroetta no sólo es hermosa y talentosa también es extremadamente fuerte.
-(¿Yo? ¿Atacarte a ti? Tú bien sabes que nunca lo haría…)
-(Lo sé, y por eso quiero machacarte lento…¡Por abandonarme!)
De nuevo, la señorita Meroetta realizó otro Acrobat. Además luciendo sus habilidades para el baile mientras atacaba.
De nuevo, fue esquivado el ataque. Kirikizan, a pesar de que no tenía grandes intenciones de atacar, cada vez que recibía un ataque, discretamente realizaba un Claw Sharpen
Este proceso se repitió varias veces, dejando el lugar hecho un desastre, con la pequeña variación de que al estar cada vez más cansado de esquivar, algunos ataques daban en el blanco pero con daño mínimo, al menos físico…
-(¿Piensas seguir huyendo como un cobarde?)- le dijo haciendo una pose y frunciendo el ceño.
-(No… lo lamento, pero tengo que acabar con esto ya)
-(¿Acabar? ¿Y cómo piensas hacer tal cosa?)
-(Así…)- apenas dijo eso, se acercó velozmente hasta ella, y usó Demolición. Ella no se lo esperaba en absoluto, ni siquiera estaba lista para entablar un combate real, no estaba lista para eludirlo. El ataque fue crítico, tantos Claw Sharpen hicieron que su ataque subiera, además de la debilidad de tipo. Hicieron caer a la Gran Meroetta al suelo.
Los asistentes, al ver esto quedaron asombrados, nunca se había escuchado ni mucho menos visto que la señorita Meroetta perdiera una competencia, ya sea de talentos, de belleza o un enfrentamiento pokémon convencional.
Kirikizan aprovechó la conmoción de todos para huir del lugar, logró con facilidad salir del interior de la mansión. En el jardín, uno de los mayordomos ya tenía una especie de control en mano, lo presionó, y el par de Houndoom guardianes fueron liberados.
Kirikizan ya llevaba gran ventaja, pero los lanzallamas de los Houndoom son de largo alcance. Corría rápidamente por el bosque, los Houndoom lo seguían de cerca lanzando lanzallamas tratando de interceptarle, pero ninguno daba en el blanco, era un gran evasor. La vegetación resultó afectada por los Houndoom, se provocaban pequeños incendios en cada árbol que llegaban a tocar con sus flamas, sólo extinguidos tiempo más tarde con la ayuda de los pokémon habitantes.
Ya se encontraba cerca de salir de es imponente bosque, logró encontrar un lugar al que los Houndoom jamás podrían llegar, ni ellos ni sus lanzallamas. Era un pequeño edificio a mitad del camino, lo escaló con facilidad y se ocultó detrás de una de las paredes. Los Houndoom seguían intentando, pero el único que salía dañado era el edificio, con pequeñas manchas negras en señal de quemadura. Al percatarse de eso, los Houndoom ladraban estúpidamente buscando que Kirikizan los encarara, pero ya estaba demasiado cansado como para pelear contra ellos.
Mientras tanto, en la mansión, los sirvientes y el mayordomo intentaban calmar a la gente, prefirieron indicarles que se retiraran de ahí.
Pero Kurt no olvidó que su amigo seguía ahí dentro, no lo podía dejar abandonado, se dirigió hasta el mayordomo, que dirigía las operaciones de desalojo desde la parte de arriba de las escaleras.
-Ehm, ¿Me permite usar su baño?- dijo utilizando eso como excusa para ir a rescatar a su amigo.
-Jovencito, ¿No puede usted aguantarse las ganas de tan necesaria acción?- le dijo.
-No, no, ¡No puedo!- dijo dando estúpidos saltos, colocando sus manos sobre la pelvis para indicar que en verdad le urgía hacerlo.
-Está bien, al final del pasillo de la derecha puerta izquierda.
-¡Gracias!- y corrió rápidamente al pasillo indicado.
-¿Dónde estará…?- se preguntaba, parecía imposible de encontrarle entre tanta habitación, intentó con cada una, pero no había resultado alguno.-Uhm…- pensaba mirando hacia abajo, hasta que algo le hizo caer.-¿Qué rayos? ¿Qué me hizo caer?- dijo levantándose y eventualmente dirigió su mirada al frente.
Era Kenan, algo somnoliento, y en pijama.
-¡Oh, ahí estabas!- exclamó Kurt, al encontrarse con su amigo.
-Sí… ¿Qué era todo ese alboroto? No me dejaba descansar- dijo quejoso.
-Pues… verás es que tu pokémon…- y le contó todo lo sucedido.
-¿Que hizo qué?- preguntó sorprendido.
-No lo culpes… debe sentirse frustrado o algo.
-Bah… es su culpa, ¿Y ahora dónde es que está? ¿Sabes?- preguntó.
-No lo sé, huyó del lugar sin más, siendo perseguido por el par de Houndoom guardianes.
-No tengo cabeza para ir en su búsqueda esta noche… de nuevo. ¿Podemos irnos ya de aquí?- le preguntó molesto.
-Por supuesto, la fiesta ya acabó… Ven, sígueme.
Kurt llevó a Kenan directamente a su hogar, un apartamento en uno de los edificios de Ciudad Hiun. Apenas llegó se dirigó a su cama, y se recostó, increíblemente no podía dormir a pesar de lo cansado que se encontraba, los pensamientos sobre el por qué del comportamiento de su pokémon no le dejaban descansar.
Al día siguiente… en el norte, a las afueras de la ciudad, cerca de Desierto Resort. Kenan y Kurt se encontraban uno a cada lado de la carretera camino a Desierto Resort.
Ambos con miradas con espírito de pelea, a pesar de los incidentes de ayer, la revancha estaba pactada para hoy, a las 6:00 justo en la puesta del sol.
-No creas que te dejaré ganar como en el torneo- dijo Kenan confiado.
-Ya veremos… Que sea un 4 vs 4
-¡Sal, Gigaiasu!-gritó Kenan arrojando la pokebola portadora de Gigaisu.
-Wargle, ve- y lanzó la pokebola.- Usa vuelo, elévate en los aires, Wargle.
-Gigaiasu, Knock Down contra Wargle.
El efecto de Knock Down, además de permitirle asestar un golpe a un pokémon que usa Vuelo, le quita el tipo Volador por cierto tiempo.
-¿Qué te pareció eso, Kurt?- dijo confiado.
-No mejor que esto… Wargle, usa Fuerza bruta contra el pokémon rival.
Por la poca movilidad que puede tener Gigaiasu el ataque dio perfectamente en el blanco, siendo golpe crítico además de la debilidad de tipo.
-¿Pero qué? ¿Ese ataque no fue suficiente para acabar con tu pokémon?- preguntó confundido Kurt.
-Por supuesto que no… gracias a Robustez, la habilidad de mi pokémon, tu ataque fulminante fue soportado perfectamente por mi Gigaiasu. Ahora… ¡Gigaiasu, acábalo con terremoto!
El ataque funcionó perfectamente por la anterior perdida del tipo volador. Wargle cayó debilitado.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-¡Ve, Zuruzukin!- gritó Kurt
-Gigaiasu, usa Explosión contra Zuruzukin. Y
Gigaiasu obedeció y de pronto su cuerpo se llenó en resplandor hasta que terminó en una gran explosión causando un daño significable a su rival, Zuruzukin.
-Maldita sea…
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-¡Ve, Pendoraa!
-Zuruzukin, demolición contra el Pendoraa enemigo.
El ataque dio perfectamente en el blanco, pero Kenan mantenía una expresión de confianza.
-Mira a tu pokémon, Kurt. ¡Está en estado envenenado!
-Lo sé…- a pesar de que le tomó un poco por sorpresa, sabía que no debía demostrar debilidad.-¡Usa roca afilada, Zuruzukin!
-Pendoraa protección.
Gracias a protección, Pendoraa no recibió daño alguno.
-Zuruzukin, de nuevo, intenta con roca afilada.
-Pendoraa, protección una vez más.
Aparentemente la estrategia era esperar a que Zuruzukin se debilitara por el veneno. Pero para su infortunio el movimiento protección falló.
Y el ataque fue directamente recibido por Pendoraa.
-Pendoraa, Hard Roller contra Zuruzukin.
-Zuruzukin, esquiva y usa Garra Dragón. Lo esquivó a la perfección y le dio con Garra Dragón justo en el cuello.
Pendoraa se debilitó.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-Maldita sea… ¡Baibanira, ve!
-Zuruzukin, usa demolición contra ese helado flotante.
-Baibanira esquiva y aprovecha para usar Armadura acida.
Lo esquivó con facilidad, y Zuruzukin terminó debilitado debido al veneno.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
[/strike]Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia[/strike]
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-Ve… Hihidaruma. ¡Envite ígneo y acaba de una vez por todas con ese helado flotante!
No había mucho que hacer, el pokémon fue debilitado rápidamente.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
[/strike]Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia[/strike]
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
Kurt tenía 2 pokémon en pie con toda la vitalidad. Pero Kenan sólo le quedaba uno.
-E-espera… sin Kirikizan, no podré ganar, a ver… qué otro pokémon traigo… Ya no importa, perderé de cualquier manera- y lanzó suspirante una pokebola.
De élla salió nada más y nada menos que Kirikizan.
-¿¡Cómo rayos?!- exclamó sorprendido al ver a su querido pokémon frente a sus ojos.
Ayer por la noche… Kirikizan decidió ir en busca de Kenan, y sabía que el lugar en donde encontrarte era su apartamento. Ya era bastante tarde cuando dio con él, aproximadamente las 3:00 AM. Así que entró sigilosamente y tomó la pokebola del piso en el pantalón de Kenan y se introdujo el mismo en ella.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
Kirikizan, Habilidad: Espíritu competitivo
-Garra Umbría
-Tajo Umbrío
-Claw Sharpen
-Demolición
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
[/strike]Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia[/strike]
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-N-no importa ya… Ahora dime ¿Estás dispuesto a acabar con Kurt y sus pokémon?- le dijo animado.
Kirikizan alzó la cabeza e hizo una pose con sus extremidades en señal de que estaba listo para luchar.
-Estás perdido Kurt, ¿Recuerdas la masacre que mi querido Kirikizan logró hacerle a tus pokémon? Estábamos 3-1 favor tuyo en el torneo, pero mi pokémon masacró con facilidad a dos de tus pokémon. Así que dos de ellos serán pan comido.
-¿En serio crees eso? Piénsalo dos veces… mira el pokémon que tengo fuera, es Hihidaruma, del tipo fuego, con increíble ataque físico además de su habilidad que lo hace aún más ofensivo, un ataque que recibas de él será fulminante.
-Mira y aprende, Kurt.
-Jajaja, realmente eres gracioso ¡Hihidaruma enséñale cómo se batalla! Usa fuerza bruta contra él y acabalo de un ataque.
-Esquiva, Kirikizan y haz lo que tú ya sabes…
El pokémon lo esquivó hábilmente y realizó un Claw Sharpen a discreción.
-Hihidaruma, ahora envite ígneo.
Lo mismo se repetió varias veces, Kurt intentaba con lentos y torpes ataques mientras el pokémon de Kenan subía su ataque y su precisión.
-Deja de esquivar, ¡Maldita sea!- decía Kurt ya algo enojado.
-Llegó el momento, Kirikizan, acércate a tu objetivo.
Kirikizan se acercó lo más posible por detrás.
-Usa Garra umbría y tajo umbrío.
Y sus extremidades se tornaron en diferentes tonos de morado.
-¡Ahora! ¡Dale justo en la cabeza con ese ataque combinado!
-¡E-esquivaa!- gritó desesperado Kurt cuando notó que su pokémon estaba a punto de ser interceptado por esos 2 ataques combinados.
Eso, sumando lo perdido por usar continuamente envite ígneo debilitaron al Hihidaruma contrincante.
-Muy bien y esto está por terminar, sólo falta terminar con esa bola con picos de nombre Nattorei-decía confiado Kenan.
-Y él acabará contigo- dijo sonriente.- ¡Ve, Nattorei!
Ahora la batalla se reducía a 1 vs 1. La única clara diferencia era que Kirikizan ya tenía varios aumentos de características en él, tal y como en el combate anterior.
-Nattorei, usa pulimiento.
-Kirikizan, ataca con demolición.
-Nattorei esquiva.
Desafortunadamente para Kenan su pokémon no logró esquivarlo por la nula velocidad que tiene. De cualquier manera, el ataque no redujo más de 1/4 de su vitalidad gracias a pulimiento y a la gran defensa que pose Nattorei. La vitalidad de Kirikizan se vio reducida gracias a la habilidad de Nattorei, aunque sólo un poco.
-Kirikizan, otra demolición.
-Nattorei, usa Nivelar.
Desgraciadamente el ataque de Nattorei dio perfectamente en el blanco, reduciendo la vitalidad de Kirikizan a la mitad. Pero aún venía con otra demolición lista para interceptar al pokémon rival.
Le quitó de nuevo aproximadamente 1/4 de la vitalidad de Nattorei y lo mismo a Kirikizan.
Se encontraban ambos con pocos puntos vitales. La situación anterior parecía repetirse.
-Kirikizan, una demolición más contra Nattorei.
-(Yo… ¿Por qué? ¿Por qué lo hice?)- decía para sí a pesar de que ningún humano pudiera entenderle.
-N-no de nuevo, ¡No Kirikizan!- dijo desesperado.- ¡Despiertaaaaaa!- le gritó lo más fuerte que pudo.
-(¿Cómo me atreví a golpearla? ¡Soy un idiota!)- ni los gritos de Kenan lo pudieron sacar esta vez de sus pensamientos.
De repente, de la nada se comenzó a escuchar la dulce voz de Meroetta al cantar. De detrás de una roca, salió ella, con el vestido algo sucio por la arena, pero se le veía feliz, caminaba lentamente hasta Kirikizan.
-(Al fin lo aceptas… Kiri)- le dijo a Kirikizan.
-(¿Kiri? ¡Eso quiere decir que me perdonas!)
-(Así es, pero sólo si acabas con ese Nattorei, ¿De acuerdo?)
Durante toda esa escena Meroetta se acercaba demasiado al cuello de Kirikizan, y él se sonrojaba por tal cercanía.
Los dos entrenadores miraban estupefactos tal escena.
-Ehh… ¡Nattorei, Nivelar rápido!
-(¡No permitiré que uses un ataque cuando hay una dama al medio del campo de batalla!)- dijo Kirikizan furioso listo para atacar a Nattorei.
-Sin siquiera necesitar una orden de su entrenador, Kirikizan se movilizó hasta la espalda de Nattorei para usar demolición y acabar con él de una vez por todas.
El ataque le lanzó hasta una de las rocas del lugar y cayó al piso debilitado.
-(¡Lo hice, mi quería Mero!)- dijo corriendo a abrazar a su ya en un lugar seguro… novia.
-(¿Qué te dije sobre llamarme así? Sólo yo puedo acortar tu nombre)- dijo con una risita tierna.
-(Está bien… pero lo importante es que me perdonaste ¡Estoy demasiado feliz!)
Mientras tanto…
Kurt felicitaba a Kenan por una gran batalla, a pesar de que no ganó la batalla del torneo y no recibió una gran recompensa… al menos monetaria. Estrechó su mano con la de Kurt para demostrar que no hay rencor.
Mientras el par de enamoradizos pokémon caminaban hacia el ocaso mientras conversaban…
-(Hey, ¿Quieres venir a mi mansión?)- propuso feliz la pokémon.
-(Ehh… ¿No te parece mejor ir a viajar por el mundo? Siempre he querido conocer Sinnoh)- dijo recordando los grandes destrozos que su peleíta y la huida habían causado a ese lugar.
-(¡Qué gran idea! Mañana le pido a mi mayordomo que nos lleve en mi jet privado.)
-(¿Por qué tiene que ser a él?)- dijo preocupado, sabía que a ese tipo no le iba a caer nada bien.
Mientras el par de entrenadores continuaban mirando con gran asombro la escena.
-¿Meroetta aquí? ¿Y con Kirikizan, mi pokémon? Debe ser una broma…
FIN.
Notas
-Yo sé que las batallas estuvieron pésimas, pero ese no era el sentido principal.
-Una disculpa por la extensión, no era precisamente que lo haga por competir por hacerlo más largo que los demás, es simplemente que escribo y escribo y salen cosas de esta extensión.
-La mayoría de los ataques 5ta gen están en cursiva, y se encuentra fácilmente su efecto en wik*dex.
Meroetta to Kirikizan
-(Debo estar con ella… es su gran noche, ¿Por qué no estoy con ella?)
-¡Kirikizan, despierta!
Ese grito le sacó de sus pensamientos, y regresó a la realidad, apenas y llegó a evitar el ataque Giro Bola de su contrincante, un Nattorei.
El ambiente estaba envuelto en ensordecedores gritos de la tribuna asistente a este evento, la final del torneo pokémon en Ciudad Hiun. En una gran pantalla al medio se mostraba la situación de cada contendiente, por un lado se encontraba Kurt, el cual sólo le quedaba un pokémon en pie, y ese era Nattorei con menos de un cuarto de vitalidad. Y por el otro se encontraba Kenan, al cual también sólo un pokémon sin debilitar, Kirikizan con más o menos lo mismo de vitalidad.
-¡Kirikizan, acábalo con con Demolición!
Si ese ataque daba en el blanco la victoria sería de ello, pero Kirikizan se negaba a realizar el ataque, simplemente se quedó observando al frente sin hacer mayor movimiento.
-Nattorei… usa Nivelar- ordenó Kurt, su oponente, mientras miraba estupefacto a su inmóvil rival.
-¡Maldita sea Kirikizan, muévete!
-(Ella… ahora… le prometí…)
El público enloquecía ¿Cómo era posible que la final de un torneo como este se redujera a una victoria tan fácil? Lo demostraban lanzando lo que tenían a la mano directo al campo de batalla. El entrenador de Kirikizan, Kenan era el único que se percataba de la situación, o mejor dicho sufría por la situación, varias latas y envases llegaron a acertar, a pesar de que se cubría con ambas manos.
Kirikizan por otro lado, estaba sumido en sus pensamientos, y los objetos no le hacían ni cosquillas a su metálico cuerpo. Y los gritos no llegaban a penetrar en su mente.
Él oponente aún miraba extrañado al pokémon de su rival y Nattorei tampoco le veía con ojos serios.
-A-acabemos con esto- titubeó.-Nattorei, ¡Nivelar!- decidió aprovechar la ventaja ofrecida.
-¡Nooo! ¡Kirikizaaan!- mientras decía esto, Nattorei efectuó el ataque y comenzó a vibrar el suelo del campo de batalla.
Eso le hizo reaccionar, dio un salto rápidamente para evitar sufrir mayor daño, pero ya era tarde, el contador de la batalla indicaba “00:03” y el contador de vitalidad de Kirikizan estaba mínimamente más bajo que el de Nattorei.
-¡Kirikizan, rápido, usa…- no alcanzó a terminar la frase cuando el marcador indicó el fin del enfrentamiento. Como siempre, reunió a los 2 finalistas al medio para anunciar al ganador. A pesar de que Kenan sabía claramente que había perdido, y de la manera más ridícula.
El público se notaba molesto, abucheaban a Kenan y a su Pokémon. El árbitro levantó la mano de Kurt. Los espectadores a pesar del risible final ovacionaron al ganador.
Más tarde, se le entregó de manos del árbitro el trofeo de oro y el premio en efectivo a Kurt. Lo aceptó con alegría, eran 100,000 monedas. Kirikizan y Kenan aún se encontraban en el escenario, a pesar de que la vergüenza que pasaron era inmensa. Aún deseaban el trofeo de plata para el segundo lugar, y el retribuyo monetario a pesar de ser mucho menor que el del campeón.
El trofeo y el cheque le fueron entregados por Kurt, el primer lugar a Kenan, debido a la ausencia del alcalde de Hiun que era el que originalmente iba a entregar los premios. Y a los organizadores les pareció “original” esta manera de entregarse los premios.
Se notaba incomodidad en el ambiente cuando Kurt extendió sus brazos con la copa plateada y el cheque dentro de ella, apenas asomando una de sus puntas.
Kenan lo miraba apenado, él era un gran entrenador, y ese combate pudo terminar de una manera épica en lugar de ese penoso final.
-Toma, felicidades- dijo sonriente.- Sé que no fue una batalla justa, algo tenía tu pokémon que te impidió terminar- explicó amable.
-N-no, lo tenías merecido.
-Jaja… bueno, los resultados del torneo no se pueden cambiar, pero ¿Qué te parece la revancha el día de mañana?
-¿En serio?- preguntó asombrado.
-Por supuesto, ahora ten, tengo que entregar otro trofeo más.
Lo tomó sin rechistar, pensando que tendría esa merecida revancha.
Se quedó mirando el trofeo en sus manos y el cheque en su interior, dirigiendo específicamente su mirada a la cantidad que el cheque ofrecía. Era exactamente la mitad del primer lugar, 50,000.
Después de un rato de observarlo. Dirigió su mirada al lado, en busca de su pokémon, que no había guardado aún en su pokebola.
Él ya no se encontraba ahí. Su entrador giró la cabeza como loco tratando de localizarlo, pero no hubo resultado.
No lo pensó y salió del edificio en su búsqueda.
Paralelamente a este evento, se celebraba “Miss Pokémon” en su edición 2010. Tomando como escenario, parte de los muelles de HIun, adaptados especialmente para tan esperado evento.
Tal evento ya estaba por finalizar, era el momento de anunciar al primer puesto, 7 señoritas con su respectivo pokémon, se encontraban en fila mirando al público. Para hacer más tardía la entrega de premios, el presentador se molestó en presentar a todas y cada una de las participantes.
“De derecha a izquierda, tenemos a la pequeña munna, acompañada por su también pequeña entrenadora, que viste un hermoso vestido rosa con motivos florales.
Junto a ellas, la favorita de todo adolescente, la señorita con traje “Gothic Lolita” y su Kokomori volando sobre su cabeza.
A su lado, la temperamental Erufuun, y su entrenadora, una anciana igual de enojona que su pokémon, se preparó especialmente para la ocasión, peinándose como una Erufuun, vistiendo un hermoso vestido café. Ya en sus manos tiene el trofeo de plata, lo que indica que se llevó el 2do lugar de la competencia. ,
Más adelante, Gochirezu y su entrenadora, ¿Pero qué digo…? ¡Dos Gochirezus en el escenario!
Una talentosa Shandera iluminando el escenario. Acompañada por su entrenadora… vistiendo una… polera color rojo, y un par de pantalones vaqueros, sosteniendo en sus manos, el trofeo de bronce, que la hace acreedora al título del tercer lugar en esta competencia. A pesar de su… falta de belleza, en la fase del talento, lograron la calificación perfecta por parte de todos los jueces, con su espectáculo fogonero.
Y… la más pequeña del espectáculo, vistiendo de morado con una flor en su cabello. Acompañada por la inmensa… digo, la gran Doredia.
Desde lo más fino de Isshu… vistiendo un traje emplumado, acompañada por su fiel Swanna.
Y en la esquina, la pokémon que todos querían como ganadora, la pokémon que aparece en todas las revistas de moda, la que rechaza a todos sus pretendientes, la que no se molesta en saludar. ¡La amada por todos! La señorita Meroetta. “
Apenas mencionó su nombre, la audiencia enloqueció, aplausos y gritos ovacionando a la pokémon se hicieron escuchar.
Aunque ninguna regla especificara que la competencia era Pokemon más su entrenador, venir en solitario te dejaría en desventaja total. ¡Pero para la señorita Meroetta no hay desventaja que acabe con ella!
“Y la pareja ganadora es… o mejor dicho, pokémon es… ¡Meroetta!”
El resultado esperado por todos… la señorita Meroetta se lleva otro título.
La desilusión en los rostros de las perdedoras se hizo notar, todas se retiraron una a una por la parte de atrás del escenario, ya siendo esperadas por la prensa, o al menos eso creían ellas. Las más orgullosas, querían ir directamente a su hogar a descansar. Pero algunas sí deseaban ser entrevistadas.
Pero ningún reportero tenía como blanco a ellas, querían tener la exclusiva oportunidad de entrevistar a Meroetta.
Luchaban por subir al escenario. Pero los guardias los retenían con gran eficiencia.
En el escenario, Meroetta era coronada. Un Ramo de flores le fue entregado, además de una banda que decía “Miss Pokémon 2010”. Casi toda la competencia mantuvo su cara algo enojada, pero ni eso evitó su victoria.
A pocos segundos de su nombramiento, un helicóptero se veía en la cercanía. Por la puerta de él un hombre en traje sacó una pokébola lujo, presionó el botón del centro, y de ella salió un rayo rojo directo hacia Meroetta.
El público aún gritaba por el tan esperado triunfo, pero Meroetta ya se había retirado. El helicóptero sobrevoló por toda la ciudad, hasta un edificio en los límites de la ciudad.
Mientras tanto, Kirikizan corría a toda velocidad por la ciudad, su destino eran los muelles de Hiun. Escuchó el ruido de un helicóptero, lo que le hizo detenerse en seco, y dirigir su vista al cielo.
-(¿Ya-ya acabó?)
Apenas terminó ese pensamiento, inició la persecución de ese helicóptero. Su gran velocidad no le dejó perderlo de vista, pero su destino sí que parecía inalcanzable.
Descendieron a él techo de tal, y rápidamente un par de hombres bajaron del helicóptero, en sus manos traían un almohadón aterciopelado de color purpura, sobre él, la pokébola lujo portadora de Meroetta.
Se dirigieron sin escalas a una de las habitaciones de tal edificio. Apenas cerraron la puerta, liberaron a la pokémon. Como buena pokémon mimada, no gusta de permanecer en esa incómoda capsula, pero era la manera más segura de transportarse.
La habitación era simple en su mayor parte, excepto una esquina en la que se encontraba un gran espejo con focos en su marco, debajo de él, un tocador con mil y un cremas y sets de maquillaje. A su lado, un vestuario repleto de vestidos de reconocidos diseñadores, mayormente de color rojo, su favorito.
Con una seña, la pokémon señaló que el par de guardias se retiraran de la habitación. Apenas se retiraron se dispuso a maquillarse.
Miraba el edificio con pesar, sabía que el infiltrarse ahí no sería nada fácil. Las luces del interior sobresalían desde la puerta corrediza, lo que le hacía pensar que estaría lleno de personas. Caminó sigiloso hasta ella, esperando que apenas le vieran llamaran a seguridad, pero para su sorpresa, el edificio se encontraba vacío. La puerta se abrió. Le parecía sospechosa tan nula actividad en un edificio de esta ciudad, así que siguió con cuidado. Pensaba en usar el elevador, a pesar de su velocidad, se cansa fácilmente, caminó hasta él, tenía cerradura, pero eso no era problema para un pokémon con cuchillas tan afiladas.
Dio un tajazo a la puerta, y ésta cayó cortada a la mitad. No había nada dentro, sólo una sucia pared.
Resignado, decidió tomar el camino largo, las escaleras. Empezó su travesía, después de subir unos cuantos pisos, que se encontraban igual de muertos que la planta baja. Un crujido interrumpió su trayecto a la mitad de una de las escaleras, frenó en seco.
Miraba a los lados, sin hacer gran movimiento, esperando que él que ocasionó ese sonido se presentara.
-¡Tú! ¿Qué haces aquí?- amenazó un hombre de negro, ocultando una pistola en su espalda.
Apenas oyó esto el pokémon dio un salto para alejarse del hombre trajeado.
-Te pregunté qué haces aquí.
El pokémon, dio media vuelta para continuar su camino. Al notar que fue ignorado, el hombre dejo ver su arma al pokémon.
-¡Mira! Lárgate ahora mismo si no quieres morir- apuntaba directo a la cabeza de Kirikizan.
Al oir eso volteó un segundo, ignoró de nuevo al hombre, volteó la cabeza planeando continuar con su camino.
El hombre furioso, disparó, Kirikizan se defendió con facilidad con uno de sus brazos cuchilla, el acero del que estaban hechas es increíblemente resistente, no causó ni la más mínima magulladura.
El hombre asustado retrocedió al ver tal cosa, lo normal al realizar tal provocación es defenderse. El pokémon suspiró, pero decidió continuar sin lastimar al hombre. El hombre aprovechó la oportunidad y huyó.
Pisos más arriba, otro obstáculo se cruzó en su camino, otro de esos hombres de negro se presentó, directamente frente a él, sin mayor vacilación, sacó lo que parecía ser un lanzallamas.
Esta vez el pokémon se llenó de miedo. Como todo pokémon tipo acero, el fuego no es su amigo, él fue el que retrocedió torpemente esta vez.
Confiado, su atacante se acercaba, infundiéndole miedo a Kirikizan. Lo activó, y una gran llamarada se dirigía a Kirikizan. Lo esquivó con facilidad, trataba de abrirse camino a las escaleras que llevaban al siguiente piso, pero siempre era interceptado por un lanzallamas.
-¿Por qué simplemente esquivas, eh?- le preguntó.
Al escuchar eso, dirigió molesto su mirada al agresor.
-¿Es acaso que no me quieres lastimar? Vaya… qué tierno.
Ante esa provocación, Kirikizan usó el ataque cuchillada, pero contra la pared, rozó mínimamente al atacante, pero eso bastó para hacerlo temblar de miedo y cubrirse llamando a su mami.
Aprovechó la oportunidad para retomar su camino, pero apenas dio dos pasos fue interceptado por lo que parecía ser una serpiente envuelta en rayos.
Por la resistencia al tipo del ataque, lo único que sufrió fue una pequeña caída en medio de las escaleras.
-¿No te gustó su Rayo Salvaje?- le veía burlón. Frente a él, un Shibirudon listo para atacar, sacando chispas en la parte de sus mancha amarillas, como amenazando al Kirikizan.
Se levantó fácilmente, alejándose unos metros de sus adversarios.
-¡Vete de aquí! O el próximo ataque será lanzallamas- le advirtió amenazante a Kirikizan.
Él no tenía planeado huir, es más, se veía feliz. Podría tener una batalla pokémon en condiciones, en lugar de lastimar a un humano impertinente.
-Por lo visto… planeas ser incinerado hoy, ¡Pues muy bien…! Shibirudon, lanzallamas- dijo señalando a Kirikizan.
Shibirudon efectuó el ataque. Kirikizan se movía rápidamente esquivando, pues Shibirudon le seguía con su lanzallamas.
El lugar terminó con grandes manchas negras, y unas cuantas flamas perdidas a mitad de las escaleras y en las esquinas de la pared.
Kirikizan, después de eludir su ataque a la perfección se movilizó rápidamente a las espaldas de Shibirudon, su brazo se tornó en un morado brillante, le dio un rápido tajazo justo en la cabeza, resintió el ataque, cayó de espalda sobre la pared mirando a Kirikizan.
-Shibirudon, ¡Otro lanzallamas, ahora!- le indicó su entrenador. Shibirudon obedeció velozmente
Esta vez decidió no huir, no quería causarle más daños al edificio, usó Low Kick 2.0 contra el lanzallamas, por la velocidad con la que realizó el ataque, las llamas se desvanecieron en el aire, aunque causando un considerable daño a las piernas de Kirikizan.
La patada le llevó muy cerca de su contrincante, y aprovechó para usar Garra Umbría. El ataque, por la cercanía al objetivo fue un golpe crítico.
Shibirudon se debilitó.
-Maldita sea…- se encontraba nervioso, se le notaba por el sudor en su frente. Sacó otra pokebola de su bolsillo.-¡Ve, Nageki!
Esta vez sí que se encontraba ante su fin, los ataques tipo lucha del fuerte pokemon no serían fácilmente eludibles, ni mucho menos soportables.
-¡Nageki, fuerza bru…!- su orden fue interrumpida por incesantes bips provenientes del bolsillo de su traje.
Era su celular, lo sacó, presionó un botón y leyó el mensaje, su cara se tornó a enojo.
-Maldita sea… Esa diva mimada… No puedo permanecer un momento más aquí, nos vemos- regresó a su Nageki a la pokebola, y sacó una más de la cual salió un pequeño Abra.- Ya sabes, teletransporte- le anunció a su pequeño pokémon.
Cada vez se hacían más transparentes hasta desaparecer en su totalidad. Kirikizan retrocedía lentamente subiendo las escaleras al siguiente piso, hasta que desaparecieron apresuró el paso.
Mientras tanto… la señorita Meroetta ya se encontraba lista, a pesar de que no necesite maquillaje para verse hermosa, ella insiste en darse unos retoques, ya estaba vestida y peinada, parece que un evento aún más importante se desarrollaría hoy.
Sus guardaespaldas, los hombres de traje negro ya estaban afuera de la puerta listos para transportarla.
Manda otro mensaje a sus esbirros desde el interior de la habitación. Uno de ellos abrió la puerta y el otro entró junto con la almohada y la pokebola especial para Meroetta. Alzó la pokebola con su mano, y presionó el botón del medio para meterla en ese incómodo lugar.
Colocó la pokebola en el medio del almohadón. La llevaron hasta el helicóptero entre sus manos, cada uno de un lado para evitar lo más posible la agitación innecesaria que podría molestar a la señorita Meroetta. El helicóptero se elevaba lentamente.
Kirikizan, al fin había logrado llegar a la azotea de la edificación. Pero llegó apenas por unos segundos, tarde. El helicóptero ya se encontraba fuera de su alcance, corrió inútilmente hasta las orillas del techo. Al verlo no pudo evitar descargar su furia lanzando un ataque al aire, utilizó Foco resplandor, el ataque se desvaneció en el aire a los pocos metros.
-¡Ahí está!- gritó Kenan mirando al cielo.- Él siempre hace ese ataque cuando está enojado…
Kenan se encontraba justo en la calle en donde Kirikizan, después de una ardua búsqueda al fin lo encontró.
No lo pensó un segundo más y se introdujo en el edificio. Al entrar, notó el primer destrozo que su pokémon había causado, la puerta del ascensor estaba partida a la mitad.
Notó que de cualquier manera el elevador se encontraba fuera de servicio.
-Uff…- suspiró, a él tampoco le gustaba la idea de subir ese edificio vía escaleras. Parece que ambos comparten esa pereza.
En el camino, no pudo evitar fijarse en los daños que provocó su pokémon, todo el camino fue a prisa, si no calma pronto a su pokémon, podría llegar a causar grandes pérdidas.
Abrió la puerta de la azotea lentamente.
Kirikizan se encontraba sentado en el borde del techo, dejando sus piernas al aire… cabizbajo.
Kenan caminó lentamente hasta él, esperando encontrar la razón de las acciones anteriormente realizadas.
Se sentó junto a él. Su pokémon le volteó a ver deprimido, y regresó su mirada al piso.
Después de trabajosos intentos por descubrir qué le pasaba a su pokémon, decidió simplemente meterlo a la pokebola sin más y bajar el edificio. Durante todo el trayecto hacia abajo especulaba sobre lo sucedido… “¿Estará enojado conmigo?” “¿Soy mal entrenador”? “¿Le forcé demasiado?” todas sus preguntas hacían que la culpa recayera en él.
Ya abajo, caminaba cabizbajo hasta la puerta corrediza, mientras se abría levantaba la mirada…
Un entrenador le esperaba en la parte de afuera… de tez caucásica, tenía el cabello corto de color azul opaco. Vestía jeans/pantalones vaqueros de color azul, y una polera/playera blanca, sobre ella una chaqueta negra arremangada.
-¿Qué pasa? Te ves triste- aseveró.
-¿Kurt? ¿Qué haces aquí?- respondió sorprendido Kenan.
-Pasaba por aquí… Ahora dime, ¿Qué hacías en ese edificio que te dejó tan deprimido?- preguntó insistente Kurt.
-Ehm… mi pokémon huyó al finalizar el torneo, salí en su búsqueda y terminé aquí…- le explicó tratando de fingir felicidad.
-Aún no entiendo la razón de tu cara larga, pero bueno, intentaré quitártela… Bueno, el premio incluía una invitación con dos acompañantes por el triunfo de la “Gran Meroetta”.
Kenan suspiró, lo que más quería hacer ahora era llegar a su casa y tumbarse en el sofá.
-Y no tengo a nadie con quién ir… ni quería ir, pero dicen que sirven comida muy buena, ¡Vamos! Te ayudará.
-Ya qué… vamos, igual tengo hambre- respondió resignado Kenan.
-Es a las afueras de la ciudad, hacia el oeste, no hay otra manera de llegar ahí más que con pokémon volador o helicóptero.
-Ehh… no tengo ningún pokémon volador- respondió Kenan.
-Calma, podemos ir en mi Wargle los dos- sacó una pokebola de su bolsillo y la lanzó. De ella una imponente ave graznó anunciando su salida, sólo para bajar la cabeza y esperar a que tomaran asiento.
-Está bien…- dijo dudoso.
Ambos subieron a la espalda de Wargle.
-¡Wargle, vamos!- le ordenó a su pokémon.
Y Wargle comenzó a mover sus majestuosas alas, moviendo los árboles y objetos frágiles a su alrededor. Al fin emprendió vuelo, directo hacia la “Mansión Meroetta”, lugar para la celebración de este evento.
En el camino se podía apreciar una increíble vista de la ciudad, las luces resaltaban como pequeños luceros, y el enorme tráfico era casi imperceptible auditivamente.
Ya comenzaban a salir de la ciudad, ahora sólo se veían miles de frondosos árboles, y unas cuantas manchas de colores que probablemente sean los pokémon habitantes de ese lugar.
Poco a poco se alcanza a admirar la luz de varios focos potentes moviéndose de un lado a otro, estaban cerca del lugar.
Mientras más se acercaban, el bullicio causado por la gente ya en el interior se hacía más sonoro.
Al fin llegaron, Wargle se “estacionó” lo más lejos posible cerca del límite de las arboledas para evitar causar desorden.
Al llegar, era notable la clase de gente con la que se encontrarían en esa mansión, pues venían entrando gente con elegantes trajes mayormente negros con camisa blanca y corbata de color sobrio un gris o rojo opaco era la elección más usada. Y mujeres con hermosos vestidos, y extrovertidos peinados, además de unos cuantos extravagantes accesorios.
Ya era hora de entrar, ambos se encontraban vestidos como cualquier otro día, con la remera/camiseta que encontraran primero en su armario, así que se acercaron algo apenados a la entrada.
Casi logrando pasar el umbral por el que un mayordomo les aguardaba a cada invitado, fueron detenidos en seco por el mayordomo con una de sus manos.
-Disculpen jovencitos, ¿Podrían mostrarme sus invitaciones?- preguntó con un tono refinado.
-Eh, sí, aquí la tienes- le dijo Kurt. El mayordomo le hizo una minuciosa revisión antes de anunciar su veredicto.
-Todo en orden, pero… por lo que tengo entendido, ustedes dos, par de “entrenadores” pokémon, traen consigo siempre “pokebolas” y por ende pokémons.
-Sí… ¿Y?- contestó altanero Kurt.
Todo ese rato Kenan permaneció intranquilo pensando aún en la razón por la que su pokémon se notaba enojado.
-Jovencito, si pudiera, me haría el favor de revisar el anuncio que está a su derecha.
Ambos voltearon para ver de qué hablaba ese irritante mayordomo.
“No se permiten pokémons dentro de la mansión”
-Por supuesto con claras excepciones…
-¿La excepción es Meroetta?
-Por supuesto que no, impertinente jovencito. Ella, no puede ser considerada Pokémon, ella es la Miss Pokémon 2010, y por lo tanto está muy en lo alto superando a esas criaturas que ustedes llaman “Pokémon”.
-Bueno, ¿Entonces qué? ¿No podremos entrar?
-Pero claro que sí, sólo deben entregarme todo pokémon que lleven consigo.
-Perfecto… Kenan, pásame tus pokebolas yo se las daré.
-E-espera, no podemos abandonar a nuestros pokémon aquí- dijo asustado Kenan.
-No les pasará nada… es una fiesta de la alta clase, no es un restaurante familiar con un ballet parking que carga una sucia franela.
-¿Qué?- dijo Kenan a la extraña comparación que hizo kurt.- En fin… está bien- y se retiró las pokebolas que traía en el cinturón, y la de Kirikizan que traía en el bolsillo.
Kurt hizo lo mismo. Y se las entregó al mayordomo quién las etiquetó y las puso en una especie de contenedor.
-Al salir, simplemente entréguenme esto y yo les devolveré sus “Pokémon”- le entregó un ticket a Kurt.
-Ahora sí… ¿Podemos entrar?- preguntó algo molesto Kurt.
-Por supuesto, adelante jóvenes- e hizo un ademán para indicarles que son bienvenidos.
Al fin estaban dentro, todavía en el jardín, pero ya formaban oficialmente parte de la celebración.
Mientra caminaban por el camino de mármol que llevaba directamente a la puerta principal, se podía escuchar la música del interior, era de estilo clásico, probablemente tocada en vivo por un grupo de violinistas, algún pianista, y demás personas especializadas en el toque de esos instrumentos tan “elegantes”.
Kenan se veía aún deprimido, pero Kurt se notaba algo maravillado con el ambiente de la fiesta, parece que mentía respecto a sus deseos de asistir.
El resto del jardín era verde, aunque por la hora del día lucía algo lúgubre, pero todos los que han tenido la oportunidad de asistir a este mansión hablan maravillas de ella, incluyendo el jardín.
Se podía escuchar mínimamente el ladrido de Houndoom guardianes, parece que querían atacar a todo el que entrase, pero esta noche se encontraban perfectamente atados a un árbol.
2 parejas caminaban a nuestro lado, ambas con gran porte y categoría, soltando una que otra risotada por algún comentario “gracioso”.
Ya estaban enfrente de la puerta principal, la cual estaba abierta para que los invitados se sintieran bienvenidos.
Al entrar, el ambiente era sorprendente… no había invitado que no trajera traje o vestido… ellos dos eran los únicos que llevaban esa ropa tan inadecuada. Rápidamente fueron atacados a críticas a sus espaldas, los comentaban señalando sutilmente sosteniendo su copa.
Kenan lo notó, y cada vez sentía que necesitaba salir de ahí lo más pronto posible. Al contrario, Kurt, intentaba adaptarse, tal vez no llevaba una sofisticada vestimenta, pero sí tenía modales y había visto muchas series en donde salían fiestas de gente millonaria, él creía que estaba listo para adentrarse en ese mundo, y lo demostraba con su cara que intentaba denotar confianza ante todos.
Rápidamente fueron interceptados por uno de los sirvientes, que les ofrecía una copa. Kurt aceptó rápidamente a pesar de que para su edad fuera ilegal. Kenan intentó negarse moviendo sus manos de un lado a otro, y colocando una cara de desagrado.
El sirviente no insistió más y se retiró.
-¿Qué te pasa, Kenan? ¿No estás disfrutando la fiesta?-
-¿Disfrutar…?- decía suspirante.
-Vamos, al menos disfruta de la comida. Ven, acompáñame a la mesa de bocadillos.
Ambos fueron directo hacia la descomunal mesa de bocadillos. Se veían cosas, que, a una persona común le hubieran causado repulsión, pero eso es a lo que le llaman “comida para ricos”. Kurt no los vio con buena cara en un principio pero se decidió a fingir que los disfrutaba para causar buena impresión.
Kenan simplemente se quedó mirándolos.
-Sabes qué, creo que yo debería irme… puedo arreglármelas con mi Pendoraa para cruzar el bosque.
-¿Qué dices? Los pokémon habitantes de esta área tienen niveles altísimos, a pesar de ser un gran entrenador no podrás con los enjambres de esas bestias. Además, ¿Por qué irse? La fiesta está excelente.
-Muy bien... entonces iré al jardín a dormir un poco, me siento cansado.
-Como quieras… pero si vas a dormir, mejor ve a una de las habitaciones de la casa, debe haber muchas y totalmente vacías. Sólo viven Meroetta y sus sirvientes en este lugar.
-No creo que me dejen…
-Intenta.
-Está bien, nos vemos…
Y Kurt continuó engullendo bocadillos extraños de toda bandeja y expositor en la mesa.
Kenan caminó cabizbajo hasta una las escaleras de la sala principal, en el camino, no pudo evitar observar el trofeo dorado de Meroetta, especialmente fundido con su forma, a pesar de desconocerse el ganador, Meroetta es un símbolo de belleza. En la parte baja tenía una inscripción sobre madera que decía “Ganadora Miss Pokémon 2010”.
-¿Así que esa es la “Graan” Meroetta?- dijo para sí, sin preocuparse puesto que todos lo ignoraban en ese lugar.
Terminó de subir las escaleras, y se dirigió a el ala izquierda de la mansión, esperando encontrar un lugar tranquilo en el cual descansar.
Ese pasillo se encontraba completamente aterciopelado en rojo, el color favorito de la pokémon. Cada 2 metros un planta pequeña de apariencia extravagante, en colores magentas, o purpuras.
A pesar de ya haber pasado por varias puertas, sin siquiera revisarlas. Decidió elegir una al azar, y a ver qué le deparaba…
Abrió la puerta esperando lo peor, en esa noche no había tenido nada más que desaciertos. Pero para su fortuna la habitación estaba desolada y tenía un par de camas confortables. No lo pensó más y se echó en una de ellas.
Mientras tanto… las puertas para entrar a la fiesta estaban siendo cerradas para evitar la entrada de invitados indeseados, ya sea algún pokémon salvaje o maleantes valientes. De cualquier manera, nadie llega tan tarde a una fiesta de tan alta clase.
El mayordomo encargado de recibir y de cuidar la entrada se llevó consigo el contenedor de las pokébolas, a pesar de que sólo eran 13 pokébolas, parece que esos dos eran los únicos insolentes que llevaban pokémons al hogar de la “Gran Meroetta”.
Todos fueron llevados a una habitación especial, a pesar de que Meroetta era una gran diva, no permitía el maltrato de los de su especie, así que ordenó se les llevara a una habitación especial para que pudieran permanecer ahí mientras sus poseedores disfrutan de la velada.
La habitación estaba adaptada con un pequeño espacio para cada tipo de pokémon, un pequeño lago en una esquina perfecto para pokémons tipo agua, o los que gusten de nadar o darse un baño, junto a él una pequeña tundra ambientada especialmente por enfriandores de alta precisión para evitar el daño de otra de las áreas ideal para pokémons del tipo hielo, o para cualquiera que busque congelarse... Un mini-bosque al medio, con un par de árboles, frondoso pasto y una línea de arbustos que le van magnífico a los tipo planta y los tipo bicho, una pequeña área rocosa para pokémons de tierra y de roca. Un espacio sobrio perfecto para los tipo psíquico. La imitación de una “Casa de Brujas” que le ve más que pintada a los tipo fantasma. En fin, un espacio para cada tipo de pokémon, excepto para los tipo fuego, que un área para ellos habría causado el deterioro de las otras.
Comenzó a liberarlos uno a uno cuidadosamente desde una reja para evitar intentaran atacar a su liberador.
Primero, el depresivo Kirikizan, salir no se detuvo a pensar en su ubicación, se echó en donde fue liberado.
El siguiente, un Hihidaruma, que al instante se encuentra confundido y no sabe qué hacer, lo primero que le pareció interesarle era el mayordomo, quién aún se encontraba resguardado tras la valla metálica.
Escuchó unos pasos acercándose rápidamente hacia él, volteó la mirada, tenía la cara de Hihidaruma justo frente a él, listo para embestirlo. Apenas y se pudo alejar. Por suerte salió ileso, pero fue tan miedoso como para huir en el acto dejando aprisionados a los pokémon.
Después de no recibir la debida atención por parte del humano, buscó alternativas para entretenerse. Simplemente daba vueltas por todo el lugar sin sentido alguno.
Kirikizan empezaba a molestarse, decidió no causar mayor alboroto y alejarse lo más posible de él. Se levantó de su asiento teniendo como objetivo el lago, un pokémon de fuego no es tan tonto como para irrumpir en el agua. Aunque a él tampoco le era muy agradable… así que decidió refugiarse en una pequeña área de tierra al otro lado del lago.
De un salto llegó hasta ella, se sentó cabizbajo a esperar.
El Hihidaruma continuaba trotando en círculos, hasta que en uno de ellos divisó al melancólico Kirikizan sentado en esa área de tierra.
Quería llamar su atención, así que inconscientemente usó incinerate sobre Kirikizan.
Kirikizan no lo vio venir, estaba tan sumido en sus pensamientos, así que dio perfectamente en el blanco, dejando una gran marca de quemadura en las extremidades superiores de Kirikizan.
A pesar de ser un ataque débil, por las debilidades de tipo causó un grave daño. Kirikizan se levantó enojado, sacudiéndose sus brazos, y metiéndolos en el lago para evitar mayor daño.
El Hihidaruma comenzó a saltar de felicidad, creía que tendría un compañero de juego. Sin embargo Kirikizan no tenía las más mínimas intenciones de jugar con él.
Dio un salto para alejarse del área del lago. Se dirigió al área helada, después de todo el no sufría el más mínimo pesar por el frío. Realizó un Claw Sharpen aprovechando que su rival quería jugar y no iba con grandes intenciones de batallar.
Se acercaba lentamente dando pasos torpes hasta el suelo helado, apenas lo tocó sufrió los efectos resbaladizos de tal y se estampó contra la pared helada.
Al instante cayó y perdió parte de puntos vitales. Al sufrir ese golpe al instante empezó a patalear.
Kirikizan no tuvo que realizar una sola acción. Después de ese penoso combate, decidió regresar a su pequeño lugar de relajación. A pesar de que Hihidaruma seguía dando vueltas, esta vez aún más molesto pues daba incesantes alaridos.
Mientras tanto… Meroetta se encontraba en su habitación, a pesar de ya estar total y complemente lista para salir. Ella era la invitada de honor, y deseaba hacerles esperar a sus invitados. Ella planeaba presentarse justo a media noche. Actualmente eran las 11:40 así que decidió salir de una vez de su habitación.
Ahora, al estar en su casa, caminando sobre terciopelo, donde nadie la molesta ni interrumpe, ella prefiere transportarse caminando. Después de cruzar varios pasillos de la inmensa mansión pasa por el pasillo donde está el salón para colocar a los pokémon visitantes. Aprovechando que iba con bastante tiempo de antelación optó por revisar el estado en el que estuviesen sus invitados.
Una gran sorpresa fue, el encontrar 11 pokebolas en el suelo. Rápidamente dirigió su vista al interior del salón. Y una sorpresa aún mayor fue el encontrar a Kirikizan en el interior. Pero prontamente su cara pasó de sorpresa a enojo y furia total.
En el interior, Kirikizan no se había percatado aún de la presencia de Meroetta.
De un solo golpe a la reja la destrozó. El crujir la cerca le causó dirigir su mirada al frente.
Notó a Meroetta detrás de la valla metálica, al instante se levantó y comenzó a correr para llegar hasta ella. Meroetta dirigió la mirada al frente, se notaba furiosa e hizo al Kirikizan parar.
Meroetta caminó hasta él con los ojos llorosos…
-(¿Por qué? ¿Por qué no fuiste?)- apenas terminó de decirlo le dio una cachetada y se retiró del lugar llorando.
Kirikizan recibió la cachetada sin más, sabía que lo tenía merecido.
Hihidaruma observaba estupefacto la escena, tenía a la ídolo pokémon frente a él, y llorando.
-(Porque… estaba en una batalla pokémon)- dijo aunque el único que pudiera escucharlo era Hihidaruma.
Ya eran las 11:57 y Meroetta iba directo a su habitación, no al salón principal. Mientras tanto, en el centro de la fiesta. El mayordomo cobarde detuvo a los músicos, pidió silencio y tomó el control del micrófono para anunciar la llegada de la gran Meroetta.
-Como bien sabrán, la fiesta de esta noche está realizada por nada más y nada menos a la acredora del título Miss Pokemon en su edición del 2010… con ustedes, aquí… ¡Meroetta!- dijo señalando la puerta por la que se supone haría su gran entrada.
La gente comenzó a murmullar sobre el paradero de la pokémon, y el mayordomo se sentía estúpido al seguir esperando su entrada.
-Disculpen… tenemos un pequeño inconveniente, ¡Continúen disfrutando de la fiesta!- indicó nervioso a los asistentes.
Mientras tanto… Meroetta corría rápidamente en dirección a su habitación.
-(No… ¡Nooo! No voy a dejar que ese idiota me arruine mi noche)- dijo tratando de recuperar la cordura.-(Pero… el maquillaje… se me arruinó, y mi vestido está manchado de tierra por entrar en ese lugar).-(¡Qué importa! Yo soy hermosa de cualquier manera, no le dan a cualquier mi título).
Entonces regresó al camino hacia el salón principal deseosa de recibir ovaciones de la gente de la clase alta.
No tardó mucho en llegar. El mayordomo la buscaba por pasillos y habitaciones cercanos pero no había suerte.
Entró sin previo aviso, y nadie notó su llegada. Se encontraba algo molesta por ello. Así que para hacerse notar decidió deleitarlos con su voz.
A instantes de que empezara a hacerlo, todas las miradas pasaron a Meroetta. Bajaba de las escaleras lentamente mientras continuaba su canción. Todos se encontraban encantados por la impresionante voz de Meroetta.
Terminaba de bajar, mientras la tonada se hacía más suave para luego desaparecer sutilmente. Apenas terminó los espectadores le dedicaron un aplauso y mil y un ovaciones.
Mientras tanto… en la habitación para huéspedes pokémon… Kirikizan, al saber su paradero y tener abierta la única salida de ese lugar. Decidió salir sin más.
No sabía con exactitud su ubicación, pero el sonido de su voz lo guió a la perfección por el camino adecuado. Entró por el pasillo del ala derecha de la mansión. Nadie se percató de su presencia, pues todos estaban admirando la belleza y el talento de la señorita Meroetta.
Sin pensarlo mucho, Kirikizan dio un salto hasta donde Meroetta disfrutaba de las adulaciones de sus invitados. La agarro por la cintura y emprendió huida por la puerta principal. Meroetta hizo intentos inútiles por liberarse sólo con sus manos.
Desafortunadamente para Kirikizan, los sirvientes de la señorita siempre cargaban fuertes pokémon consigo para casos en los que los pokémon guardianes de la casa no hayan sido sufientes.
Lanzaron dos pokébolas directo a la entrada principal para bloquearla. Eran 2 Muurando, que cumplían muy bien el objetivo.
Kirikizan se detuvo, con esas dos bestias en el camino no había muchas posibilidades. Aún presa, la señorita Meroetta comenzó a cantar, pero esta vez una canción algo diferente a las ya conocidas, era su ataque Ancient Song. Su cuerpo comenzó a brillar con una luz cegadora que hizo que todos los asistentes cerraron los ojos y se cubrieran la cara con sus manos, incluidos pokémon. Cuando el brillo cesó. Meroetta estaba total y completamente diferente ahora estaba en su Fase Baile.
Fácilmente se liberó de Kirikizan con una patada. Apenas estaba libre, usó A bocajarro con el par de Muurandos.
-¿Pero qué hace, señorita? Esos pokémon eran para protegerla.
-(¿Protegerme? Ja… ¡Me encargaré yo sola de esa escoria!)- dijo señalando a Kirikizan.
Ahora en su Forma Baile sus tipos cambian a Normal/Lucha. La desventaja de tipos es enorme, además de que Kirikizan no tenía muchas intenciones de luchar.
Meroetta no dudó un segundo y comenzó sus ataques, el primero en usar fue Acrobat. Parece que no tenía grandes intenciones de acabarlo con rapidez, pensaba hacerlo sufrir, ella sabía que él es incapaz de lastimar a una mujer, y mucho menos… a ella.
Él esquivo el ataque con facilidad, sufriendo los daños del ataque una de las mesas del medio.
Kirikizan estaba nervioso, no sabía qué hacer. Los sirvientes y el mayordomo empezaban a indicarle a la gente que se alejara lo más posible del centro del salón, la señorita Meroetta no sólo es hermosa y talentosa también es extremadamente fuerte.
-(¿Yo? ¿Atacarte a ti? Tú bien sabes que nunca lo haría…)
-(Lo sé, y por eso quiero machacarte lento…¡Por abandonarme!)
De nuevo, la señorita Meroetta realizó otro Acrobat. Además luciendo sus habilidades para el baile mientras atacaba.
De nuevo, fue esquivado el ataque. Kirikizan, a pesar de que no tenía grandes intenciones de atacar, cada vez que recibía un ataque, discretamente realizaba un Claw Sharpen
Este proceso se repitió varias veces, dejando el lugar hecho un desastre, con la pequeña variación de que al estar cada vez más cansado de esquivar, algunos ataques daban en el blanco pero con daño mínimo, al menos físico…
-(¿Piensas seguir huyendo como un cobarde?)- le dijo haciendo una pose y frunciendo el ceño.
-(No… lo lamento, pero tengo que acabar con esto ya)
-(¿Acabar? ¿Y cómo piensas hacer tal cosa?)
-(Así…)- apenas dijo eso, se acercó velozmente hasta ella, y usó Demolición. Ella no se lo esperaba en absoluto, ni siquiera estaba lista para entablar un combate real, no estaba lista para eludirlo. El ataque fue crítico, tantos Claw Sharpen hicieron que su ataque subiera, además de la debilidad de tipo. Hicieron caer a la Gran Meroetta al suelo.
Los asistentes, al ver esto quedaron asombrados, nunca se había escuchado ni mucho menos visto que la señorita Meroetta perdiera una competencia, ya sea de talentos, de belleza o un enfrentamiento pokémon convencional.
Kirikizan aprovechó la conmoción de todos para huir del lugar, logró con facilidad salir del interior de la mansión. En el jardín, uno de los mayordomos ya tenía una especie de control en mano, lo presionó, y el par de Houndoom guardianes fueron liberados.
Kirikizan ya llevaba gran ventaja, pero los lanzallamas de los Houndoom son de largo alcance. Corría rápidamente por el bosque, los Houndoom lo seguían de cerca lanzando lanzallamas tratando de interceptarle, pero ninguno daba en el blanco, era un gran evasor. La vegetación resultó afectada por los Houndoom, se provocaban pequeños incendios en cada árbol que llegaban a tocar con sus flamas, sólo extinguidos tiempo más tarde con la ayuda de los pokémon habitantes.
Ya se encontraba cerca de salir de es imponente bosque, logró encontrar un lugar al que los Houndoom jamás podrían llegar, ni ellos ni sus lanzallamas. Era un pequeño edificio a mitad del camino, lo escaló con facilidad y se ocultó detrás de una de las paredes. Los Houndoom seguían intentando, pero el único que salía dañado era el edificio, con pequeñas manchas negras en señal de quemadura. Al percatarse de eso, los Houndoom ladraban estúpidamente buscando que Kirikizan los encarara, pero ya estaba demasiado cansado como para pelear contra ellos.
Mientras tanto, en la mansión, los sirvientes y el mayordomo intentaban calmar a la gente, prefirieron indicarles que se retiraran de ahí.
Pero Kurt no olvidó que su amigo seguía ahí dentro, no lo podía dejar abandonado, se dirigió hasta el mayordomo, que dirigía las operaciones de desalojo desde la parte de arriba de las escaleras.
-Ehm, ¿Me permite usar su baño?- dijo utilizando eso como excusa para ir a rescatar a su amigo.
-Jovencito, ¿No puede usted aguantarse las ganas de tan necesaria acción?- le dijo.
-No, no, ¡No puedo!- dijo dando estúpidos saltos, colocando sus manos sobre la pelvis para indicar que en verdad le urgía hacerlo.
-Está bien, al final del pasillo de la derecha puerta izquierda.
-¡Gracias!- y corrió rápidamente al pasillo indicado.
-¿Dónde estará…?- se preguntaba, parecía imposible de encontrarle entre tanta habitación, intentó con cada una, pero no había resultado alguno.-Uhm…- pensaba mirando hacia abajo, hasta que algo le hizo caer.-¿Qué rayos? ¿Qué me hizo caer?- dijo levantándose y eventualmente dirigió su mirada al frente.
Era Kenan, algo somnoliento, y en pijama.
-¡Oh, ahí estabas!- exclamó Kurt, al encontrarse con su amigo.
-Sí… ¿Qué era todo ese alboroto? No me dejaba descansar- dijo quejoso.
-Pues… verás es que tu pokémon…- y le contó todo lo sucedido.
-¿Que hizo qué?- preguntó sorprendido.
-No lo culpes… debe sentirse frustrado o algo.
-Bah… es su culpa, ¿Y ahora dónde es que está? ¿Sabes?- preguntó.
-No lo sé, huyó del lugar sin más, siendo perseguido por el par de Houndoom guardianes.
-No tengo cabeza para ir en su búsqueda esta noche… de nuevo. ¿Podemos irnos ya de aquí?- le preguntó molesto.
-Por supuesto, la fiesta ya acabó… Ven, sígueme.
Kurt llevó a Kenan directamente a su hogar, un apartamento en uno de los edificios de Ciudad Hiun. Apenas llegó se dirigó a su cama, y se recostó, increíblemente no podía dormir a pesar de lo cansado que se encontraba, los pensamientos sobre el por qué del comportamiento de su pokémon no le dejaban descansar.
Al día siguiente… en el norte, a las afueras de la ciudad, cerca de Desierto Resort. Kenan y Kurt se encontraban uno a cada lado de la carretera camino a Desierto Resort.
Ambos con miradas con espírito de pelea, a pesar de los incidentes de ayer, la revancha estaba pactada para hoy, a las 6:00 justo en la puesta del sol.
-No creas que te dejaré ganar como en el torneo- dijo Kenan confiado.
-Ya veremos… Que sea un 4 vs 4
-¡Sal, Gigaiasu!-gritó Kenan arrojando la pokebola portadora de Gigaisu.
-Wargle, ve- y lanzó la pokebola.- Usa vuelo, elévate en los aires, Wargle.
-Gigaiasu, Knock Down contra Wargle.
El efecto de Knock Down, además de permitirle asestar un golpe a un pokémon que usa Vuelo, le quita el tipo Volador por cierto tiempo.
-¿Qué te pareció eso, Kurt?- dijo confiado.
-No mejor que esto… Wargle, usa Fuerza bruta contra el pokémon rival.
Por la poca movilidad que puede tener Gigaiasu el ataque dio perfectamente en el blanco, siendo golpe crítico además de la debilidad de tipo.
-¿Pero qué? ¿Ese ataque no fue suficiente para acabar con tu pokémon?- preguntó confundido Kurt.
-Por supuesto que no… gracias a Robustez, la habilidad de mi pokémon, tu ataque fulminante fue soportado perfectamente por mi Gigaiasu. Ahora… ¡Gigaiasu, acábalo con terremoto!
El ataque funcionó perfectamente por la anterior perdida del tipo volador. Wargle cayó debilitado.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-¡Ve, Zuruzukin!- gritó Kurt
-Gigaiasu, usa Explosión contra Zuruzukin. Y
Gigaiasu obedeció y de pronto su cuerpo se llenó en resplandor hasta que terminó en una gran explosión causando un daño significable a su rival, Zuruzukin.
-Maldita sea…
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-¡Ve, Pendoraa!
-Zuruzukin, demolición contra el Pendoraa enemigo.
El ataque dio perfectamente en el blanco, pero Kenan mantenía una expresión de confianza.
-Mira a tu pokémon, Kurt. ¡Está en estado envenenado!
-Lo sé…- a pesar de que le tomó un poco por sorpresa, sabía que no debía demostrar debilidad.-¡Usa roca afilada, Zuruzukin!
-Pendoraa protección.
Gracias a protección, Pendoraa no recibió daño alguno.
-Zuruzukin, de nuevo, intenta con roca afilada.
-Pendoraa, protección una vez más.
Aparentemente la estrategia era esperar a que Zuruzukin se debilitara por el veneno. Pero para su infortunio el movimiento protección falló.
Y el ataque fue directamente recibido por Pendoraa.
-Pendoraa, Hard Roller contra Zuruzukin.
-Zuruzukin, esquiva y usa Garra Dragón. Lo esquivó a la perfección y le dio con Garra Dragón justo en el cuello.
Pendoraa se debilitó.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-Maldita sea… ¡Baibanira, ve!
-Zuruzukin, usa demolición contra ese helado flotante.
-Baibanira esquiva y aprovecha para usar Armadura acida.
Lo esquivó con facilidad, y Zuruzukin terminó debilitado debido al veneno.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
[/strike]Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia[/strike]
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-Ve… Hihidaruma. ¡Envite ígneo y acaba de una vez por todas con ese helado flotante!
No había mucho que hacer, el pokémon fue debilitado rápidamente.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
¿????, Habilidad: ¿???
-
-
-
-
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
[/strike]Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia[/strike]
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
Kurt tenía 2 pokémon en pie con toda la vitalidad. Pero Kenan sólo le quedaba uno.
-E-espera… sin Kirikizan, no podré ganar, a ver… qué otro pokémon traigo… Ya no importa, perderé de cualquier manera- y lanzó suspirante una pokebola.
De élla salió nada más y nada menos que Kirikizan.
-¿¡Cómo rayos?!- exclamó sorprendido al ver a su querido pokémon frente a sus ojos.
Ayer por la noche… Kirikizan decidió ir en busca de Kenan, y sabía que el lugar en donde encontrarte era su apartamento. Ya era bastante tarde cuando dio con él, aproximadamente las 3:00 AM. Así que entró sigilosamente y tomó la pokebola del piso en el pantalón de Kenan y se introdujo el mismo en ella.
Estado de la batalla:
Kenan:
Gigaiasu, Habilidad: Robustez
Ataques:
-Terremoto
-Knock Down
-Foco resplandor
-Explosión
Pendoraa, Habilidad: Punto tóxico
Ataques:
-Hard Roller
-Cola Veneno
-Protección
-Venom Shock
Baibanira, Habilidad: Gélido
Ataques:
-Armadura Acida
-Ice Breath
-Foco resplandor
-Mofa
Kirikizan, Habilidad: Espíritu competitivo
-Garra Umbría
-Tajo Umbrío
-Claw Sharpen
-Demolición
Kurt:
Wargle, Habilidad: Encorajarse
Ataques:
-Vuelo
-Fuerza Bruta
-Viento afín
-Ida y vuelta
Nattorei, Habilidad: Púas de Hierro
Ataques:
-Giro Bola
-Nivelar
-Autodestrucción
-Pulimiento
[/strike]Zuruzukin, Habilidad: Arrogancia[/strike]
Ataques:
-Demolición
-Triturar
-Garra Dragon
-Roca Afilada
Hihidaruma, Habilidad: Encorajarse
-Envite ígneo
-Fuerza Bruta
-Roca Afilada
-Psíquico
-N-no importa ya… Ahora dime ¿Estás dispuesto a acabar con Kurt y sus pokémon?- le dijo animado.
Kirikizan alzó la cabeza e hizo una pose con sus extremidades en señal de que estaba listo para luchar.
-Estás perdido Kurt, ¿Recuerdas la masacre que mi querido Kirikizan logró hacerle a tus pokémon? Estábamos 3-1 favor tuyo en el torneo, pero mi pokémon masacró con facilidad a dos de tus pokémon. Así que dos de ellos serán pan comido.
-¿En serio crees eso? Piénsalo dos veces… mira el pokémon que tengo fuera, es Hihidaruma, del tipo fuego, con increíble ataque físico además de su habilidad que lo hace aún más ofensivo, un ataque que recibas de él será fulminante.
-Mira y aprende, Kurt.
-Jajaja, realmente eres gracioso ¡Hihidaruma enséñale cómo se batalla! Usa fuerza bruta contra él y acabalo de un ataque.
-Esquiva, Kirikizan y haz lo que tú ya sabes…
El pokémon lo esquivó hábilmente y realizó un Claw Sharpen a discreción.
-Hihidaruma, ahora envite ígneo.
Lo mismo se repetió varias veces, Kurt intentaba con lentos y torpes ataques mientras el pokémon de Kenan subía su ataque y su precisión.
-Deja de esquivar, ¡Maldita sea!- decía Kurt ya algo enojado.
-Llegó el momento, Kirikizan, acércate a tu objetivo.
Kirikizan se acercó lo más posible por detrás.
-Usa Garra umbría y tajo umbrío.
Y sus extremidades se tornaron en diferentes tonos de morado.
-¡Ahora! ¡Dale justo en la cabeza con ese ataque combinado!
-¡E-esquivaa!- gritó desesperado Kurt cuando notó que su pokémon estaba a punto de ser interceptado por esos 2 ataques combinados.
Eso, sumando lo perdido por usar continuamente envite ígneo debilitaron al Hihidaruma contrincante.
-Muy bien y esto está por terminar, sólo falta terminar con esa bola con picos de nombre Nattorei-decía confiado Kenan.
-Y él acabará contigo- dijo sonriente.- ¡Ve, Nattorei!
Ahora la batalla se reducía a 1 vs 1. La única clara diferencia era que Kirikizan ya tenía varios aumentos de características en él, tal y como en el combate anterior.
-Nattorei, usa pulimiento.
-Kirikizan, ataca con demolición.
-Nattorei esquiva.
Desafortunadamente para Kenan su pokémon no logró esquivarlo por la nula velocidad que tiene. De cualquier manera, el ataque no redujo más de 1/4 de su vitalidad gracias a pulimiento y a la gran defensa que pose Nattorei. La vitalidad de Kirikizan se vio reducida gracias a la habilidad de Nattorei, aunque sólo un poco.
-Kirikizan, otra demolición.
-Nattorei, usa Nivelar.
Desgraciadamente el ataque de Nattorei dio perfectamente en el blanco, reduciendo la vitalidad de Kirikizan a la mitad. Pero aún venía con otra demolición lista para interceptar al pokémon rival.
Le quitó de nuevo aproximadamente 1/4 de la vitalidad de Nattorei y lo mismo a Kirikizan.
Se encontraban ambos con pocos puntos vitales. La situación anterior parecía repetirse.
-Kirikizan, una demolición más contra Nattorei.
-(Yo… ¿Por qué? ¿Por qué lo hice?)- decía para sí a pesar de que ningún humano pudiera entenderle.
-N-no de nuevo, ¡No Kirikizan!- dijo desesperado.- ¡Despiertaaaaaa!- le gritó lo más fuerte que pudo.
-(¿Cómo me atreví a golpearla? ¡Soy un idiota!)- ni los gritos de Kenan lo pudieron sacar esta vez de sus pensamientos.
De repente, de la nada se comenzó a escuchar la dulce voz de Meroetta al cantar. De detrás de una roca, salió ella, con el vestido algo sucio por la arena, pero se le veía feliz, caminaba lentamente hasta Kirikizan.
-(Al fin lo aceptas… Kiri)- le dijo a Kirikizan.
-(¿Kiri? ¡Eso quiere decir que me perdonas!)
-(Así es, pero sólo si acabas con ese Nattorei, ¿De acuerdo?)
Durante toda esa escena Meroetta se acercaba demasiado al cuello de Kirikizan, y él se sonrojaba por tal cercanía.
Los dos entrenadores miraban estupefactos tal escena.
-Ehh… ¡Nattorei, Nivelar rápido!
-(¡No permitiré que uses un ataque cuando hay una dama al medio del campo de batalla!)- dijo Kirikizan furioso listo para atacar a Nattorei.
-Sin siquiera necesitar una orden de su entrenador, Kirikizan se movilizó hasta la espalda de Nattorei para usar demolición y acabar con él de una vez por todas.
El ataque le lanzó hasta una de las rocas del lugar y cayó al piso debilitado.
-(¡Lo hice, mi quería Mero!)- dijo corriendo a abrazar a su ya en un lugar seguro… novia.
-(¿Qué te dije sobre llamarme así? Sólo yo puedo acortar tu nombre)- dijo con una risita tierna.
-(Está bien… pero lo importante es que me perdonaste ¡Estoy demasiado feliz!)
Mientras tanto…
Kurt felicitaba a Kenan por una gran batalla, a pesar de que no ganó la batalla del torneo y no recibió una gran recompensa… al menos monetaria. Estrechó su mano con la de Kurt para demostrar que no hay rencor.
Mientras el par de enamoradizos pokémon caminaban hacia el ocaso mientras conversaban…
-(Hey, ¿Quieres venir a mi mansión?)- propuso feliz la pokémon.
-(Ehh… ¿No te parece mejor ir a viajar por el mundo? Siempre he querido conocer Sinnoh)- dijo recordando los grandes destrozos que su peleíta y la huida habían causado a ese lugar.
-(¡Qué gran idea! Mañana le pido a mi mayordomo que nos lleve en mi jet privado.)
-(¿Por qué tiene que ser a él?)- dijo preocupado, sabía que a ese tipo no le iba a caer nada bien.
Mientras el par de entrenadores continuaban mirando con gran asombro la escena.
-¿Meroetta aquí? ¿Y con Kirikizan, mi pokémon? Debe ser una broma…
FIN.
Notas
-Yo sé que las batallas estuvieron pésimas, pero ese no era el sentido principal.
-Una disculpa por la extensión, no era precisamente que lo haga por competir por hacerlo más largo que los demás, es simplemente que escribo y escribo y salen cosas de esta extensión.
-La mayoría de los ataques 5ta gen están en cursiva, y se encuentra fácilmente su efecto en wik*dex.